Las fotografías de Lee Miller que capturaron las atrocidades nazis

06/01/2026

9 min de lectura

La película Lee cuenta la vida de la corresponsal de guerra de la Segunda Guerra Mundial Lee Miller, quien luchó por contar al mundo los horrores nazis.

Lee, la película protagonizada por Kate Winslet, lleva a los espectadores a las escenas de algunas de las fotografías más icónicas de la Segunda Guerra Mundial. En una actuación magistral, Winslet retrata a la fotógrafa de la vida real Elizabeth “Lee” Miller mientras cubre la Segunda Guerra Mundial y las secuelas del Holocausto, intentando desesperadamente contarle al mundo el horror del cual fue testigo.

La película comienza en 1937, cuando Lee Miller, una exmodelo y artista de 30 años, está de vacaciones en Francia con algunos de los artistas más famosos de la época. El filme recrea la escandalosa y atrevida foto que Lee tomó del grupo, que sigue siendo una obra importante del movimiento surrealista.

Trauma temprano

A medida que la película se adentra en la vida de Lee en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, gran parte de su biografía apenas se insinúa. Lee nació en 1907 en el norte del estado de Nueva York. Su padre Theodore, ingeniero, era un ávido fotógrafo que enseñó a Lee y a sus hermanos a tomar fotografías y revelarlas en un cuarto oscuro en su casa.

Lee Miller modelando un sombrero estilo birrete diseñado por Rose Descat con un abrigo de Weil, 1930.

La infancia aparentemente privilegiada de Lee ocultaba secretos horribles. Lee fue abusada sexualmente por un conocido de un amigo de la familia cuando tenía siete años y contrajo gonorrea, para lo cual necesitó tratamiento médico. En una de las escenas más conmovedoras (alerta de spoiler), Lee cuenta su terrible historia y luego señala que este tipo de abuso sucede todo el tiempo, aunque la gente no quiera hablar de ello. La obra y vida de Lee pueden verse como un intento de alertar al mundo sobre los horrores que preferimos no enfrentar.

Artista y modelo

Lee era hermosa y talentosa. De adolescente, estudió diseño teatral e iluminación en París y danza en Nueva York. Un día, cuando tenía 19 años, cruzó sin mirar una calle en Nueva York y estuvo a punto de ser atropellada. Un hombre mayor la tomó del brazo y la sacó del peligro. Ese hombre era nada menos que Condé Nast, el editor y dueño de revistas como Vogue. La invitó a trabajar para él y muy pronto Lee Miller era una de las modelos más solicitadas de Nueva York.

Durante una década, Lee parecía imparable. Se mudó a París por un tiempo y se convirtió en musa, amante y colaboradora artística de Man Ray. Picasso la pintó. En 1932 protagonizó la primera película de Jean Cocteau. Lee y su hermano Erik montaron su propio estudio fotográfico en Nueva York, donde fotografiaron a la alta sociedad. Comenzó a trabajar como fotógrafa para Vogue, además de seguir modelando. Se casó con un empresario y propietario de ferrocarriles egipcio, vivió con él en El Cairo y viajó por todo Medio Oriente tomando fotos en lugares exóticos.

Lee Miller (al centro) sentada entre las modelos para una publicación en Vogue, 1928

En 1939, Lee se había separado de su esposo y comenzó a vivir con el artista británico Roland Penrose (con quien eventualmente se casó). La película Lee captura la incredulidad que Lee y su círculo artístico sintieron al ver a multitudes vitoreando a los nazis. ¿Quién podría creer semejante disparate?, se preguntaban entre ellos. El filme salta a una Lee anciana siendo entrevistada décadas después: cuando le preguntan sobre el ascenso del nazismo, ella responde que incluso mientras sucedía no parecía real.

La película refleja la incredulidad que muchos sienten hoy al ver a tanta gente abrazar un odio virulento hacia los judíos y celebrar los actos barbáricos perpetrados por Hamás y Hezbolá.

La contribución de Vogue británica al esfuerzo de guerra

A pesar de su fuerza, Lee tiene algunos defectos. Lee no fue la única corresponsal de guerra femenina en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, como sugiere la película (ella fue la única en St. Malo). Entre otras, también cubrieron la guerra Claire Hollingworth, Helen Kirkpatrick, Virginia Cowles, Martha Gellhorn. (La periodista Sigrid Schultz incluso informó desde Europa para el Chicago Tribune ocultando su identidad judía).

