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Las leyes de Rosh Jódesh

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29/12/2020 | por Rav Dov Lev

Celebrar la luna nueva

¿El tiempo es absoluto?

El tiempo. Nada tiene más impacto sobre la vida que la idea del paso del tiempo. Llegarás tarde al trabajo, a la escuela, a esa reunión importante. Imagina la vida sin el tiempo, sin la idea de llegar tarde. Sin la sensación de apuro. Sin envejecimiento, sin acercarse a la muerte. Suena tranquilo, quizás un poco aburrido…

Antes del pecado primordial, la vida era serena. La humanidad no tenía apuro porque la muerte no era una posibilidad. Recién después de la transgresión de Adam y Javá la humanidad se enfrentó a la mortalidad y a las consecuentes limitaciones del tiempo.

Durante siglos, el mundo occidental creyó que el tiempo era absoluto. Esto era así para la física, y por cierto también para la filosofía. El concepto del tiempo como una dimensión subjetiva se limitaba a los textos de ciencia ficción. Hasta que apareció un bonito joven judío llamado Albert Einstein y le enseñó al mundo lo contrario.

La Ley de la Relatividad demostró que el tiempo no es ni absoluto ni incondicional. Por el contrario, es una dimensión al igual que el espacio; puede ser manipulado y alterado. Esta nueva idea estaba en sintonía con la filosofía del tiempo que la sabiduría judía había enseñado durante milenios.

El tiempo es una creación. Es una esfera metafísica de existencia con propiedades que se manifiestan dentro del mundo físico. Teoréticamente, es posible ir más allá de las limitaciones del tiempo y es posible manipularlo de alguna manera. ¿Qué significa esto en la práctica?

Muchos países celebran el 12 de octubre el descubrimiento de América. ¿Por qué? Porque ese día llegó a tierra americana la expedición liderada por Cristóbal Colón. Sin embargo, ese día no tiene nada inherente ni intrínseco que lo vincule en su esencia con esta conmemoración. Podría haberse elegido otro día y hubiese sido exactamente lo mismo.

Pero esto no ocurre con las festividades judías. Las fechas de nuestras festividades son intrínsecas a sus temas. No celebramos Pésaj el 15 de nisán porque en ese día ocurrió el Éxodo, sino que el Éxodo ocurrió ese día porque el 15 de nisán es, metafísicamente, un día de redención. Esa era la realidad antes del Éxodo y continúa siendo hasta hoy. Por lo tanto, en Pésaj no conmemoramos el Éxodo de hace miles de años, sino que celebramos la corriente espiritual de redención en este mismo momento, inherente a este importante día. Lo mismo ocurre con todos los temas de las festividades judías. No conmemoramos el pasado; vivimos el presente al máximo.

La santificación del nuevo mes

Uno de los regalos divinos que recibió el pueblo judío fue la capacidad de manipular el tiempo. El Sanedrín (la Corte Suprema judía) recibió cierta flexibilidad para determinar el funcionamiento del calendario judío. En esa época, el Sanedrín aceptaba el testimonio de testigos que habían observado la luna nueva y, en base a él, determinaban el comienzo del nuevo mes.

Este sistema, llamado Kidush Hajódesh, continuó durante muchos siglos. Pero cuando el Sanedrín ya no pudo operar en la Tierra de Israel, fue necesario un nuevo método. El gran erudito y astrónomo Hilel1 formuló un calendario perpetuo que continuará siendo operativo hasta que el Mashíaj reestablezca el Sanedrín.

El calendario contemporáneo2

El mundo occidental usa el calendario gregoriano. Este es un sistema rígido de 12 meses basado en los 365 y ¼ días que tarda la tierra en girar alrededor del sol. Cada año tiene doce meses, y se agrega un día más cada cuatro años. El calendario no considera la luna nueva, que se desliza irregularmente a lo largo de los meses.

El mundo musulmán utiliza un calendario lunar. Este involucra un sistema simple de 12 meses que siguen el camino de la luna alrededor de la tierra. Este calendario ignora el giro de la tierra alrededor del sol y, por ello, los meses no corresponden con las estaciones del año. En consecuencia, una festividad que un año cae en el verano, en otros años puede caer en el invierno.

El sistema de la Torá es solar-lunar. Esto significa que basamos las festividades principalmente en la luna, pero manipulamos el calendario para que las estaciones limiten cuándo caen las festividades. Para explicarlo:

Cada mes tiene 29 o 30 días. La mayoría de los años tienen 12 meses, pero cada dos o tres años se agrega un "mes bisiesto " para que Pésaj caiga en la primavera. Esto se debe a que Dios dijo que Pésaj debe caer en la primavera.3

Rosh Jódesh (literalmente la "cabeza del mes") marca el comienzo de un nuevo ciclo mensual. El primero y el trigésimo día del mes (para los meses que tienen 30 días) siempre serán Rosh Jódesh, a excepción de tishrei, que es Rosh Hashaná.

