Argentina sabía que Josef Mengele se ocultaba en Buenos Aires


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La arqueología transmite la verdad sobre Jerusalem e Israel.
Hace unos 20 años, estaba caminando desde mi casa en el Barrio Judío de la Ciudad Vieja de Jerusalem para rezar en el Kótel (el Muro Occidental), el segundo sitio más sagrado del judaísmo, sólo superado por el Monte del Templo que se eleva sobre él. En las escaleras hacia la Plaza del Kótel, pasé junto a un guía turístico árabe que hablaba en inglés a un gran grupo de turistas europeos. Señalando hacia la Cúpula Dorada y la mezquita de Al Aqsa en el Monte del Templo, dijo: “Los judíos dicen que sus dos templos estuvieron en este lugar, pero no hay absolutamente ninguna prueba de esa afirmación”.

Me quedé atónita. ¿¿Ninguna prueba?? Las gigantescas y distintivas “piedras herodianas” del propio Muro Occidental, remanente del muro de contención que el rey Herodes construyó alrededor del monte cuando amplió el Segundo Templo, a partir del año 20 AEC, eran una prueba irrefutable. ¿Y qué decir de las numerosas descripciones históricas contemporáneas del Templo, incluyendo el relato de primera mano del historiador Flavio Josefo, escrito en el siglo I de nuestra era?
Aunque soy una debatiente empedernida, me quedé allí sin poder pronunciar ni una palabra de refutación, porque el impacto de esa mentira descarada que me dejó sin habla. Fue como si un científico reconocido les dijera a sus estudiantes que la Tierra es plana.
Sólo recientemente, al leer el nuevo libro de Doron Spielman, When the Sotenes Speak (Cuando las piedras hablan), entendí que ese guía turístico árabe era sólo una pequeña parte de una campaña extensa y cuidadosamente calculada para negar el derecho histórico del pueblo judío a Jerusalem y a la tierra de Israel.
El insulto de “¡Colonialistas!”, que se grita contra el estado judío en campus universitarios y capitales europeas, se basa en la acusación de que los judíos europeos llegaron a Palestina a fines del siglo XIX y principios del XX como ocupantes extranjeros. De acuerdo con esta visión, tras el Holocausto, las Naciones Unidas votaron a favor de un estado judío, junto a un estado árabe, en ese pequeño trozo de tierra entre el mar Mediterráneo y el río Jordán, como una forma de expiar su culpa. La implicación del término “colonialistas” es que los judíos no tienen más derecho a esa tierra que los británicos a la India.
Canal de drenaje herodiano bajo la Vía de los Peregrinos, Archivos de la Ciudad de David
Una contradicción incómoda de esa narrativa es la Biblia, que relata más de mil años de presencia judía (entonces llamados “israelitas”) en ese trozo de tierra. “La Biblia debe dejarse de lado”, afirmó Hani Nur el-Din, arqueólogo palestino y profesor de arqueología en la Universidad Al-Quds. “No es un libro de historia”.
Esta declaración, escribe Doron Spielman, “formaba parte de la tendencia más amplia y de larga data de negar la historia judía en Jerusalem, una tendencia que ha persistido durante décadas”. En Cuando las piedras hablan, él aporta pruebas estremecedoras de esta campaña.
(Incluso el nombre “Palestina” fue un intento del emperador romano Adriano, después de la revuelta judía del 132–135 EC, de cortar la identificación histórica entre los judíos y su tierra, que durante siglos había sido llamada “Judea”. El término “Palestina” deriva de los filisteos, uno de los antiguos pueblos del mar que vivieron a lo largo de la costa de Judea y desaparecieron de la historia con la conquista babilónica siete siglos antes de que los romanos expulsaran a los judíos).
Si no se puede confiar en la Biblia como legitimación del reclamo histórico judío sobre la tierra, entonces tal vez los descubrimientos arqueológicos en la Ciudad de David, la Jerusalem original, que se encuentra al sur de la Ciudad Vieja amurallada, puedan aportar pruebas de que los judíos vivieron allí en la antigüedad. Cuando las piedras hablan es la historia fascinante de esas excavaciones arqueológicas y lo que revelaron, así como de la oposición que intentó detenerlas.
Las excavaciones en la Ciudad de David enfrentaron una enorme resistencia por parte del liderazgo palestino y de las ONG europeas que los apoyan. El jeque Ikrima Sabri, Mufti del Monte del Templo y uno de los fundadores de la Universidad Al-Quds, dijo a un periodista del diario alemán Die Welt en el 2001: “No hay el menor indicio de la existencia de un templo judío en este lugar en el pasado. En toda la ciudad, no hay ni una sola piedra que indique historia judía... El arte de los judíos es engañar al mundo”.
El canal de drenaje y un excavador descendiendo por la escalera, Archivos de la Ciudad de David
Walid Awad, académico palestino encargado de publicaciones del Ministerio de Información palestino, afirmó en 1996: “La realidad es que casi treinta años de excavaciones no revelaron nada judío... Jerusalem no es una ciudad judía, a pesar del mito bíblico implantado en algunas mentes”.
Incluso tan recientemente como en mayo del 2023, Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, en su discurso ante las Naciones Unidas, afirmó que no había ninguna prueba de los vínculos judíos con el recinto de Al Aqsa [el Monte del Templo]. Él declaró que Israel “excavó bajo Al Aqsa. Excavaron en todas partes y no encontraron nada”.