Más significativamente, en toda la película sólo hay dos menciones de los judíos como víctimas de los nazis. En una escena, un personaje le dice a Lee que no sólo los judíos fueron asesinados; los nazis también mataron a artistas, personas negras, homosexuales, gitanos y otros. Hubiera sido importante mostrar que los judíos fueron los principales objetivos de la ideología nazi y constituían la inmensa mayoría de sus víctimas civiles. (Más adelante, David E. Scherman, fotógrafo de Life Magazine que colaboró con Lee durante la guerra, menciona que las víctimas nazis que fotografían son “su” gente, pero nunca se aclara en la película que Scherman era judío).

La película tampoco explica por completo la importancia que Vogue adquirió en Gran Bretaña durante la guerra. Bajo la dirección de Audrey Withers, una famosa de clase alta con tendencias de izquierda poco interesada en la moda, Vogue británica se convirtió en una fuente importante de información y aliento durante el conflicto. Withers contrató a Lee, quien reportó sobre el esfuerzo de guerra en Gran Bretaña. Lee fotografió enfermeras, trabajadoras de fábricas, vigilantes de ataques aéreos, entre otras. La película recrea una de sus fotos más icónicas: dos mujeres sentadas en la entrada de un refugio antiaéreo, usando protectores oculares. Fue una imagen impactante que ayudó a las lectoras de Vogue a sentir que sus experiencias importaban y que su trabajo en beneficio del esfuerzo de guerra era importante. Esta clase de trabajos convirtieron a Lee en una super estrella. Muchas lectoras sintieron que ella las entendía y defendía a las mujeres comunes y corrientes como ellas.

Corresponsal de guerra

David Scherman animó a Lee a acreditarse como corresponsal de guerra con el ejército de los Estados Unidos. En 1944, Lee viajó a Europa, tomando fotos y escribiendo para Vogue. Su primera tarea fue fotografiar enfermeras en un hospital de campaña aliado en Francia. Lee fue más allá, escribiendo un artículo que fue un gran éxito en Vogue, tanto en la edición de los Estados Unidos como en Gran Bretaña. Lee describió lo que veía con plenas emociones: “Durante más o menos una hora vi salvar vidas y extremidades, con habilidad, devoción y resistencia. Rostros graves y pies cansados pasaban por los pasillos de la tienda. Discutimos si duplicar el personal de médicos y enfermeras aliviaría su exceso de trabajo. AL parecer no ayudaría, ya que cada uno, por propia voluntad, seguiría haciendo el doble de su deber”.

Lee Miller, a la izquierda, interpretada por Kate Winslet, a la derecha

Lee nuevamente excedió su mandato cuando le pidieron fotografiar el pueblo francés de Saint Malo, supuestamente liberada por los Aliados. Al llegar, Lee encontró que seguía habiendo combates contra los nazis. Aunque no debía reportar sobre batallas, Lee proporcionó las únicas fotos y crónicas del enfrentamiento. Muchas de sus fotos nunca se publicaron porque mostraban, sin que ella lo supiera, el uso de napalm por parte de los Aliados. El Ministerio de Información británico censuró sus fotos.

Documentando las atrocidades nazis

Lee cubrió la liberación de París. Una de las escenas más interesantes de la película muestra una conversación telefónica entre Lee y su editora, Audrey Withers. Audrey está eufórica porque París es libre y lo celebra con un pastel en su casa en Londres. “Debe ser como una gran fiesta”, le exclama a Lee por teléfono. Lee empieza a darse cuenta de que los nazis deportaron a muchos miles de personas. Incapaz de igualar el tono alegre de Withers, corta la llamada.

La película muestra a Lee buscando viejos amigos en París y escuchando sus relatos sobre lo que les ocurrió a ellos y a sus vecinos. En la vida real, a diferencia de lo que muestra la película, muchos de esos amigos eran judíos, perseguidos por los nazis debido a su identidad judía. Lee intuye que sus lectores dudaban de los relatos sobre las atrocidades nazis.

En un reportaje desde París, Lee escribió para Vogue que los judíos a veces intentaban cubrir la estrella amarilla obligatoria con un bolso o un paraguas. “La Gestapo y las SS comenzaron a arrebatar cualquier cosa que se sostuviera frente al pecho. Si resultaba ser un judío, iba directo a Drancy (el campo de concentración en las afueras de París) —fin de la historia, porque de allí iban a Auschwitz y probablemente eran incluidos entre los que eran quemados vivos, los muertos de hambre y las víctimas de las cámaras de gas, lo cual estoy segura que ya todos descartan como propaganda normal”.

Lee fotografió Buchenwald pocos días después de su liberación. Se estima que los nazis encarcelaron allí a 250.000 personas. En el momento que los aliados los liberaron, el 11 de abril de 1945, quedaban 21.000 prisioneros esqueléticos. Lee fotografió las pilas de cuerpos y describió las cámaras de tortura, los experimentos médicos de los nazis y un crematorio masivo donde fueron incinerados decenas de miles de cuerpos.

