Los 24.000 alumnos de Rabí Akiva

11/05/2025

16 min de lectura

Un análisis erudito y místico del período de duelo del Ómer.

Los días entre Pésaj y Shavuot se conocen como los días del Ómer. Estos 49 días se cuentan con expectativa hasta llegar al día 50, Shavuot, cuando conmemoramos la entrega de la Torá.

Es interesante señalar que la Torá no establece explícitamente que Shavuot es el día en que se entregó la Torá. Más bien, la cuenta se dirige hacia una fecha de importancia agrícola: en Shavuot se llevaban a Jerusalem los nuevos frutos. Sin embargo, que este día es de hecho el día de la Revelación se basa en un cálculo simple, implícito en la narrativa.(1)

La Torá logra fusionar exitosamente actividades mundanas y cotidianas con profundas construcciones teológicas.

La Torá logra fusionar exitosamente actividades mundanas y cotidianas con profundas construcciones teológicas. Si bien desde la perspectiva humana la cosecha puede ser el motivo de la alegría, la Torá enfatiza que estos primeros frutos deben ser llevados dentro de un contexto religioso. Por eso, en tiempos del Templo, la cuenta entre Pésaj y Shavuot tenía un componente dual, sagrado y mundano, cada uno siendo motivo independiente de regocijo.

No obstante, en la experiencia colectiva religiosa contemporánea, estos son vistos como días de duelo. No se celebran bodas ni hay otras expresiones públicas de alegría.

La muerte de los estudiantes de Rabí Akiva

La explicación aceptada para esta transformación de un período alegre en un tiempo de duelo es la muerte de los alumnos de Rabí Akiva:

La práctica es no casarse entre Pésaj y Shavuot, hasta Lag BaÓmer, porque durante este período perecieron los estudiantes de Rabí Akiva. (Shulján Aruj, sección 493:1)

El "Shulján Aruj" hace referencia a una costumbre bien establecida que vincula la tragedia histórica de la muerte de los alumnos de Rabí Akiva durante esta época del año:

Dicen que Rabí Akiva tenía 12.000 pares de discípulos desde Gabata hasta Antipatris; y todos murieron al mismo tiempo porque no se trataban mutuamente con respeto. El mundo quedó desolado hasta que Rabí Akiva acudió a nuestros Maestros del sur y les enseñó la Torá. Estos eran Rabí Meir, Rabí Iehudá, Rabí Iose, Rabí Shimón y Rabí Elazar ben Shamua; y ellos revivieron la Torá en ese momento. Un Tana enseñó: “Todos murieron entre Pésaj y Shavuot”. Rabí Jamá ben Aba, o quizás Rabí Jiya ben Abin, dijo: “Todos murieron una muerte cruel”. ¿Cuál fue? Rabí Najmán respondió: “Crup”. (Ievamot 62b)(2)

El Talmud habla de 12.000 “pares” de estudiantes y no de 24.000, aparentemente para enfatizar la falta de unidad de la que eran culpables. El Talmud no menciona que sus muertes se conmemoren con el duelo anual del Ómer. Por lo tanto, aunque la autoridad para transformar un tiempo bíblicamente alegre en un tiempo de duelo se basa en un pasaje del Talmud, el Talmud cuenta una historia triste pero no saca esta conclusión tan importante.

Hay quienes sostienen que la costumbre del duelo fue instituida durante el período talmúdico.(3) Pero no hay ninguna declaración talmúdica que apoye esta opinión y en consecuencia otros sostienen que, de hecho, la costumbre se originó más tarde.(4)

Recordar las persecuciones

Particularmente interesante es la formulación de Rav Ijiel Míjel Epstein, en su clásico Aruj HaShulján. Él conecta la tragedia de los estudiantes de Rabí Akiva con las cruzadas, pogromos y libelos de sangre ocurridos mil años después en el curso de la historia humana. Estos ataques a menudo tenían su raíz en una perspectiva cristiana defectuosa de la ceremonia de Pésaj. En el mundo cristiano, los días posteriores a Pésaj se convirtieron en tiempos de peligro para los judíos. Rav Epstein describe estos días como días de "juicio".(5)

