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Leyes financieras: Daños y disputas

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01/12/2019 | por Rav Dov Lev

La perspectiva de la Torá sobre los daños y cómo resolver disputas.

Daños personales

Cuando Moshé estaba en Egipto, vio que un judío levantaba la mano para pegarle a otro judío. La Torá registra que Moshé le preguntó: “¿Por qué golpeas a tu compañero?” (1). Los Sabios señalan que el transgresor todavía no había golpeado al otro, sino que sólo había levantado la mano para pegarle. Vemos por lo tanto que está prohibido el mero acto de levantar la mano contra otro (2).

Está prohibido lastimar a otra persona incluso si ella da permiso de hacerlo (3). Incluso está prohibido que una persona se lastime a sí misma innecesariamente (4). Dios nos dio un cuerpo para que lo cuidemos y para que lo utilicemos para una vida significativa. No somos “dueños” de nuestro cuerpo; lo recibimos “prestado”.

Si una persona intenta atacar a otra, está permitido herir al asaltante, si no hay otro medio de defensa (5).

Daño a los bienes

La piedra básica de la Torá es la sensibilidad hacia las necesidades de los demás. Por lo tanto, un camino importante para llegar a la piedad es ser cuidadoso con los bienes ajenos y cumplir las leyes de daños (6). De hecho, estas leyes les fueron enseñadas al pueblo judío incluso antes de que se les transmitiera el resto de la Torá en el Monte Sinaí (7).

Está prohibido provocarle a otro un daño monetario, incluso si se tiene la intención de compensarlo más tarde (8). Incluso está prohibido provocar a otro un daño monetario a través de palabras (9).

Como describimos respecto a Iaakov, los bienes materiales deben usarse para lograr objetivos significativos. Por eso la Torá prohíbe malgastar innecesariamente los bienes y los recursos (10).

Quien daña directamente a otra persona debe pagar una compensación, incluso si lo hizo por accidente (11), y también si causó el daño mientras estaba dormido (12).

Una noche, después de un duro día de trabajo, Shimón estaba revisando algunos papeles en su hogar. Para despejarse, salió a tomar un poco de aire. Al salir del edificio se tropezó y pisó las petunias que el Sr. Johnson cuida con dedicación. Shimón debe pagar por los daños.

En algunos casos, si el daño es sólo un resultado indirecto de nuestros actos, la víctima no puede exigir compensación (13).

Dos adolescentes estaban explorando el bosque y encontraron una cabaña de madera. Decidieron que ese sería el lugar ideal para descansar durante el almuerzo. Cuando partieron no fueron cuidadosos de limpiar el lugar y en consecuencia un oso hambriento se vio atraído hacia la cabaña. Aunque el oso provocó daños considerables, el dueño de la cabaña no puede exigir que los adolescentes paguen por estos, porque la pérdida fue causada de forma indirecta.

Si alguien coloca un objeto que pertenece a otra persona en un lugar en el cual resultará dañado, es considerado responsable (14).

Para ganar un poco de dinero extra, a veces Sofía limpia casas. Cuando estaba limpiando la elegante mesa de café de la señora Goldsmith, colocó con sumo cuidado un fino florero sobre el alféizar de la ventana. Unos instantes más tarde, hubo una fuerte ráfaga de viento que arrojó el florero al suelo y lo hizo añicos. Sofía es considerada responsable y debe compensar a la Sra. Goldsmith por su valioso florero.

En ocasiones en las que no es obvio que el daño fue el resultado de los actos de la persona, la responsabilidad de presentar pruebas es de la víctima (15).

Ni el niño ni sus padres deben compensar por un daño que hace el niño (16). Sin embargo, cuando el niño madura, como parte del proceso de teshuvá, es adecuado que él pague por los daños que cometió al ser menor (17). En ciertas circunstancias, es posible que los padres deseen ir más allá de la letra de la ley y hacer que el niño compense (por lo menos parcialmente) el daño que cometió, para enseñarle una lección de responsabilidad (18).

Robo

Al oír la palabra “robo” es posible que imagines a un ladrón entrando por una ventana en medio de la noche, o un carterista que sale corriendo y deja a una mujer gritando pidiendo ayuda.

En verdad, la categoría de robo es mucho más extensa. La mayoría de las perosnas ignoran el alcance de estas leyes y por lo tanto las transgreden (19).

La definición de robo es tomar o usar algo que no tienes el derecho de utilizar. Esto es así incluso si planeas devolverlo antes de que su dueño lo sepa. También está prohibido tomar algo para hacer una broma (20) o para enseñarle una lección de responsabilidad a su dueño (21).

Tom y Edy son obreros de construcción y buenos amigos. Edy a menudo deja en cualquier lado su celular porque le molesta para trabajar. Tom le advirtió a su amigo que no debe dejar su teléfono sin prestarle atención, porque en el lugar hay otras personas en quienes no se puede confiar. Un día, Tom encuentra el teléfono de su amigo y decide enseñarle a Edy una lección. Tom tiene prohibido esconder el teléfono, aunque en definitiva eso sea en beneficio de Edy.