“Les suplico que crean que esto es cierto”

Algunas semanas después, Lee se encontró con su antiguo amigo y coelga David Scherman, correspondiente de guerra para la revista Life.  Ambos estuvieron entre los primeros corresponsales en entrar a Dachau tras su liberación.

Lee fotografió lo que encontraron: un largo tren de ganado con decenas de vagones permanecía inmóvil en las vías que llevaban al campo. El hedor en la zona era insoportable: cuando los soldados aliados abrían cada vagón, caían al suelo los cuerpos de cientos de personas muertas. Lee entró en uno de los vagones, documentando las pilas de cadáveres en su interior. Una vez dentro de Dachau, Lee se esforzó por capturar la humanidad entre las víctimas demacradas, tomando fotos en primer plano de los sobrevivientes. Cuando las envió a su editora, le suplicó a Audrey Withers: “Te ruego que creas que esto es cierto”.

La película muestra qué pasó con las fotos de Lee. Al volver a Inglaterra, Lee esperaba con ansias su edición de Vogue, sólo para descubrir que no incluyeron sus fotos. Withers le explicó que la gente no quería enfrentarse a algo tan negativo y que sólo quería “seguir adelante”. En la película, Withers le dice a Lee que no le permitieron publicar las fotos, pero que las envió a Vogue en los Estados Unidos con la esperanza de que ellos las usaran.

Sin embargo, en la vida real, Vogue británica publicó algunas de sus fotos más impactantes, pero Vogue de Estados Unidos fue aún más lejos, dedicándole un reportaje titulado “Créalo” en junio de 1945.

Su vida posterior

La foto más famosa de Lee fue tomada poco después de haber fotografiado Dachau. Ella y Scherman fueron alojados en un departamento en Múnich que había sido confiscado a los nazis. Resultó ser el departamento de Hitler. Asombrados de estar viviendo en la casa del artífice de los horrores que estaban documentando, Lee y Scherman montaron una foto en el baño de Hitler. Lee se quitó las botas de combate embarradas, que todavía llevaban la suciedad de Buchenwald y Dachau, y las dejó sobre la inmaculada alfombra blanca del baño de Hitler. Luego se metió en la bañera, y Scherman tomó la foto de ella lavándose la suciedad de la guerra. Esta se convirtió en una imagen icónica del final de la guerra.

Aunque Lee continuó trabajando para Vogue durante un tiempo, nunca volvió a sentir el mismo sentido de propósito que aparentemente tuvo como corresponsal de guerra. Ella y Roland Penrose finalmente se casaron y tuvieron un hijo, Antony. Lee luchó contra la depresión. Más adelante en su vida, se formó como chef gourmet y disfrutaba organizando opulentas cenas para artistas británicos. Lee nunca le contó a nadie sobre su trabajo durante la guerra. Antony sólo descubrió los miles de fotos de guerra que ella había tomado después de la muerte de su madre, en 1977.

Lecciones para la actualidad

Es difícil terminar de ver Lee y no sentir que la película tiene un mensaje urgente para el presente. Lee Miller fue una mujer talentosa y apasionada que trabajó incansablemente para documentar las atrocidades nazis durante uno de los capítulos más malvados en la historia del mundo. Y, sin embargo, aunque ella logró cierta fama, gran parte de su trabajo fue ignorado.

Le dijeron que su testimonio era demasiado deprimente, que la gente simplemente quería "seguir adelante" y no detenerse en las emociones negativas. Algunos dudaron de la veracidad de lo que ella había presenciado. Los lectores desestimaron sus relatos sobre la tortura y el asesinato nazi de judíos y otros como "propaganda".

¿Cuántas veces hemos escuchado comentarios como estos en el último año? Los antisemitas fanáticos de hoy, Hamás, Hezbolá, Irán y otros bajo su influencia, torturaron y asesinaron a 1200 judíos y secuestraron a más de 250 el 7 de octubre del 2023, pero gran parte del mundo desestima este hecho como "propaganda". Los campus universitarios estallan en protestas moralmente invertidas, defendiendo a terroristas y violadores.

Incluso los eventos que Lee Miller documentó hace casi 80 años están siendo puestos en duda. La mayoría de los jóvenes no saben que seis millones de judíos fueron asesinados en el Holocausto. Uno de cada cinco jóvenes estadounidenses cree que el Holocausto nunca ocurrió. Las palabras de Lee a Vogue, "crean esto", nunca han sido más urgentes.


Imagen del título: © Lee Miller Archives, Inglaterra 2024. Todos los derechos reservados. leemiller.co.uk. David E. Scherman © Cortesía de Lee Miller Archives, Inglaterra 2024. Todos los derechos reservados. leemiller.co.uk.

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