De acuerdo con este enfoque, los rabinos de la Edad Media sintieron que la naturaleza misma del período del Ómer era severa, a pesar de la perspectiva de la Torá de que era una época de alegría. El pasaje talmúdico sobre los estudiantes de Rabí Akiva sirvió como ancla para convertir un período alegre en un tiempo de duelo. La lógica era que si los estudiantes de Rabí Akiva murieron específicamente durante estos días, la naturaleza de este período no es tan simple como podríamos haber pensado. En otras palabras, la razón por la que el Ómer se ha convertido en un tiempo de duelo, es la muerte de los alumnos de Rabí Akiva, pero el impulso específico para establecer las costumbres de duelo fueron las acusaciones de libelos de sangre en la Edad Media.(6)

La historia de las muertes de los alumnos de Rabí Akiva puede ser parte de un problema mucho más amplio.

La historia de las muertes de los alumnos de Rabí Akiva puede ser parte de un problema mucho más amplio. Un análisis de una fuente paralela posterior puede proporcionar la clave necesaria para desentrañar el misterio.

Rav Shrira Gaón, al comentar el pasaje original, utiliza una expresión muy reveladora: “Rabí Akiva formó muchos estudiantes, [pero] hubo una persecución religiosa (shmada) sobre los estudiantes de Rabí Akiva”.(7)

Mientras el Talmud habla de una plaga que asoló a los alumnos de Rabí Akiva, Rav Shrira habla de persecución religiosa. El cambio es sutil, pero la implicancia es drástica.

La tradición talmúdica parecía bastante clara: estos estudiantes no se respetaban mutuamente y, por lo tanto, murieron a causa de una plaga. ¿Qué llevó a Rav Shrira a introducir la persecución religiosa como la causa de la muerte de los estudiantes?

Una lectura cuidadosa nos lleva a la conclusión de que Rav Shrira no está en desacuerdo con el Talmud. Seguramente, siguiendo la tradición de miles de comentaristas antes y después de su época, Rav Shrira veía su tarea como interpretar el pasaje talmúdico, no contradecirlo.

Aparentemente, Rav Shrira tenía una tradición según la cual los estudiantes murieron durante un conflicto religioso. El libro en el que se encuentra esta información es principalmente un libro con una agenda histórica. La obra La Carta de Rav Shrira Gaón contiene tradiciones singulares del período talmúdico. Este libro —o “carta”, como se le llama— es la principal fuente de información sobre la época talmúdica.

Si suponemos que Rav Shrira veía su papel como el narrador de la historia, mientras que el papel del Talmud era compartir perspectivas teológicas, la pregunta se disipa: Rav Shrira nos cuenta cómo murieron los estudiantes, mientras que el Talmud nos dice por qué murieron.

Explicar por qué ocurrió

El Talmud, la obra incomparable del judaísmo rabínico, no necesitaba volver a contar episodios históricos bien conocidos. Su tarea era iluminar y explicar la mano de Dios en la historia, explicar por qué ocurrieron las cosas a nuestro pueblo, especialmente tragedias específicas. Irónicamente, en este caso, el Talmud se convirtió en nuestra fuente principal sobre hechos que eran bien conocidos. Aunque el Talmud no estaba interesado en decirnos qué ocurrió, sino por qué ocurrió, los lectores no iniciados se engañaron pensando que también sabían qué había pasado. Rav Shrira deseaba poner las cosas en claro. Por eso nos cuenta qué sucedió: los estudiantes murieron debido a la persecución religiosa.

Sabemos que el propio Rabí Akiva finalmente fue asesinado como parte de las ejecuciones del emperador Adriano.

La pregunta que surge es: ¿a qué persecución religiosa se refiere? Sabemos que el propio Rabí Akiva finalmente fue asesinado como parte de las ejecuciones del emperador Adriano. También sabemos que Rabí Akiva fue un entusiasta partidario de Bar Kojba.(8) Por lo tanto, es probable la asociación entre los “alumnos” de Rabí Akiva y los seguidores de Bar Kojba.(9)

Maimónides describe a Rabí Akiva como un “portador de armas de Bar Koziba”.(10) La fuente de la declaración de Maimónides es un pasaje en el Talmud de Jerusalem:

Rabí Shimon Ben Iojai enseñó: “Akiva, mi maestro, solía interpretar el versículo 'saldrá una estrella de Iaakov' como ‘Koziba saldrá de Iaakov’. Cuando Rabí Akiva veía a Bar Koziba, decía: ‘Ahí está el Rey Mesías’”.