El anuncio de Rosh Jódesh

Hay una tradición antigua que consiste en anunciar la llegada de Rosh Jódesh en la sinagoga, en el Shabat previo. El objetivo es que la congregación se prepare para el nuevo mes y recuerde cuándo comenzará.4 En ese momento, rezamos para que el mes venidero sea próspero, tanto espiritual como materialmente.

Quien lidera las plegarias toma el Séfer Torá en sus manos5 y todos se ponen de pie.6 De ser posible, se anuncia el molad7 (el momento astronómico exacto en el que comienza el ciclo de la nueva luna, de acuerdo con la región de Jerusalem), en conmemoración de la declaración de la nueva luna que se hacía en la época del Sanhedrín.8 Después de declarar el nombre del mes y el día en el que comienza, la congregación reza para que el mes sea exitoso.

Este ritual no se practica antes del mes de tishrei. La razón es que no hay un "Rosh Jódesh" para tishrei, ya que Rosh Hashaná lo reemplaza.9 Además, obviamente nadie necesita que le informen cuándo será Rosh Hashaná.10

Rosh Jódesh como una mini festividad

En la era del Templo, en Rosh Jódesh se ofrecían sacrificios adicionales para expiar por los pecados del mes. Esas ofrendas generaban alegría en toda la nación.

En la actualidad, que ya no ofrecemos sacrificios en el Templo, continuamos marcando a Rosh Jódesh como un momento de expiación y alegría. Algunas personas se visten para la ocasión con sus mejores prendas.11

Durante la mayoría de los meses, érev Rosh Jódesh (el día previo al primer día de Rosh Jódesh) se conoce como Iom Kipur Katán (casi Iom Kipur). En algunas comunidades se realizan plegarias especiales en este día, para que Dios despierte las fuerzas de expiación. En generaciones pasadas muchas personas rectas ayunaban en este día.12 De todos modos, este es un día en el que todos deberían analizar sus acciones del mes anterior y considerar cuáles requieren teshuvá.13

Hay cuatro meses en los que no se observa este ritual porque no queremos que la seriedad de Iom Kipur Katán amargue este tiempo festivo. Estos meses son tishrei14, jeshván15, tevet16 y iar.17

Cuando érev Rosh Jódesh cae en viernes o sábado, Iom Kipur Katán se observa en el jueves anterior por respeto al Shabat.18

A diferencia de Iom Tov, en Rosh Jódesh está permitido trabajar.19 Las mujeres acostumbran a no realizar ciertas labores (como lavar ropa),20 ya que su naturaleza es estar más en tono con el ciclo mensual.21

En Rosh Jódesh es mitzvá (pero no obligación) celebrar con una comida festiva.22 Incluso cuando Rosh Jódesh cae en Shabat es apropiado agregar alguna delicia especial en honor a Rosh Jódesh.23

Debido a la naturaleza alegre de Rosh Jódesh, en este día está prohibido decir panegíricos24 y ayunar.25

Plegarias especiales

Dado que Rosh Jódesh incluía sacrificios especiales en el Templo, en la actualidad agregamos una plegaria especial en Rosh Jódesh pidiendo que Dios nos haga volver a Sion y nos permita nuevamente llevar esas ofrendas especiales. Iaalé veiavó se agrega en la 17ma bendición de la Amidá, y en la tercera bendición de Birkat Hamazón.26 Si alguien olvida decirlo durante Shajarit o Minjá, debe repetir el rezo; si se omite en Maariv o en Birkat Hamazón no es necesario repetirlo.27

Después de la Amidá de Shajarit recitamos Halel de pie.28 Halel es una selección de Salmos (113-118), alabanzas a Dios, y es apropiado cantarlos.29 En la mayoría de las comunidades ashkenazíes se recita una bendición antes de la recitación, mientras que los sefaradíes no bendicen. La razón de esta diferencia de opinión se basa en que la recitación de Halel es una costumbre que comenzó después del Talmud, por lo que es cuestionable si se debe decir una bendición para esta práctica relativamente "nueva".30

En honor al día, leemos una porción especial de la Torá que describe los sacrificios que se ofrendaban en Rosh Jódesh.31

Dada la exuberancia de Rosh Jódesh, es inapropiado recitar plegarias tristes u orientadas a la justicia, como tajanún.32

Aunque en la actualidad no podemos ofrecer sacrificios animales, recitamos la plegaria de Musaf que enfatiza las ofrendas de Rosh Jódesh33. El espíritu festivo de Musaf nos obliga a quitarnos los tefilín antes de recitarlo.34 (En Iom Tov no usamos tefilín).

La santificación de la luna nueva

Todo el que bendice el mes en su momento es como si hubiera recibido a la Presencia Divina (Talmud, Sanedrín 42a).

En la literatura midráshica, la nación judía a menudo se compara con la luna. El rol del pueblo judío es ser "una luz para las naciones". Esto no significa que debamos hacer brillar nuestra propia luz hacia los demás, sino que debemos reflejar la luz del Creador. Esto se asemeja a la luna que refleja la luz del sol.

Asimismo, los judíos siempre tratan de cambiar. Tal como la luna crece y se desvanece, el pueblo judío nunca está estancado. Nos esforzamos para crecer, e incluso después de un período de descenso nos las ingeniamos para volver a levantarnos y renovarnos.

