Dave Portnoy habla abiertamente sobre su identidad judía y defiende al pueblo judío

22/05/2025

5 min de lectura

La educación sobre el Holocausto no es una respuesta eficaz al antisemitismo contemporáneo. Acá está la respuesta.

Dave Portnoy vendió la empresa que fundó, Barstool Sports, por 500 millones de dólares, y la volvió a comprar unos años después por 1 millón de dólares. Tiene millones de seguidores en redes sociales que ven sus reseñas diarias de pizzerías en todo el país.

Portnoy es judío y en ocasiones ha mostrado públicamente su judaísmo, como cuando celebró la derrota de un luchador de artes marciales mixtas que había elogiado a Hitler, poniéndose una kipá y ondeando una bandera israelí desde la primera fila del combate. Poco después del 7 de octubre, expresó su apoyo a Israel y desde entonces ha defendido públicamente el derecho de Israel a existir y a defenderse.

Nada ha hecho que Portnoy hable tan abiertamente sobre su identidad judía ni que defienda con tanto fervor al pueblo judío como el incidente antisemita que ocurrió hace un par de semanas en su bar de Filadelfia.

Los clientes que piden botellas pueden usar pizarras de letras personalizables, que el personal del bar acomoda con los mensajes que ellos elijan. Un par de estudiantes de la Universidad de Temple pidió que las letras formaran un mensaje antisemita, incluyendo un insulto dirigido al pueblo judío. Fue una falla del personal y, más importante aún, una expresión de odio.

Portnoy acudió a sus redes sociales para expresar su indignación:

“Estoy temblando de lo enojado que estoy. Mi misión va ser arruinarles la vida. Voy a ir tras ellos con todo”.

Pero unas horas después publicó otro video diciendo que había reconsiderado su enfoque, y que en cambio decidió enviar a los jóvenes responsables del mensaje de odio a una visita guiada por Auschwitz, para que aprendieran sobre las consecuencias del odio.

Explicó:

“Mi reacción inicial fue que iba a destruir a estas personas, a sus familias, todo… Pero pensé: ¿sabes qué? Tal vez no sea el mejor camino. Tal vez puedo usar esto como un momento de enseñanza, para que antes de que la gente simplemente odie a los judíos o a cualquier grupo, intentemos convertir un incidente horrendo en una experiencia de aprendizaje, por cliché y poco propio que sea de mí. Hablé con los culpables, que sé que estuvieron muy involucrados, hablé con sus familias. Voy a enviar a estos chicos a Auschwitz. Han aceptado ir, claro, a los campos de concentración del Holocausto... y ojalá aprendan algo. Tal vez sus vidas no queden arruinadas, y lo piensen dos veces, y más importante aún, que otras personas vean que no se trata sólo de palabras al azar. Para mí, eso es un resultado justo”.

El senador de Pensilvania Dave McCormick elogió a Portnoy por enfrentar esta “horrible muestra de odio” y aprovecharla como oportunidad para educar sobre la violencia antijudía, diciendo: “El antisemitismo debe ser identificado, denunciado y aplastado”.

Unos días después, Portnoy informó que había cancelado el viaje a Polonia porque al menos uno de los implicados “ya no está asumiendo responsabilidad” por el cartel.

Aunque finalmente no los envió a Auschwitz, la estrategia de responder al antisemitismo enviando a los antisemitas a recibir educación sobre el Holocausto no es nueva. En el 2006, Mel Gibson lanzó comentarios antisemitas durante un arresto por conducir ebrio. Luego se reunió con líderes judíos y visitó el Museo de la Tolerancia del Centro Simon Wiesenthal en Los Ángeles. En el 2014, dos adolescentes británicos vandalizaron una sinagoga con grafitis antisemitas. Como parte de su servicio comunitario, fueron enviados a visitar Auschwitz. En el 2018, el rapero francés Nick Conrad publicó un polémico video musical titulado Cuelguen a los blancos, con connotaciones antisemitas. Un tribunal francés le ordenó como parte de su sentencia visitar el Museo del Holocausto en París.

Aunque debemos reconocer y aplaudir que Portnoy se exprese con orgullo y fuerza (algo que necesitamos ver mucho más), yo al menos cuestiono la eficacia de la educación sobre el Holocausto como respuesta al antisemitismo actual.

Los judíos como víctimas

Dara Horn, autora del libro People Love Dead Jews (La gente ama a los judíos muertos), no cree que esta estrategia funcione. En su artículo ¿Acaso la educación sobre el Holocausto está empeorando el antisemitismo? Usar a los judíos muertos como símbolos no ayuda a los vivos, escribió: “He llegado a la inquietante conclusión de que la educación sobre el Holocausto es incapaz de abordar el antisemitismo contemporáneo. De hecho, ante la ausencia total de educación sobre los judíos vivos, enseñar hoy sobre el Holocausto incluso podría empeorar el antisemitismo”.