Rabí Iojanán ben Torta dijo: “Akiva, crecerá hierba en tus mejillas y aun así el hijo de David no vendrá.” (Talmud de Jerusalem, Taanit capítulo 4:5 página 68d)

El versículo en cuestión ('saldrá una estrella de Iaakov') está en la profecía de Bilaam, el profeta malvado que intentó maldecir al pueblo judío, pero acabó bendiciéndolo:

Lo veré, pero no ahora; lo contemplaré, pero no de cerca; saldrá una estrella de Iaakov, y se levantará un cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab y destruirá a todos los hijos de Set. (Números 24:17)

La clarividencia de Bilaam le permitió ver una estrella que aún emergería y lideraría al pueblo judío. Rabí Akiva declaró que el cumplimiento de este versículo se encontraba en la persona de Bar Kojba, un nombre que literalmente significa “Hijo de una estrella”. De hecho, su nombre real no era Bar Kojba. De acuerdo con hallazgos arqueológicos recientes, sabemos que su nombre real era Bar Kosba (escrito con la letra hebrea “samej”). La denominación Bar Kojba fue parte de la identificación mesiánica hecha por Rabí Akiva, al aplicar este versículo de la profecía de Bilaam a Shimón bar Kosba. Después de que la rebelión de Bar Kojba fuera aplastada, su líder fue llamado Bar Koziba, “hijo del engaño” o “hijo de la decepción.”

Rabí Iojanán dijo: “Rabí solía interpretar así 'saldrá una estrella (kojav) de Iaakov': ‘No leas estrella (kojav), sino mentira (kazav)’”. (Eijá Rabá 2:4)

Las secuelas de la dolorosa derrota llevaron a que Bar Kojba recibiera un nuevo apodo, que registró para la posteridad el profundo fracaso.

Una voz en oposición

Mientras que Rabí Akiva otorgó estatus mesiánico a la rebelión en general y a Bar Kojba en particular, hubo otra voz que se pronunció en contra:(11)

Rav Iojanán ben Torta dijo: “Akiva, crecerá hierba de tus mejillas y aún así no vendrá el hijo de David” (Talmud de Jerusalem, Taanit, capítulo 4:5, página 68d).

La frase es enigmática.(12) ¿Qué significa la referencia a la hierba creciendo en las mejillas de Akiva? Si significa: “Akiva, estarás en la tumba antes de que llegue el Mesías”, el pasaje debería haber dicho: “Akiva, crecerá hierba de tus mejillas y entonces vendrá el hijo de David”.(13) Parece como si Rabí Iojanán ben Torta rechazara por completo la era mesiánica.(14) Esta posición es insostenible, pues sabemos que Rav Iojanán ben Torta creía en la venida de la era mesiánica:

Rabí Iojanán ben Torta dijo: “…Pero (en cuanto) al último Templo (el tercero) que será reconstruido en nuestras vidas, en nuestros días, está escrito: 'Y acontecerá en los últimos días que el monte de la casa del Señor será establecido en la cima de los montes, y será exaltado sobre las colinas; y todas las naciones confluirán hacia él. Y muchos pueblos irán y dirán: Venid, y subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Iaakov; y él nos enseñará sus caminos, y nosotros andaremos por sus sendas; porque de Sion saldrá la Torá, y de Jerusalem la palabra del Señor. [Y él juzgará entre las naciones, y decidirá por muchos pueblos; y convertirán sus espadas en arados, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni aprenderán más la guerra]'.(15) (Isaías 2:2-4) Y dice: 'Porque habrá un día cuando los centinelas en el monte Efraím clamarán: Levantaos, y subamos a Sion al Señor nuestro Dios”. (Jeremías 31:5)" (Tosefta Menajot 13:23).

Si Rabí Iojanán ben Torta realmente creía en una inminente era mesiánica, ¿cuál es la naturaleza de su ataque a Rabí Akiva? Si escuchamos con atención sus palabras, parece haber dos problemas:

Rav Iojanán ben Torta dijo: “Akiva, crecerá hierba de tus mejillas y aún así no vendrá el hijo de David.” (Talmud de Jerusalem, Taanit capítulo 4:5 página 68d).

