Lo que Iom Kipur NO expía

29/09/2025

3 min de lectura

Levanta el teléfono y llama a esa persona con la que has evitado hablar.

Iom Kipur, con toda su santidad e imponente grandeza, expía la mayoría de nuestros pecados, pero no todos. Hay muchos pecados que Iom Kipur no toca. Esos son los pecados cometidos entre una persona y su prójimo. Pecados como chismes, calumnias, críticas mordaces, humillación… entiendes la idea.

Todo el esfuerzo que pongas en tu arrepentimiento de Iom Kipur no borrará el chisme.

Todas las lágrimas y ayunos no eliminarán las palabras hirientes.

Todas las horas de agonía pasadas en la sinagoga derramando tu corazón ante Dios no aliviarán el daño hecho a los sentimientos de otra persona.

La expiación por estos pecados sólo se logra pidiendo perdón a aquellos a quienes hemos herido.

La expiación por estos pecados sólo se logra pidiendo perdón a aquellos a quienes hemos herido. La razón es simple pero fundamental. Debemos entender que parte de nuestra relación con Dios es la relación entre nosotros y nuestros semejantes judíos. Ambas cosas son inseparables. La Torá no permite atropellar y pisotear a las personas, sin importar supuestos objetivos elevados.

El Talmud nos dice que una de las preguntas que el Ángel de la Muerte formula en el momento de la muerte es: “¿Trataste a tu amigo como a la realeza?” No usa la terminología “¿permitiste que tu amigo coexistiera contigo?”. No, usa las palabras “tratar a tu amigo como a la realeza”. Esto es porque todos somos príncipes y princesas en la familia real de Dios y merecemos ser tratados como tales.

Hora de superarlo

La siguiente historia real transmite la lección de Iom Kipur de la manera más conmovedora.

Shmulik tuvo una mañana terrible. Tras una fuerte discusión con su esposa salió dando un portazo de su casa en una de las pequeñas ciudades israelíes de Judea y Samaria. Rivka, su esposa, estaba visiblemente herida y dolida.

Quince minutos después sonó el teléfono. “Hola Rivka, soy Shmulik. Estoy entrando al túnel y sólo quería decirte que te amo y lamento mucho lo que pasó antes”.

¿Por qué el cambio repentino de actitud?

En los últimos años hubo numerosos ataques de francotiradores en o alrededor del túnel al que Shmulik se refería. La gente comenzó a llamarlo el “Túnel del Amor” porque cuando uno entra al temido túnel, comprende lo que realmente es importante en la vida. De repente te cae la ficha de que en realidad no hay nada por lo que valga la pena pelear. Tu ferviente deseo es salir con vida y volver a ver a tus seres queridos, porque después de todo, nada importa más que tus relaciones con las personas en tu vida.

Iom Kipur en cierta manera es un túnel. En este momento sobrecogedor estamos suplicando y rogando a Dios por el don de la vida y todas sus necesidades. A cambio prometemos empezar a arreglar las cosas.

Bueno, aquí tienes un buen lugar por donde empezar.

Levanta el teléfono y llama a esa persona con la que no has estado en contacto. Pide perdón a quienes has herido u ofendido. Reconcíliate con tu vecino, exsocio de negocios o viejo compañero de estudios. Dile a tu madre, padre, hermano, hermana, cónyuge, hijos o suegros cuánto los amas y te importan. Porque después de todo, las demás cosas no importan tanto.

Si estás leyendo esto en Iom Kipur y no tienes la oportunidad de llamar y pedir perdón, entonces lee la oración Tefilát Zaká al comienzo del majzor de Iom Kipur.

Perdona de todo corazón a quienes te han herido. Promete llamarlos después de Iom Kipur para hacer las paces personalmente y tenlos presentes en tus plegarias.

¡Que todos seamos bendecidos con el mejor año de nuestras vidas!

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Mario Kessler
Mario Kessler
7 meses hace

Zeier Gut
Toda Raba

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