Es interesante que algunos de los antisemitas más notorios le tenían fobia a la luna. En 1924, Adolf Hitler le dijo a Rudolph Hess: "Sabes… sólo odio a la luna. Porque es algo terrible, muerto e inhumano… es como si aún viviera en la luna parte del terror que una vez le envió a la tierra… ¡La odio!"35

Pero para los judíos, la luna es una fuente de consuelo y esperanza. Ella nos recuerda que en el futuro nos veremos revitalizados. No es coincidencia que el primer mandamiento que recibió la nación judía, cuando todavía estaba en Egipto, fuera basar el calendario en la luna.

Cada mes nos ofrece una oportunidad para volver a inspirarnos por la luna nueva. Hay una plegaria especialmente alegre que decimos a la intemperie observando la luminaria que es tan importante para nosotros. Esto se conoce como Kidush Levaná, la santificación de la luna. (No hay que confundirlo con Kidush Hajódesh, algo que sólo se hacía en el pasado).

Esta bendición se recita de noche,36 estando de pie,37 al aire libre, bajo el cielo iluminado por las estrellas. Sólo se la puede decir en un lugar y en un momento en que la luna se vea con claridad.38 No debe recitarse cuando la luna está cubierta por nubes.39 De ser posible, kidush levaná se debe decir con un minián; cuantas más personas haya presentes, más grande la mitzvá.40

Es ideal recitar esta bendición en la noche del sábado, cuando la emoción del Shabat aún no se ha disipado.41 No se la puede decir antes de que transcurran 72 horas desde el molad (el momento astronómico del comienzo del ciclo de la nueva luna). Antes de este punto, la luna es demasiado pequeña como para realmente apreciarla.42 La bendición no puede decirse 15 días después del molad,43 dado que la luna ya está desvaneciéndose y no se la puede considerar "nueva".44

Kidush Levaná no se puede decir el viernes en la noche ni en la noche de Iom Tov45.

Por razones místicas, las mujeres no recitan esta plegaria.46

Los judíos fueron quienes le enseñaron al mundo que la plegaria puede dirigirse a Dios y a nadie más. Por lo tanto, asegúrate de que no parezca que le estás rezando a la luna.

Después de bendecir, se acostumbra a recitar varios versículos bíblicos que enfatizan que Dios nos cuida. A continuación, todos saludan a sus amigos con la expresión "Shalom aleijem" (que la paz esté sobre ti). En algunas comunidades, el servicio concluye con cánticos y bailes alegres. Saber que sin importar lo que ocurra en el mes, Dios estará para brindarnos el apoyo que necesitemos, es una expresión festiva de confianza.


Notas:

  1. Él vivió a mediados del siglo IV EC. No debe confundirse con Hilel el Anciano del siglo I EC, quien es famoso por sus disputas con Shamai.

  2. Más información sobre este tema puede encontrarse en Understanding the Jewish Calendar, de Rav Nathan Bushwick (Moznaim 1989).

  3. Deuteronomio 16:1

  4. Or Zarúa (Hiljot rosh jódesh #453)

  5. Mishná Brurá 417:2

  6. Mishná Brurá 417:1

  7. Aruj HaShulján 417:1

  8. Shaarei Efraim 310:37

  9. Aruj HaShulján 417:9

  10. Sháar Hatziún 417:2

  11. Iesod Veshóresh Haavodá (sección 9)

  12. Mishná Brurá 417:4

  13. Mishná Brurá 417:4

  14. Lúaj Éretz Israel

  15. Mishná Brurá 492:2

  16. Mishná Brurá 686:1

  17. Mishná Brurá 429:10

  18. Mishná Brurá 417:4

  19. Óraj Jaim 417:1

  20. Kol Bo

  21. Elia Raba 417; citando a Or zarúa

  22. Óraj Jaim 419:1

  23. Mishná Brurá 419:2

  24. Óraj Jaim 421:1

  25. Óraj Jaim 418:1

  26. Óraj Jaim 188:7, 424:1

  27. Óraj Jaim 422:1

  28. Óraj Jaim 422:7

  29. Óraj Jaim 487:4

  30. Ver Óraj Jaim 422

  31. Óraj Jaim 423:2

  32. Óraj Jaim 131:6

  33. Óraj Jaim 423:3

  34. Óraj Jaim 423:4

  35. The Psychopathic God: Adolph Hitler, de Robert G.L. Waite [Basic Books 1977], pg. 19

  36. Ramó – Óraj Jaim 426:1

  37. Talmud – Sanedrín 42a

  38. Ramó – Óraj Jaim 426:1

  39. Mishná Brurá 426:3

  40. Biur Halajá 426:2

  41. Óraj Jaim 426:2

  42. Mishná Brurá 426:20

  43. Óraj Jaim 426:3

  44. Mishná Brurá 426:18

  45. Ramó – Óraj Jaim 426:2; Sháar hatziún 426:12; Shu”t Minjat Itzjak 2:120

  46. Mishná Brurá 426:1

 

 

 

 



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