Incluso si esta escurridiza hierba creciera de las mejillas de Rabí Akiva, podría haber un segundo impedimento. Si miramos el párrafo anterior de la Tosefta citada arriba, esto se aclara:

Rabí Yojanán ben Torta dijo: “¿Por qué fue destruido Shiló? Por la profanación de las cosas sagradas que había allí. ¿Jerusalem? ¿Por qué fue destruido el primer Templo? Por idolatría, libertinaje sexual y derramamiento de sangre. Pero este Templo anterior (el segundo Templo) lo conocíamos (a la gente de esa era). Eran diligentes en el estudio de la Torá y cuidadosos con los diezmos. ¿Por qué fueron exiliados? Porque amaban su dinero y el hombre odiaba a su prójimo.” (Tosefta Menajot 13:22).

Rabí Iojanán ben Torta es el autor de la bien aceptada opinión de que la causa de la destrucción del segundo Templo fue el odio gratuito. Si esto es así, hemos cerrado el círculo.

Cerrando el círculo

Vimos al principio que los estudiantes de Rabí Akiva murieron porque no se trataban con respeto. Por lo tanto, Rav Iojanán, quien ciertamente cree que el Mesías vendrá, es categórico en que la causa de la destrucción del Segundo Templo debe ser sanada antes de poder hablar de un nuevo movimiento mesiánico.

Entonces, ¿a qué se refiere la “hierba creciendo” en las mejillas de Rabí Akiva? Un análisis del pasaje de Maimónides proporcionará una explicación.

“No debes pensar que el Mesías debe realizar milagros o prodigios, o crear nuevas realidades, o resucitar a los muertos,(17) u otras cosas similares; el asunto no es así. Porque Rabí Akiva fue el sabio más grande de la época de la Mishná, y fue un portador de armas de Bar Koziba, el rey, y dijo acerca de él: ‘Él es el Rey Mesías,’ hasta que fue asesinado por sus pecados. Una vez que fue asesinado, se hizo evidente para ellos que no era [el Mesías[. Y los sabios no le pidieron ni señal ni prodigio…” (Maimónides, Leyes de los Reyes 11:3).

Maimónides explica que la vida en la era mesiánica no será diferente de los tiempos actuales en términos de lo milagroso.(18) ¿Cuál es la fuente de Maimónides? Rabí Akiva, en nuestro pasaje del Talmud de Jerusalem.

Si Rabí Akiva concluye que el Mesías no necesita realizar milagros, y Rav Iojanán ben Torta no está de acuerdo con Rabí Akiva, entonces podemos deducir que Rav Iojanán ben Torta creía que el Mesías debe realizar milagros.

Ahora entendemos por qué dice “Akiva, crecerá hierba de tus mejillas y aún así no vendrá el Mesías”.(19) Parece estar diciendo: “En lo que a mí respecta, el Mesías debe realizar milagros, pero incluso si aparece un hacedor de milagros, no creo que la era mesiánica pueda comenzar antes de rectificar la causa de la destrucción del último Templo”.

El núcleo del argumento 

El núcleo de este argumento entre Rabí Akiva y Rav Iojanán ben Torta puede basarse en una similitud entre estos dos grandes individuos. Ambos comenzaron sus carreras como forasteros y se unieron a los sabios en un momento posterior de la vida. Rabí Akiva era un adulto antes de comenzar a estudiar Torá, un hecho preservado en numerosas fuentes. De particular relevancia es la descripción ofrecida en Avot de Rabí Natán:

¿Cuáles fueron los orígenes de Rabí Akiva? Se decía que tenía 40 años y no había aprendido nada. Una vez estaba parado cerca de un pozo y preguntó: “¿Quién hizo un agujero en esta piedra?” Le dijeron: “El agua que cae constantemente todos los días. Akiva, ¿no conoces el versículo ‘El agua erosiona las piedras’ (Job 14:19)?”

Rabí Akiva inmediatamente dedujo la enseñanza respecto a sí mismo y dijo: “Si lo que es blando puede grabar lo que es duro, entonces las palabras de la Torá, que son como acero, ciertamente pueden penetrar en mi corazón, que no es más que carne y sangre.” Inmediatamente volvió a estudiar Torá. (Avot de Rabí Natán, capítulo 6).