Y continúa:

“Los educadores del Holocausto que conocí en los Estados Unidos estaban obsesionados con fomentar la empatía, una cualidad que se basa en encontrar cosas en común con los demás. Pero me pregunto si una manera más eficaz de abordar el antisemitismo no sería cultivar una cualidad completamente distinta, que resulta ser clave en la educación: la curiosidad. ¿Por qué usar a los judíos como medio para enseñar que todos somos iguales, si justamente la exigencia de que los judíos sean como sus vecinos fue lo que arraigó el virus mental del antisemitismo en Occidente? ¿Por qué no fomentar más bien la investigación sobre la diversidad —por usar una palabra de moda— de la experiencia humana?”

Este artículo fue publicado en mayo de 2023, cinco meses antes del día más mortífero para los judíos desde el Holocausto, y temo que su tesis no ha hecho más que reforzarse. Enseñar únicamente sobre el Holocausto sin enseñar sobre el pueblo judío, sus valores, ideales, contribuciones, cultura y práctica, sólo presenta a los judíos como víctimas. Pero el antisemita actual aprende sobre el Holocausto y ve al pueblo judío como el perpetrador de un genocidio actual y no como víctima, cometiendo un Holocausto en vez de haberlo experimentado.

Enseñar sólo sobre el Holocausto sin enseñar sobre el pueblo judío, sus valores, ideales y contribuciones al mundo, enfoca a los judíos únicamente como víctimas.

Más educación judía, orgullo y compromiso

Otro judío famoso ha sido blanco de odio por su judaísmo, pero ha respondido de una manera muy distinta. Michael Rapaport es un actor, comediante y podcaster. Desde el 7 de octubre no sólo ha visitado Israel incontables veces, sino que ha dedicado su influencia en línea a defender a Israel y al pueblo judío.

Cuando le preguntaron cómo lo afectó el 7 de octubre, respondió: “Mi judaísmo cambió 100%. Estoy más en sintonía con él. Estoy más orgulloso, más consciente, más educado. Estoy más proactivo en todos los sentidos posibles, y eso me alegra mucho”.

Cuando le preguntaron cómo cambió su fe en Dios, dijo: “Creo en Dios de una manera distinta. Lo celebro y lo entiendo de una manera diferente. Creo que lo único que tenemos es la fe. Hay que tener fe. Esta es una de las cosas buenas que me ha traído este último año”.

Michael ahora se pone tefilín y dice al respecto: “Cada vez es una bendición, cada vez es una mitzvá”.

Nuestra respuesta a los actos de antisemitismo debe ser más orgullo judío, más práctica judía, una identidad judía más fuerte, mayor observancia.

Sí, debemos enfrentar a los antisemitas, hacerlos rendir cuentas, aplicarles todo el peso de la ley y, cuando sea posible, buscar su reforma. La educación puede ser un primer paso, pero no puede ser toda la estrategia. La respuesta no debe centrarse en educarlos a ellos, como hizo Dave Portnoy, sino en educarnos a nosotros mismos, como Michael Rapaport. Nuestra respuesta al antisemitismo debe ser más orgullo judío, más práctica judía, una identidad judía más fuerte, mayor observancia de la Torá.

En lugar de premiar a los agresores con un viaje a Polonia, Portnoy debería anunciar que irá a Israel. Debería ponerse un colgante con la Estrella de David, si no una kipá; colocar una mezuzá en su casa y oficina; involucrarse con el judaísmo y el estudio judío de manera significativa.

Sólo un bocado

Cuando hace sus famosas reseñas de pizza, antes de probarla y dar una puntuación, Portnoy anuncia orgullosamente: “un bocado, todos saben las reglas”. Pero no da sólo una mordida, da varias, y cuando la pizza está especialmente buena, no puede evitar comerse toda la porción.

Al describir una relación con Dios, el rey David enseñó (Salmos 34:9): “Prueba y verás que Dios es bueno”. No basta con escuchar, leer o pensar sobre Dios; hay que involucrarse, probar, actuar… y entonces verás con claridad una vida con sentido, propósito y eternidad.

En lugar de enfocarte en educar a otros, edúcate tú mismo, a tus hijos y a los judíos que te rodean para vivir vidas judías con orgullo y práctica.

Empieza con una cosa. Sólo una mitzvá... y querrás más y más.

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