Doron Spielman, autor de Cuando las piedras hablan
El libro de Spielman cuenta hallazgos sorprendentes en la Ciudad de David que desmienten las mentiras palestinas. La Dra. Eilat Mazar, una arqueóloga valiente e independiente, usando la Biblia como guía, descubrió un edificio monumental con muros de seis metros de grosor, que ella sostiene que era el palacio del rey David y de reyes posteriores de Judea. Ella fechó las vasijas encontradas dentro de las ruinas como pertenecientes al siglo X AEC, la época del rey David.
Arqueólogos de la Universidad de Tel Aviv, que habían hecho carrera negando la Biblia, criticaron a la Dra. Mazar y cuestionaron la datación de los fragmentos de cerámica. Ellos alegaron que el edificio monumental, claramente perteneciente a un gobernante, era de dos siglos antes de David o tres después. En ese momento, sólo la materia orgánica podía fecharse de forma concluyente. Un carozo de aceituna encontrado en la profundidad de la estructura fue enviado a los laboratorios de la Universidad de Oxford para datación por carbono 14. Tras semanas de acalorados debates en los medios sobre el hallazgo de la Dra. Mazar, llegaron los resultados: la aceituna era del año 1000 AEC, la época del rey David.
El sello de arcilla de Iehujal ben Shelemia, Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea, cortesía de la Dra. Eilat Mazar
Aún más electrizante fue el descubrimiento de un sello de arcilla que llevaba el nombre, escrito en paleo-hebreo, de “Iehujal hijo de Shelemia”. La Biblia relata que el profeta Jeremías, quien vivió en el siglo VI AEC, profetizó que el maltrato a huérfanos y viudas traería juicio divino contra el reino. Cuatro oficiales del rey Sedequías le dijeron al rey que Jeremías estaba sembrando el pánico en Jerusalem. La Biblia registra el nombre de uno de esos oficiales: Iehujal hijo de Shelemia.
La Vía de los Peregrinos, Archivos de la Ciudad de David, foto: Koby Herati
Aún más emocionante es la historia del descubrimiento y la excavación de la “Vía de los Peregrinos”, una serie de escalones de piedra caliza, de 700 metros de largo, que conectaban la piscina de Siloé (breijat hashiloaj), un enorme baño ritual descubierto en el extremo sur de la Ciudad de David, directamente con el Monte del Templo. Como escribe Doron Spielman:
“El camino que descubrimos no era sólo una vía de peregrinación; era la Vía de Peregrinación de los jaguim, usada por los antiguos israelitas que iban a Jerusalem más de mil seiscientos años antes de la fundación del islam”.
Este hecho histórico no debería suponer ningún problema para el islam si no fuera por el liderazgo palestino. Pero ellos han estado enseñado a toda una generación de su pueblo la falsedad de que nunca hubo un Templo judío en el Monte del Templo, y que el sitio fue santificado por primera vez por Mahoma…
Con el descubrimiento del palacio del rey David y la Vía de los Peregrinos, la Ciudad de David se transformó de una excavación menor en uno de los sitios arqueológicos más importantes.
Y con esa transformación llegaron amenazas de violencia contra los israelíes en general y contra nuestros trabajadores, e incluso hubo un intento de asesinato.
La piscina de Siloé, Archivos de la Ciudad de David: Dudi Vakhnin
Nunca pensé que un libro de arqueología pudiera ser tan apasionante, pero Doron Spielman es un narrador magistral. Como vicepresidente de la Ciudad de David durante 20 años, él ofrece un testimonio de primera mano del drama y el suspenso de usar la arqueología para demostrar que los judíos son el pueblo indígena de la tierra entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. Con un elenco de personajes que va desde Elie Wiesel hasta la diputada Elise Stefanik, esta es una lectura obligada.
Como escribe el autor:
“Toma a casi cualquier israelí en las calles de Israel hoy y probablemente te dirá: ‘Estamos aquí. Siempre hemos estado aquí. Y no vamos a irnos a ningún otro lugar’”.
Con las revelaciones narradas en este libro, cada judío del mundo debería poder declarar: Los judíos siempre han estado en la tierra de Israel. Somos el pueblo indígena desde el río hasta el mar.
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Cada tema es fascinante y este aún más. Gracias por abrir cada vez más nuestros ojos y conciencia! Israel Vive!
La presencia judía está en Israel desde hace siglos porque Israel es el país de los judíos.Sus enemigos mienten a diestra y siniestra pero la verdad es que los judios son de Israel asi como Israel es de os judíos.
Y esos "palestinos"(gazanos) deberían saber que su Corán menciona a Israel 43 veces pero no a "Palestina"...
El pueblo Judìo es un ejemplo para todo el mundo
Desde hace unos años observó el imenso desconocimiento dela gente respecto a nuestro pueblo, jóvenes universitarios que creen cualquier cosa que oyen, sin parase a documentarse si es cierta o no . Me entristece sobre manera. Hace un mes aproximadamente , en una manifestación en Murcia un orador aseguró que Israel había matado a más de 500000 mil palestinos y ahora todos repiten esa cifra como cierta. Y eso se puede aplicar a todo lo que dicen de nosotros los judíos y eso es terrible y a nadie le importa si es o no es cierto. Esto se va pareciendo cada vez más a los primeros años del régimen nazi y que por desgracia ya sabemos como termino😭🔯