Aquí somos testigos del momento de iluminación que da comienzo a la odisea espiritual de Rabí Akiva, de pastor ignorante a erudito legendario.(20) El proceso fue natural, así como una gota a la vez puede formar un océano de agua con un increíble poder cinético.

La transformación de Rav Iojanán ben Torta no es tan conocida. La fuente es la Pesikta, que describe el increíble poder de redención espiritual de la Vaca Roja:

Había una vez un judío que tenía una vaca, con la cual araba. Esta persona cayó en tiempos difíciles, así que vendió su vaca a un no judío. El no judío la sacó y aró con ella durante seis días de la semana. En Shabat la sacó para arar, la puso bajo el yugo, caminó y golpeó al animal, pero éste no se movía de su lugar. Al ver esto, fue s lo del judío que le había vendido la vaca y le dijo: “Toma tu vaca. Debe de estar herida, porque no importa cuánto la golpee, no se mueve de su sitio”. El judío comprendió que debía ser por causa del Shabat, ya que la vaca estaba acostumbrada a descansar en Shabat. Le dijo: “Ven, yo haré que la vaca se mueva”. Cuando llegaron, se acercó a la vaca y le dijo al oído: “Vaca, vaca, tú sabes que cuando yo era tu dueño, arabas durante la semana y descansabas en Shabat. Ahora, debido a mis pecados [perdí mi dinero y tuve que venderte], eres propiedad de un no judío. Por favor, te lo pido, levántate y ara”. La vaca se levantó de inmediato y comenzó a arar. El no judío le dijo: “Te lo ruego, toma tu vaca. Hasta ahora me he esforzado intentando que se levantara. Es más, no te dejaré ir hasta que me digas qué dijiste al oído de la vaca. Me agoté y golpeé al animal y no se levantó”. El judío trató de calmar al no judío y le dijo: “No fue magia y la vaca no está poseída, sino que esto fue lo que le dije al oído... y como resultado se levantó y aró." El no judío quedó inmediatamente asustado. Dijo: “¿Una vaca, que no puede hablar y no tiene inteligencia humana, puede reconocer a su Creador, y yo, a quien mi Creador creó a Su imagen y dotó de inteligencia humana, no reconozco que tengo un Creador?” Inmediatamente se convirtió. Estudió y mereció [un gran éxito en] la Torá. Lo llamaron Iojanan ben Torta (literalmente, “hijo del toro”), y hasta el día de hoy los rabinos enseñan leyes en su nombre. Y si te asombra cómo una vaca llevó a una persona bajo las alas de la Shejiná, por virtud de una vaca es la pureza de toda la comunidad de Israel. (Pesikta Rabatí, Párasha 14)

En este pasaje asombroso encontramos que Rav Iojanán ben Torta nació no judío. Sólo al presenciar un milagro se vio motivado a buscar a su Creador. Su propio nombre “Ben Torta” – “hijo del buey/vaca” – es testimonio de su metamorfosis.(21)

Rabí Akiva, que vio un proceso natural, extendió su experiencia individual a toda la comunidad de Israel. Él postuló que así como él encontró a su Creador, todos los hijos de Israel se encontrarían a sí mismos y se unirían a Dios en la asociación que Él les ofreció hace tantos años.

Rav Iojanán ben Torta, por otro lado, sentía que para que todo el mundo reconociera a Dios como Creador y Sostenedor del Universo, no sería efectivo nada menos que un milagro abierto.

Un proceso natural 

Maimónides nos dice que la ley sigue a Rabí Akiva: el proceso mesiánico es natural. Aunque Rav Iojanán ben Torta es reconocido por señalar la causa de las diversas destrucciones, Rabí Akiva tenía razón sobre la teoría de la Redención.

El pasaje que nos cuenta sobre la muerte de los alumnos de Rabí Akiva parece vindicar al menos parte de la observación de Rav Iojanán ben Torta: una generación que no es mejor que la generación que sufrió la destrucción no puede esperar presenciar la reconstrucción del Templo.

Rabí Akiva seguramente estaba al tanto de esto; sin embargo, Rabí Akiva fue quizás el mayor optimista que el pueblo judío haya tenido jamás. Él pensó que una vez que el proceso comenzara, la idea de la Redención se propagaría como un reguero de pólvora, y el pueblo alcanzaría los niveles de grandeza de los que eran capaces.