Incluso no se puede tomar un ítem pequeño de mínimo valor que pertenezca a otra persona (22).

David y Marcos están disfrutando una tarde jugando al béisbol. Cuando Marcos va al baño. David ve que dejó abierta una bolsa de papas fritas. David no puede ni siquiera probar una papa a menos que Marcos le dé permiso.

El robo no se limita a las pertenencias, sino que también está prohibido robas los derechos de otra persona. Por ejemplo, un residente de un edificio de departamentos tiene derecho a dormir de noche. Los vecinos no pueden escuchar de noche música a un volumen elevado porque eso perturba este derecho (23).

Fraude

La Torá prohíbe usar balanzas que no sean exactas para hacer negocios (24). De hecho, incluso está prohibido poseer balanzas que no sean exactas (25).

Si un producto tiene algún defecto, el vendedor tiene la obligación de avisarle al comprador antes de cerrar el trato (26).

Asimismo está prohibido encubrir defectos que existan en los productos que se venden (27). Por ejemplo, una verdulería no puede colocar en la parte superior de la cesta las frutillas más apetecibles para que el comprador no se dé cuenta que debajo hay otras frutillas menos deseables (28).

Objetos robados

Si alguien roba, con o sin intención, tiene la obligación de devolver el objeto robado (29). Si el ítem ya no está disponible, o si desde entonces el objeto ha sufrido un cambio significativo, se debe dar una restitución monetaria (30).

Si el dueño todavía no sabe que el objeto ha sido tomado, puede devolverse a su lugar original sin necesidad de informarle a su dueño (31)

Cuando Susana regresó a su casa después de estar en el banco, se dio cuenta que por accidente había guardado en su cartera la birome del banco. Susana debe regresar al banco y devolver la birome al escritorio sobre el cual completó sus formularios.

Está prohibido comprar objetos robados, porque hacerlo alienta a que haya más crimen (32).

Disputas

En el curso de la vida cotidiana, tanto en los negocios como en las relaciones interpersonales, las disputas monetarias son inevitables. La manera en que la Torá se relaciona con las disputas es a través del diálogo pacífico. Si las partes no pueden llegar a un acuerdo de compensación justa, deben tratar de alcanzar alguna forma de compromiso. Si eso no funciona, entonces deben buscar el arbitraje de una corte rabínica (33).

Está prohibido llevar una causa a una corte civil, a menos que la corte rabínica otorgue permiso para hacerlo (34). Por lo general, este permiso sólo se otorga en el caso de que una de las partes se niegue a presentarse en la corte rabínica (35).

Santificar el Nombre de Dios en Wall Street

Se espera que el pueblo judío enseñe al mundo la verdad y la moralidad (36), reflejando la Divinidad en su comportamiento. Por lo tanto, un judío debe ser particularmente cuidadoso en los asuntos financieros (37) para no llegar a profanar el Nombre de Dios. Por el contrario, si un judío puede mantener la propiedad en un medio corrupto y deshonesto, eso santificará el Nombre de Dios y servirá como un modelo para los demás, como una “Luz para las naciones”.


Notas:

(1) Éxodo 2:13

(2) Talmud – Sanhedrín 58b; Rashi (Éxodo 2:13)

(3) Shulján Aruj HaRav (Nizkei HaGuf 4)

(4) Joshen Mishpat 420:31

(5) Joshen Mishpat 421:13

(6) Talmud – Baba Kama 30a

(7) Tana DeBei Eliahu 4:4

(8) Sma (Joshen Mishpat 378:1)

(9) Shulján Aruj HaRav (Nizkei Mamón 1)

(10) Rambam (Melajim 6:10). Shulján Aruj HaRav (Shemirat HaGuf VeHaNefesh 14)

(11) Joshen Mishpat 378:11

(12) Joshen Mishpat 421:3

(13) Ver Joshen Mishpat 386. En estos temas es mejor consultar con un Rabino

(14) Piskei Joshen 5:1:19

(15) Joshen Mishpat 399:3

(16) Joshen Mishpat 424:8

(17) Mishná Berurá 343:9

(18) Ver Mishná Berurá 343:79

(19) Talmud – Baba Batra 165a

(20) Joshen Mishpat 348:1

(21) Sheiltat DeRav Ajai Gaón (Parashat Noaj 4)

(22) Joshen Mishpat 348:1 359:1

(23) Pitjei Joshen (Vol. 4, págs. 432-433)

(24) Levítico 19:25

(25) Deuteronomio 25:13

(26) Joshen Mishpat 228:6

(27) Joshen Mishpat 228:9

(28) Basado en Joshen Mishpat 228:10

(29) Levítico 19:23

(30) Joshen Mishpat 360:1

(31) Joshen Mishpat 355:1

(32) Joshen Mishpat 356:1

(33) Rav S. Wagschal, Torah Guide for the Businessman, Feldheim, pág. 22

(34) Joshen Mishpat 26:1

(35) Joshen Mishpat 26:2

(36) Ver Radak (Isaías 51:4)

(37) Ver Rambam (Iesodei HaTorá 5:1)



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