¿Las carreras de Messi y Ronaldo están llegando a su fin?

07/07/2024

3 min de lectura

Qué podemos aprender del final de las carreras de Messi y Ronaldo.

La Copa América, que se disputa en Estados Unidos, y la Eurocopa, que lo hace en Alemania, son dos de los eventos que atraen a millones de espectadores en todo el mundo. Separados por 7857 kilómetros de distancia entre un país y el otro, los medios tecnológicos como la televisión e Internet lograron que la pelota se pase de un continente al otro en tan sólo segundos. En estos torneos están dando sus últimos pasos dos de las máximas estrellas de la historia del fútbol: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

El argentino, de 37 años, está disfrutando más que nunca la participación con su seleccionado luego de haber sido campeón del mundo el pasado año. El portugués, sigue rompiendo récords y agradece poder seguir en la elite con 39 años.

Sin embargo, nada es para siempre. Ambos futbolistas son conscientes de que su físico ya no responde como lo hacía unos 10 o 15 años atrás y que la carrera de un deportista tiene fecha límite. Lo que también es cierto es que el comenzar con una nueva vida, una nueva rutina atemoriza incluso a aquellas personas que son referentes y parecieran estar bendecidas. El dejar de ser futbolista para pasar a ser una exestrella genera muchos interrogantes.

"Creo que no estoy preparado para dejar el fútbol. Toda mi vida hice esto, me encanta jugar a la pelota, disfruto de los entrenamientos, el día a día, los partidos... Tengo un poco de miedo a que se termine", declaró Lionel Messi hace unos días.

Por su parte, Cristiano Ronaldo, por ahora, eligió no mostrar sus sentimientos sobre el post, aunque dejó entrever: “Sé que no me quedan muchos años en el fútbol. Jugar después de los 35 o 36 años ya es un regalo, ahora tengo 39 y trato de disfrutarlo”.

La siguiente etapa

La vida de un deportista de alto nivel se resume en unos 15 o 20 años como máximo, después de eso llega la etapa de incertidumbre y de búsqueda de nuevos horizontes. Sin los brillos de las cámaras, muchos de ellos logran reencauzar sus objetivos hacia nuevos destinos, y otros continúan ligados a su deporte, pero en alguna otra función. Asimismo, otro porcentaje, convive con la dificultad de no saber qué hacer en su futuro inmediato. Pero lo que todos saben, es que sus carreras de alto nivel llegarán a su fin, y después vendrá la "siguiente etapa".

A cada persona, Dios le entregó las herramientas necesarias para desarrollar su máximo talento y cumplir su función. “Tengo muy claro que nací así porque Dios me eligió a mí, fue un don el que me dio. Yo intenté aprovecharlo, hice todo lo posible para sacarle todo el jugo. La verdad, si bien hice muchas cosas, no hice nada para ser el jugador que ya de chiquito era", se sinceró Messi en una entrevista hace apenas unas semanas.

Sin embargo, la pregunta que deberíamos hacernos es para qué Dios nos da talentos particulares.

Nuestros sabios enseñan que Hashem puso al hombre en esta tierra para mejorarse como persona y mejorar así al mundo. Y para ello, Dios nos da todas las herramientas que precisamos para hacer nuestro tikún (arreglo).

Pero al igual que la profesión de futbolista tiene su tiempo límite y debe ser aprovechada al máximo antes de pasar a una nueva etapa, el ser humano también corre una carrera contra el tiempo, y debe aprovechar el tiempo que tiene en este mundo al máximo. Cuando se apaga nuestro reloj biológico, ya no hay mucho más que podamos hacer. Por eso, la Torá nos motiva a que vivamos nuestros años desarrollando nuestro potencial al máximo, aprovechando hasta el último momento.

En Pirkei Avot (Ética de los Padres 4:17), está escrito: “Rabí Yaakov dice: Este mundo se asemeja a un pasillo (prozdor) que antecede al mundo venidero. Prepárate en el pasillo para que puedas entrar al palacio”.

El judaísmo entiende que este mundo es tan sólo el “pasillo”, es el “medio” que nos llevará hacia otro lugar. Todo lo que hagamos aquí va a determinar cuán lujoso será nuestro palacio en el próximo mundo, cuán buena será nuestra "siguiente etapa". Toda mitzvá realizada, todo tiempo dedicado al estudio de Torá, toda palabra alentadora que le demos al prójimo, todo esfuerzo para ayudar a los demás, es un ladrillo que vamos colocando como inversión eterna.

La idea es vivir una vida con sentido en este mundo y con trascendencia en el próximo. El desafío es aprender a convivir en este mundo material de la manera más virtuosa posible para que cuando solo nos quede lo espiritual, sea aún más placentero.

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saul
saul
12 días hace

muy bueno

ramon
ramon
13 días hace

artículo muy instructivo y necesario para que los jóvenes oigan otra versión de la que practican hoy día( consumir , disfrutar y competir a costa de lo que sea) pero nada de amor a dios sobre todas las cosas.......háganlo extensivo al mundo porque una sociedad sin dios es una sociedad muerta...........MUCHAS GRACIAS.

Martin
Martin
13 días hace

Muy buena nota y sabias palabras!

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