Si él mismo logró su increíble aprendizaje a pesar de su avanzada edad y extrema pobreza, ciertamente su ilustre pueblo podría provocar la era mesiánica. Desafortunadamente, el pueblo fracasó; los estudiantes y seguidores no estuvieron a la altura de las circunstancias, y en lugar de Redención, siguió una mayor destrucción.

Los días entre Pésaj y Shavuot marcan la Redención que no sucedió. Guardamos luto por ese fracaso.

Los días entre Pésaj y Shavuot marcan la Redención que no sucedió. Guardamos luto por ese fracaso. En Pésaj, cuando celebramos la Redención de Egipto, también intentamos discernir cómo podemos hacerla realidad en nuestros propios días.

Aunque en última instancia Rabí Akiva y su generación fracasaron, debemos reconocer que Rabí Akiva estaba completamente en lo cierto en su comprensión del proceso y la capacidad del hombre. Demasiados judíos siguen a Rav Iojanán ben Torta, esperando lo milagroso como requisito previo para la redención. Estos pesimistas esperan pasivamente la señal del cielo de que ha llegado el momento de la Redención.

Debemos seguir a Rabí Akiva y dar pasos proactivos, aceptando nuestra asociación con el Todopoderoso. Gota tras gota tras gota se suma a una ola de actividad. Cuando tengamos éxito, los días entre Pésaj y Shavuot volverán a adquirir su identidad original y se convertirán en un tiempo de alegría.


