Las increíbles enseñanzas del Rebe de Kotzk

13/08/2025

4 min de lectura

Exploramos las luminosas enseñanzas de un inconformista espiritual cuyas palabras aún arden con significado.

Un Rebe ha sido comparado con un geólogo: alguien que te indica dónde cavar bajo la tierra para encontrar diamantes y piedras preciosas. Él te dirá dónde buscar y qué puedes hallar, pero debes cavar tú mismo para encontrar el tesoro dentro de ti.

“Yo no tengo tu tesoro”, diría él. “Tú lo tienes, no yo”.

Un Rebe es maestro, guía espiritual, líder y mucho más. Sus seguidores acuden a él por diversas razones: en busca de consejo, bendición, milagros o simplemente para que alguien sea testigo de su difícil camino.

Yo misma busqué a algunos Rebes cuando tenía veintitantos y vivía en Jerusalem, donde encontrarse con esta clase de personas era tan sencillo como tomar un autobús o tocar una puerta. Tuve la suerte de conocer brevemente al Rav Asher Freund y de estudiar Torá con el Rebe de Amshinov. Esas experiencias fueron tan revitalizantes que despertaron mi curiosidad por los Rebes del pasado, en particular el Rebe de Kotzk, Rav Menajem Mendel Morgenstern (1787–1859), un líder jasídico del siglo XIX, conocido por su aguda inteligencia, sus enseñanzas radicales y su compromiso inquebrantable con la verdad y la autenticidad en el judaísmo.

No soy la única. Se han escrito más de cien libros sobre el Rebe de Kotzk, a pesar de que él no escribió ninguno. Él redactaba sus pensamientos durante el día y los quemaba por la noche. Pero no pudo quemar lo que sus seguidores recordaban de él. Más de 1.200 dichos le son atribuidos. Aquí hay algunos de sus tesoros:

Dichos del Rebe de Kotzk:

En este mundo todo puede imitarse, excepto la verdad.

No hay nada tan completo como un corazón roto.

Uno debe bailar en el techo del edificio más alto y sobre el filo de una navaja.

El hombre debe cuidar su singularidad y no imitar al prójimo, ni en pensamiento ni en acción… pues al principio el hombre fue creado "a su imagen", y sólo después a imagen de Dios.

No amas el pescado. Si lo amaras, no lo habrías matado ni cocinado.

No te enorgullezcas de ser humilde. Sé humilde en tu humildad.

Hay tres posadas que una persona visita en su viaje por esta vida: la Posada de los Celos, la Posada del Deseo y la Posada de la Gloria. Yo logré salir de las dos primeras con rapidez y nunca regresé. Pero la tercera, la Posada de la Gloria, me costó dejarla, hasta sentir que mis propias venas se rompían.

Quien cree en milagros es un tonto. Quien no cree, es un ateo.

Un buen judío tiene permitido pensar

Un jasid del Rebe de Kotzk se le acercó afligido:

— Pienso y pienso y no consigo paz interior.
— ¿En qué piensas? —le preguntó el Rebe.
— Me pregunto si hay un Juez Supremo que gobierna el mundo con justicia.
— ¿Y qué importa eso para ti? —replicó el Rebe.
— Si no hay juez ni justicia, ¡entonces nada tiene sentido!
— ¿Y por qué eso te importa tanto?
— ¡Rebe, claro que me importa! ¿Qué sentido tiene todo esto entonces?
A lo que el Rebe respondió:
— Si te importa tanto, entonces debes ser un buen judío. Un buen judío tiene permitido pensar. Pensar no te hará daño. Nada malo puede venir de pensar.

Lo que me impacta es la actitud casi despreocupada del Rebe ante las preguntas aparentemente blasfemas del jasid. Como si dijera: “¿Tienes pensamientos heréticos? ¿Y qué? ¿Acaso crees que Dios no puede lidiar con eso? Tranquilo”.

En esta historia, el Rebe de Kotzk se muestra pragmático, comprensivo y flexible. Pero también tenía un lado muy diferente: ascético, exigente, perfeccionista, incluso severo. Caminaba con un traje raído y rechazaba el dinero como si fuera veneno. Tenía su casa abierta a todos, incluso a los animales. (Según una fuente, prohibía a sus seguidores colocar trampas para ratones).

Nunca pronunciaba elogios fúnebres, pues detestaba las exageraciones y falsedades que suelen decirse sobre los difuntos. Llamaba a la monotonía una enfermedad y a la rutina, una parálisis del espíritu. Exigía a sus seguidores —y a sí mismo— constante renovación, que nunca rezaran hoy como rezaron ayer.

Más dichos:

No sólo se considera malvado al que odia a su prójimo, sino también al que se odia a sí mismo.

Sabe por qué deseas lo que deseas.

Escuchar con agrado los desatinos de un necio también es un acto de caridad.

La alegría es el resultado de la santidad. Por eso Sucot viene después de Iom Kipur.

Si el amor no es pan, entonces es el vino de la vida.

“Y serán un pueblo santo para Mí” (Éxodo 22:30): Que tu santidad sea humana, razonable y aceptable para los demás.

Si yo soy yo porque tú eres tú, y tú eres tú porque yo soy yo, entonces yo no soy yo y tú no eres tú. Pero si yo soy yo porque soy yo, y tú eres tú porque eres tú, entonces yo soy yo y tú eres tú, y podemos hablar.

Más importante que escribir es borrar.

Una gran generación puede conformarse con líderes pequeños. Pero una generación baja necesita grandes líderes.

Ninguna mayoría en el mundo puede decidir qué es la verdad.

Escribe tus propias ideas

Antes de morir, el Rebe de Kotzk se aseguró de quemar cada hoja suelta o manuscrito. No dejó ningún libro. No podemos dejar de preguntarnos por qué.

Mi intuición es que el Rebe no quería que sus jasidim leyeran y siguieran lo que él había escrito, sino que escribieran sus propios libros y encontraran su propia visión única de la vida.

Después de todo, él creía que todos podían ser rebes.

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Amada
Amada
6 meses hace

Exelente historia sobre el Rebe de Kozthk

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