Una "luz para las naciones", la misión del pueblo judío


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El presidente Milei introdujo un elemento inédito en la diplomacia internacional: el análisis de las escrituras sagradas del Judaísmo como herramienta de diagnóstico político.
En el exclusivo escenario del Foro Económico Mundial de Davos, donde suelen reinar las proyecciones financieras y los balances corporativos, el presidente argentino, Javier Milei, rompió el molde. Ante un auditorio colmado de líderes globales, el mandatario no solo defendió su plan de ajuste y la "transformación estructural" de Argentina, sino que introdujo un elemento inédito en la diplomacia internacional: el análisis de las escrituras sagradas del Judaísmo como herramienta de diagnóstico político.
Durante su intervención, Milei fue tajante al cuestionar el avance del socialismo y alertar sobre una "crisis moral de Occidente". Sin embargo, el punto de mayor sorpresa llegó cuando vinculó la coyuntura global con la Parashá Bo, el fragmento de la Torá que se lee esta semana.
“Quiero dejarles una reflexión sobre la parashá de esta semana: la parashá Bo describe ese momento en el que Moisés se enfrenta al Faraón, símbolo del poder opresor del Estado, para advertirle que si no liberaba el pueblo hebreo, caerían sobre Egipto las últimas tres plagas. Ante la negativa del Faraón, llegó la plaga de las langostas, la cual significa la hambruna. Luego llegó la plaga de la oscuridad, la cual significa la pérdida de claridad para la toma de decisiones. Por último, la plaga de la muerte de los primogénitos, lo cual deja de manifiesto el destino de una sociedad que niega la libertad. La analogía con lo que ocurre hoy en Occidente es tremendamente clara”.
Y si bien puede haber sido una sorpresa para los espectadores internacionales, aquellos que conozcan un poco sobre el presidente Milei sabrán que este es un estilo que ya ha dejado huella en la política argentina.
La escena de Davos recordó a lo vivido hace poco tiempo en Buenos Aires, durante la jura del por entonces canciller Gerardo Werthein. En aquel acto, que ya fue histórico por realizarse sobre una Torá, Milei tomó el micrófono para explicar la Parashá Lej Lejá.
En esa ocasión, el mandatario destacó el viaje de Abraham y su misión de difundir mensajes de libertad por el mundo, asociando esa responsabilidad con el nuevo rol de la diplomacia argentina. Este tipo de intervenciones —probablemente las primeras de este estilo en la historia de un jefe de Estado occidental— revelan que para Milei, la fe y la gestión pública caminan por el mismo sendero.
La conexión de Milei con el judaísmo excede lo protocolar. Su apoyo incondicional a Israel, manifestado en su visita al kibutz Beeri tras los ataques del 7 de octubre y su firme deseo de trasladar la embajada argentina a Jerusalén, lo han posicionado como uno de los aliados más cercanos al Estado judío. El propio presidente Itzjak Herzog lo ha definido como un "verdadero amigo".
Pero además, detrás de esta postura hay un vínculo personal clave: su relación con el rabino Shimon Axel Wahnish, su guía espiritual y actual embajador en Israel. El propio Jumash (libro de la Torá) que Milei utiliza para estudiar semanalmente fue un regalo de Wahnish años antes de que el economista llegara a la Casa Rosada.
No sólo eso: cada vez que Milei viaja a Estados Unidos se hace un tiempo para visitar la tumba del último Rebbe de Lubavitch, como una muestra de respeto y admiración.
Es que, lo que para muchos comenzó como una curiosidad de campaña se ha transformado en un rasgo distintivo de su identidad presidencial. Milei ha confesado públicamente que su interés no es meramente institucional; disfruta genuinamente del estudio de la Torá. Incluso, ha dejado entrever sus planes para el "día después" de su mandato: convertirse formalmente al judaísmo y dedicar sus días íntegramente a la sabiduría judía.
Mientras ese momento llega, el mundo observa con asombro a un líder que, entre gráficos de inflación y tratados de libre comercio, siempre encuentra un espacio para citar los textos sagrados y recordarnos que la batalla por la libertad no es sólo económica, sino fundamentalmente espiritual.
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Si, la Tora es una fuente de Sabiduría eterna, fuera de lo común lo que hace el presidente, muy valiente de su parte e insólito.
Al referirme al carácter universal del texto bíblico estoy considerando que la moral, la ética y la práctica resultante de lo que se expone de la Torá aplica a cada ser humano siendo todos provenientes de una misma pareja originaria. Es una idea valorada por muchos teólogos del amplio abanico exegético mundial.
es un Foro Económico Mundial, creo que el elitismo expuesto en el comentario de un texto que es de carácter universal no fue atinado ya que el auditorio era heterogéneo y no pertenecía solo al judaísmo. Lo expongo como judío entendiendo no estamos en tiempos de considerarnos los únicos en exponer ideas bíblicas entendiendo a su vez que no era ni el lugar no el momento.
El interés genuino del presidente por el judaísmo es mi ejemplo a seguir.
Increíble
Excelente representante del amor al pueblo judío y a las escrituras
Excelente 😎