NOTAS

  1. La fecha exacta en que se entregó la Torá es un tema debatido en el Talmud - Shabat 86b.
    «Nuestros Sabios enseñan: “El sexto día del mes [Siván] se entregaron los Diez Mandamientos a Israel.” Rabí Iose sostenía: “El séptimo día.” Dijo Rabá: “Todos están de acuerdo en que llegaron al desierto del Sinaí el primero del mes. [Porque] aquí está escrito: en este día llegaron al desierto del Sinaí (Éxodo 19:1).”
  2. Consultar Génesis Rabá 61:3, Eclesiastés Rabá 11, Ialkut Shimoni Kohelet sección 989, para fuentes paralelas. Ver también Tana Debei Eliahu Zuta capítulo 22.
  3. Consultar Otzar HaGueonim sobre Ievamot 62b (página 141) y las fuentes allí citadas. Rav Ovadia Iosef, Yabia Omer volumen 5 Oraj Jaim sección 38.
  4. Ver Birkei Yosef 493:10, donde cita varias opiniones que sostienen que la costumbre de no casarse durante este período es tardía y espuria.
  5. Rav Ijiel Míjel Epstein, Aruj HaShulján 493:1. También cita al Jok Iaakov (493:3) y menciona la opinión de Rav Iojanán ben Nuri, que sostiene que la pena máxima de infierno a la que puede ser sentenciada un alma es por el período entre Pésaj y Shavuot (Mishná Eduiot 2:9), lo que señala aún más el aspecto de “juicio” de este período.
  6. El Aruj HaShulján declara específicamente que la costumbre comenzó en la época de los Gueonim. Esto también puede explicar por qué específicamente los poskim sefaradíes encontraron difícil la costumbre.
  7. Carta de Rav Shrira Gaón, versión sefaradí, página 13.
  8. El Talmud dice que los estudiantes murieron de crup, que es la palabra en español para askara, un término que denota asfixia. La asociación con Bar Kojba puede explicar este término, ya que se describe que la muerte de Bar Kojba sucedió cuando lo asfixió una serpiente (símbolo de sus pecados) - Talmud de Jerusalem, Taanit 4:5, Midrash Rabá – Eijá 2:4.
    «Inmediatamente los pecados hicieron que Betar fuera capturada. Bar Koziba fue asesinado y su cabeza llevada ante Adriano. “¿Quién lo mató?”, preguntó Adriano. Un godo le dijo: “Yo lo maté.” “Tráeme su cuerpo,” ordenó. Fue y encontró una serpiente enrollada en su cuello; entonces [Adriano, al enterarse] exclamó: “Si su Dios no lo hubiera matado, ¿quién podría haberlo vencido?”»
    El Talmud Bavli describe que la muerte de Bar Kojba tuvo lugar a manos de los sabios: Talmud - Sanedrín 93b: «Bar Koziba reinó dos años y medio, y luego les dijo a los Rabinos: “Yo soy el Mesías”. Ellos respondieron: “Del Mesías está escrito que olerá y juzgará; veamos si él [Bar Koziba] puede hacerlo”. Cuando vieron que no podía juzgar por el olfato, lo mataron.»
    Lo más probable es que la intención que los Sabios quisieron transmitir fue que una vez que los Rabinos retiraron su apoyo, Bar Kojba fue derrotado. La motivación de esta respuesta puede verse en otra fuente, que muestra que Bar Kojba no pudo discernir la grandeza de uno de los Rabinos a quien sospechaba de traición y lo mandó a matar. (Midrash Eijá y Talmud de Jerusalem Taanit 4:5) El Talmud de Jerusalem agrega que Bar Kojba era un gran guerrero, y le dijo a Dios: “No nos ayudes ni nos estorbes y tendremos éxito.” Tanto Maimónides como el Raavad reflejan estas dos tradiciones; ver Leyes de los Reyes 11:3, donde Maimónides probablemente entiende que las fuentes se complementan, como lo describí arriba, porque es poco probable que rechazara el Talmud babilónico en favor de otra tradición.
  9. Esto explicaría el increíble número de “estudiantes” que perecieron. Hay historiadores que han hecho esta asociación. Por otro lado, varias fuentes hablan de estudiantes de Rabí Akiva que no se comportaban adecuadamente.
    Nedarim 40a: «¿Acaso no ocurrió una vez que uno de los discípulos de Rabí Akiva cayó enfermo y los Sabios no lo visitaron? Entonces Rabí Akiva mismo entró [a su casa] para visitarlo, y porque barrieron y rociaron el suelo ante él, se recuperó. “Mi maestro,” le dijo, “¡me has revivido!” [De inmediato] Rabí Akiva salió y enseñó: “El que no visita a los enfermos es como un derramador de sangre”.»
    Menajot 68b: Rabí Tarfón estaba sentado y preguntó: «¿Cuál [es la razón de la diferencia en la ley] entre [lo que se ofrece] antes del Ómer y [lo que se ofrece] antes de las Dos Hogazas?» Dijo Iehudá ben Nejemiá ante él: «No. Puedes decir [que lo que se ofrece] antes del Ómer [es inválido], porque la prohibición [del grano nuevo] no admite excepción para el individuo privado, ¿pero puedes decir lo mismo [de lo que se ofrece] antes de las Dos Hogazas, ya que la prohibición sí admite excepción para el individuo privado?» Rabí Tarfón guardó silencio, e inmediatamente el rostro de Iehudá ben Nejemiá se iluminó de alegría. Entonces Rabí Akiva le dijo: «Iehudá, tu rostro se ha iluminado de alegría porque has refutado al Sabio; me pregunto si vivirás mucho.» Dijo Rabí Iehudá ben Ilaí: «Esto ocurrió dos semanas antes de Pésaj, y cuando subí para la festividad de Azeret pregunté por Iehudá ben Nejemiá y me dijeron que había fallecido.»
    Esta segunda fuente es particularmente impresionante, ya que la muerte claramente ocurre entre Pésaj y Shavuot, y, paradójicamente, el tema de discusión era el Ómer. Habría que suponer que este tipo de comportamiento fue exhibido por 24.000 estudiantes individuales para tomar el primer pasaje literalmente. Sin embargo, hay otra fuente que habla de “apenas” 300 estudiantes que perecieron. Ver Midrash Tanjuma Jaiei Sará sección 8 y Responsa Minjat Itzjak volumen 3 sección 38, que sorprendentemente lee el número 300 en nuestro pasaje del Talmud.
  10. El verdadero nombre del supuesto Mesías era Bar Kosba; ver abajo. Después del fracaso, fue conocido como Bar Koziba; así se refiere a él Maimónides en Melajim 11:3. El nombre Bar Kojba como tal no se encuentra en la literatura talmúdica, cf. edición Buber del Midrash Eijá Rabá.
  11. Maimónides, en Leyes de los Reyes 11:3, hace parecer que toda la generación estaba de acuerdo con Rabí Akiva; el lenguaje “todos los sabios de la generación” debe significar “la mayoría.” A menos que esto represente una visión posterior, después de que la revuelta comenzara a desmoronarse.
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