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Para que este Purim nos reconectemos con nuestro yo verdadero.
Es difícil ser completamente tú mismo en este mundo impulsado por la cultura de la cancelación, donde parece que estás a un tuit de arruinar tu vida. Por eso usas máscaras para protegerte del juicio de los demás y no permites que nadie vea el verdadero rostro detrás de esa máscara.
La festividad de Purim es un momento especial del año en el que puedes quitarte la máscara y reconectar con tu yo auténtico. En Purim usamos disfraces para exteriorizar esas máscaras internas que nos ponemos durante el resto del año, y reflexionamos sobre cómo el mundo también suele estar oculto detrás de ilusiones de coincidencia. Purim es un momento para ir más allá de esas máscaras e ilusiones y reconectar con la verdad que hay detrás de ellas.
Aquí hay cinco máscaras detrás de las cuales nos escondemos y que nos desconectan de los demás.
Puede que tengas una agenda extremadamente ocupada y sientas que no tienes tiempo para acercarte a los demás, pero a veces tus días saturados pueden ser una forma de protegerte de la vulnerabilidad que implica conectar con las personas que te rodean. El exceso de trabajo y la ocupación crónica suelen ser máscaras que te permiten evitar conversaciones difíciles e interacciones vulnerables.
Intenta elegir un día a la semana, quizá en Shabat, para quitarte la máscara del ajetreo y dedicar el día a conectarte con tu familia y amigos.
Se siente mucho más seguro no necesitar a nadie. Nuestra cultura elogia la independencia y desprecia la necesidad. Pero esto ha llevado a una trágica epidemia de soledad que crece cada año.
Es normal y saludable necesitar a otras personas. No estás destinado a sostenerte solo todo el tiempo. Está bien quitarte la máscara de la autosuficiencia y pedir ayuda con un problema. Buscar y construir una comunidad de la que puedas recibir y a la que también puedas contribuir es un paso que lleva a tener más coraje y fortaleza.
Puede parecer más seguro depender solo de ti mismo, pero el aislamiento es mucho más dañino que pedir ayuda.
En el mundo actual hay tanto caos y dolor que a veces parece más fácil desconectarse. Puede que sientas que no preocuparte te protege de sentir la tristeza y el estrés de lo que sucede a tu alrededor.
Pero la máscara de la apatía no te protege realmente del sufrimiento. Al contrario, intensifica tu propio dolor al desconectarte de tus verdaderos sentimientos y valores. Duele preocuparse, pero duele aún más fingir que no te importa.
No necesitas cargar con todos los problemas del mundo solo porque te permites sentir el dolor de otra persona. Muchas personas creen que lo opuesto al amor es el odio, pero en realidad lo opuesto al amor es la apatía y la indiferencia. Vuelve a conectarte con el sufrimiento de los demás y reconectarás con tus valores y creencias.
Una de las formas en que muchas personas enfrentan el estrés de la incertidumbre es intentando controlar todo a su alrededor. Puede que reconozcas en ti mismo la tendencia a querer hacerlo todo perfectamente, hasta el punto de quedar exhausto y no poder empezar o terminar nada porque no estás seguro de cuál es la manera “correcta” de hacerlo. Esta máscara del control también te distancia de quienes te rodean, porque te vuelve menos paciente y menos tolerante ante los errores. Puede resultarte difícil perdonar a los demás y aún más difícil perdonarte a ti mismo cuando la ilusión de control se desmorona.
Quítate esta máscara y acepta la incertidumbre, porque ella está presente en cada aspecto de la vida, lo quieras o no. Permítete a ti y a los demás cometer errores. Sustituye el perfeccionismo inalcanzable por una actitud práctica de “lo suficientemente bueno”.
Es difícil destacar entre la multitud. Hace falta valentía para alzar la voz cuando todos guardan silencio. Es mucho más fácil seguir lo que todos parecen vestir o hacer antes que elegir tu propio camino. Pero la máscara de la conformidad tiene un alto costo.
Te aleja de lo que realmente te importa y de lo que verdaderamente disfrutas hacer. Te impide vestir de una manera que refleje tus propios valores. Te roba tu voz cuando más la necesitas. Y crea conexiones superficiales con los demás, porque nadie tiene la oportunidad de ver quién eres realmente.
Quítate la máscara y examina tu vida. ¿Estás eligiendo tu propio camino o estás siguiendo el de otra persona?
En Purim celebramos el legado que todos heredamos de Mordejai y Ester: la valentía de alzar la voz y destacar entre la multitud. Celebramos quitarnos nuestras máscaras diarias y redescubrir la alegría de nuestro yo auténtico. Es un momento sagrado de alegría y, al mismo tiempo, una oportunidad significativa para encontrar tu propio camino de crecimiento.
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