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"Los judíos no somos alcohólicos" y otros conceptos erróneos respecto a la bebida

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11/01/2022 | por Kevin Groner

Antes de poder admitir que tenía un problema, tenía que entender exactamente qué significaba "alcoholismo".

Enfrentemos la realidad. Los judíos somos tan proclives como cualquier otro a la adicción al alcohol, las drogas, el sexo, gastar de más, comer de más y otros comportamientos negativos y sustancias dañinas.

Muchas veces los judíos piensan que son "inmunes" al alcoholismo, primordialmente debido a un problema de entendimiento respecto a lo que es el alcoholismo. Muchos asumen que sólo los vagabundos de los barrios pobres o los que se pasan la vida en bares pueden ser alcohólicos. Pero en verdad también amas de casa, abogados, médicos, líderes comunitarios judíos… cualquiera puede llegar a ser un alcohólico. A la enfermedad no le interesa si estuviste en la mejor universidad del país o en la cárcel, no hace descuentos a quienes rezan tres veces al día ni a quienes sólo rezan una o dos veces al año.

Yo no creía que tenía un problema con la bebida. Crecí en un hogar agradable en los suburbios, fui a una universidad de primera línea y me gradué como abogado. Es cierto, festejaba demasiado a menudo con mis amigos… pero no más que el promedio de los jóvenes de veintitantos años.

Antes de admitir que tenía un problema, tenía que entender exactamente qué significaba "alcoholismo".

Todo apuntaba en una dirección positiva. Excepto por el hecho de que no podía retener un dólar en mi bolsillo, mantener un trabajo ni sostener una relación. Sólo después de beber hasta quedar fuera de mi carrera legal en menos de dos años, finalmente se me ocurrió que tal vez el alcohol era un problema en mi vida.

Como me gusta decir irónicamente: superé todas las ventajas que tenía a mi favor para poder tocar fondo.

Antes de admitir que tenía un problema, tenía que entender exactamente qué significaba "alcoholismo". Soy afortunado de poder celebrar 29 años de continua sobriedad. Pero el punto de partida no fue dejar de tomar. El verdadero punto de partida fue entender contra qué me enfrentaba.

De acuerdo con Alcohólicos Anónimos, el alcoholismo es una enfermedad o dolencia triple.

La primera parte es física: la compulsión a seguir bebiendo cuando un no alcohólico podría decir: "comienzo a sentirlo" y dejaría su copa de lado. Los que verdaderamente son alcohólicos consideran que una bebida que no se ha terminado es un problema.

Para ser alcohólico, no es necesario que cada vez que te emborrachas te metas en problemas. Pero si descubres que cuando comienzas a beber, bebes más de lo que pretendías, o que otras personas se sorprenden por la forma en que bebes, o que tratas de ocultar ante los demás cuánto bebes, o hiciste o dijiste algo estúpido, peligroso o ilegal, es posible que tengas la compulsión física que es el primer aspecto del alcoholismo.

Luego viene la obsesión mental con el alcohol. Si sientes que puedes confiar en el alcohol (o en las drogas o en lo que sea), más de lo que confías en las personas, porque el alcohol nunca te dice "no", no te abandonará, no te sacará de la cama grande, no te despedirá, no se negará… puede que tengas la obsesión mental, que es la segunda parte del alcoholismo.

Ahora combina la compulsión física con la obsesión mental y obtienes el tercer aspecto del alcoholismo, lo que A.A. llama "la pérdida de los valores espirituales". Puede que hayamos aprendido lo que es bueno y malo de nuestros padres, hermanos mayores, rabinos, maestros o entrenadores. Sin embargo, cualquier valor que tuviéramos desaparece en favor de un único valor: aliviar el dolor emocional.

Los alcohólicos y los adictos beben y usan drogas por una razón principal: para aliviar el dolor que sienten. ¿Por qué sienten dolor? Puede haber miles de razones. Padres ausentes. El fracaso de una carrera o de una relación. Una muerte trágica. Cualquier cosa. Pero una vez que te sientas en el tren de "aliviar el dolor", es sumamente difícil bajarse del mismo.

El alcoholismo es llamado "el gran borrador" por el poder que tiene para hacer desaparecer todos los valores que nos importan (honestidad, amor, responsabilidad, comunidad, incluso el temor a Dios). Estas tres fases de la enfermedad (la compulsión física, la obsesión mental y la pérdida de los valores espirituales) pueden combinarse para convertir a cualquier persona en un bebedor problemático.

La forma más simple de saber si tienes un problema es preguntarte a ti mismo si piensas que puedes llegar a tener un problema. Los bebedores no problemáticos nunca se preguntan a sí mismos si es posible que sean alcohólicos. Si te cuestionas la forma en que bebes, hay muchas probabilidades de que tengas un problema.

Afortunadamente, puedes detenerte, permanecer alejado y tener una vida grandiosa sin alcohol.


Si piensas que puedes tener un problema con la bebida, busca en Google Alcohólicos Anónimos y el nombre de tu ciudad. En todas partes puedes encontrar reuniones presenciales o en línea. Y si llamas al número de teléfono de la oficina central de A.A en tu ciudad, del otro lado de la línea te responderá una voz amigable… Un miembro de A.A. que entiende lo que estás viviendo. Llama ahora mismo.





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