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Las fiestas judías y el paso del tiempo

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14/03/2022 | por Emuna Braverman

Las fiestas judías me recuerdan que el tiempo pasa volando.

Me encanta Purim. Me gusta la historia; la encuentro emotiva y significativa. Me gusta la heroína; la encuentro inspiradora (y también ayuda que mi nombre es Esther Emuna). Me gusta el énfasis de ayudar a los pobres y enviar canastas de alimentos a nuestros vecinos y me gusta la comida festiva, disfraces y todo.

Pero el problema es que Purim me recuerda que Pésaj está por llegar. Me gusta Pésaj. En realidad, disfruto la limpieza. Me gusta cocinar. Me gusta el Seder. Me gusta hacer Pésaj en mi casa.

Pero el problema es que luego viene Lag BaOmer. Y luego Shavuot. Y luego Tishá BeAv. Y antes de darme cuenta, es Rosh Hashaná, Iom Kipur, Sucot y Januca. Y luego estamos en Purim otra vez.

A veces realmente parece tan rápido como lo estoy describiendo, siento que acabo de guardar mis platos de Pésaj y reabastecer mi casa, y de pronto ya es tiempo de limpiar otra vez. Se que estoy exagerando, pero sólo un poco. Porque el tiempo, el tiempo de mi vida, de nuestras vidas, parece estar pasando rapidísimo.

Siempre digo que los días son largos pero los años son cortos. A medida que nos hacemos mayores, tenemos ese sentimiento (mis amigas y yo) de que el tiempo corre. Y eso es preocupante. Junto con la alegría de la preparación para cada festividad existe esta sensación del paso del tiempo, quizás es demasiado temprano para preguntarme cuantos Purim y Pésaj me quedan. Quizás no. Pero definitivamente es algo que está en mi mente.

Una buena amiga va a venir con su esposo de la costa este a pasar Purim con nosotros. Nos hemos conocido por 37 años. Una vez más, el tiempo parece estar escurriéndose. Es casi como si hubiera sido comprimido, que 37 años tomaron el espacio de 10. Ni siquiera estoy segura de como procesar esta realidad.

Pero debo procesarla. Y encontrar una forma de salir de la melancolía, el miedo y la ansiedad que ronda alrededor.

Hay solamente una salida: desarrollar mi relación con Dios. Seguir enfocándome en la alegría y las oportunidades disponibles para mí e intensificando mi gratitud.

Sí, el tiempo pasa rápido, pero cada día puede ser de entrega, de preocupación, de aprendizaje, de crecimiento. Sí, no me estoy haciendo más joven, pero mientras use el tiempo que tengo bien, mientras lo empape de sentido, entonces encontraré que cada día es una fuente de nutrición y no de dolor.

Como dije, me encanta Purim. Y Pésaj. Y todas las otras festividades judías. Y si ellas traen consigo un recordatorio del paso del tiempo, entonces ¿cuánto más obligada me siento de usarlas productivamente, para cosechar el mayor significado posible de ellas, para vivenciarlas en un nivel elevado de alegría? Ver el tiempo pasar puede ser aleccionador, pero es también una llamada a despertar. Dado que no puedo recuperarlo, tengo que asegurarme de realmente apreciarlo y de sacarle el mejor provecho.

Estaba pensando que quizás estoy demasiado ocupada como para buscar un disfraz para Purim este año, pero no quiero tener arrepentimientos —grandes o triviales— así que creo que voy a reconsiderar esa elección. Quiero un Purim que sea lo más festivo y significativo posible. Y luego quiero lo mismo para Pésaj y todas las festividades que siguen. En lugar de temer la rápida procesión de fiestas, quiero involucrarme por completo en cada una y disfrutarlas al máximo.

¡Purim y Pésaj (y Lag BaOmer y Shavuot) saméaj!




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