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Lentes positivas y negativas

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Vaigash (Génesis 44:18-47:27 )

por Rav Dr. Mordejai Schiffman

¿Cómo evaluamos el pasado? ¿Cómo vivimos en el presente? ¿Cuán a menudo pensamos en el futuro?

En su libro "La paradoja del tiempo: La nueva psicología del tiempo", el Dr. Phillip Zimbardo enuncia seis perspectivas subjetivas del tiempo que las personas experiemtan al relacionarse con el pasado, el presente y el futuro. El Dr. Zimbardo argumenta que al mirar hacia el pasado, lo mejor es tener una perspectiva lo más positiva posible del pasado y lo menos negativa posible. Al pensar sobre el pasado, puede haber "hechos" de lo que ocurrió en nuestras vidas, pero tenemos la opción de proveer la narrativa del pasado con un giro positivo o con uno negativo. Las perspectivas negativas del pasado se asocian con la depresión y el hecho de quedarse estancado rumiando sobre las experiencias pasadas. En cambio, una perspectiva positiva del pasado nos ayuda a afirmarnos mejor en el presente y a enfocarnos en el futuro.

Desde una perspectiva, la vida de Iaakov puede resumirse como un evento traumático tras otro: comenzando con una amenaza de muerte por parte de Esav, luego los continuos engaños de Lavan, el sufrimiento cuando Dina fue secuestrada, constantes tensiones familiares, la muerte de su amada Rajel y para culminar, la "muerte" de su amado hijo, Iosef. Cuando el faraón le preguntó cuántos años tenía, Iaakov respondió con una perspectiva negativa del pasado y dijo que su vida había sido breve y mala (Bereshit 47:9).

Aunque podemos empatizar con la respuesta de Iaakov debido a todas las dificultades que había experimentado, el Midrash (citado por el Daat Zekenim), critica la perspectiva de Iaakov. En vez de mirar hacia atrás y dar un sello subjetivo de desaprobación sobre su vida, él debería haber cambiado de perspectiva. En vez de enfocarse en el trauma, debería haber comprendido que Dios lo salvó de Esav y de Laván, y le devolvió a Dina y a Iosef. El Midrash sugiere que por cada palabra pronunciada en esa interacción (en total 33), le quitaron a Iaakov un año de vida. Aunque Itzjak vivió ciento ochenta años, Iaakov sólo vivió ciento cuarenta y siete.

Rav Dr. Abraham Twerski contrasta este Midrash con otro que critica a Iaakov. El Midrash dice que cuando Iaakov estaba de duelo por Iosef, dijo que Dios le había dado la espalda. El Midrash critica la queja de Iaakov proyectando la respuesta de Dios: "Yo estoy ocupado acomodando las cosas para que su hijo se convierta en virrey, y él se queja de que Yo le doy la espalda". Sin embargo, este Midrash no identifica ningún castigo. ¿Por qué Iaakov fue castigado por decir que su vida fue breve y mala pero no por decir que Dios le había dado la espalda?

Rav Twerski sugiere que hay una diferencia fundamental entre una respuesta en medio del sufrimiento y una respuesta después del sufrimiento. Aunque idealmente Iaakov no debería haber cuestionado a Dios ni siquiera en medio del sufrimiento, no fue castigado porque el dolor del sufrimiento era tan grande que no pudo ser considerado responsable por lo que dijo en ese momento.

Sin embargo, una vez que el sufrimiento terminó, cuando ya se había alvado de sus enemigos y sus hijos habían regresado a su lado, Iaakov fue considerado responsable por no cambiar su perspectiva. Se esperaba que Iaakov mirara hacia el pasado y no se quejara.

En contraste con Iaakov, el éxito de Iosef parece surgir de su capacidad de tener una perspectiva positiva del pasado y estar orientado al futuro. A su primer hijo lo llamó Menashé precisamente porque Hashem le permitió olvidar los traumas de su infancia. La capacidad de Iosef de perdonar completamente a sus hermanos requiere una firme creencia en la Providencia de Hashem sobre los eventos del pasado, y un fuerte deseo de seguir adelante y no quedarse estancado en lo que ya ha sucedido. Su éxito como el virrey del faraón se debe a su capacidad para predecir el futuro clima económico de Egipto y, todavía más importante, por ser capaz de planificar y ejecutar un plan para evitar con éxito un desastre nacional.

Si bien no podemos evaluar por completo a Iaakov tanto porque no debemos juzgar cómo reaccionan las personas ante eventos traumáticos como porque no podemos llegar a captar la grandeza de nuestros patriarcas, el Midrash claramente quiere enseñarnos una lección. Al grado que podemos trabajar para cambiar nuestra perspectiva negativa del pasado y convertirla en una perspectiva positiva, seremos capaces de valorar el presente y planificar para un futuro más exitoso.




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