Desobediencia civil, el coraje de las parteras en Egipto y el legado de Martin Luther King


5 min de lectura
Dada la historia traumática del pueblo judío y el aumento del antisemitismo en todo el mundo, es normal sentirse ansioso. Aquí te contamos qué puedes hacer al respecto.
Si eres judío, es probable que los eventos del último año y medio hayan intensificado tu sensación de ansiedad, tal vez más que nunca. El aumento del antisemitismo, junto con los conflictos en curso en Israel, para muchos representan un desafío formidable.
La ansiedad, fundamentalmente sirve como un mecanismo de supervivencia. Es el instinto de supervivencia que nos mantiene alertas ante una amenaza. Dado el contexto histórico de enfrentar amenazas existenciales y hostilidad global, es comprensible que la ansiedad sea una emoción prevalente entre los judíos. Especialmente el Holocausto dejó una marca indeleble en la psiquis colectiva judía, contribuyendo a lo que algunos académicos denominan "ansiedad por la aniquilación judía", un miedo profundo y arraigado a la persecución y el genocidio. Este contexto histórico puede aumentar la vulnerabilidad y la ansiedad respecto a las posibles amenazas a la seguridad y la existencia de la comunidad.
Mi enfoque terapéutico, basado en la teoría de sistemas familiares de Bowen, me permite ver la ansiedad a través de un enfoque sistémico, reconociendo los innumerables factores que contribuyen a lo que a menudo se conoce como ansiedad crónica o trastornos de ansiedad. Para la comunidad judía, el número de variables que provocan ansiedad es abrumador, lo que resalta nuestra resiliencia para seguir funcionando bajo tales presiones. Sin embargo, el hecho de que parezca que funcionamos bien no significa que no estemos ansiosos.
Los datos de la Encuesta Nacional de Salud de Israel y otras investigaciones indican que los trastornos de ánimo y ansiedad son preocupaciones prominentes dentro de las poblaciones israelíes y judías en todo el mundo. Más allá del clima actual de antisemitismo y la guerra, otros factores nos hacen sentir tanta ansiedad que podría clasificarse como un trastorno. Estos incluyen predisposiciones genéticas, trauma histórico, presiones culturales, estereotipos judíos, identidad y pertenencia y relaciones personales. Todos ellos juegan un papel en amplificar los niveles de estrés y ansiedad.
Por ejemplo, considera la ansiedad derivada de las presiones culturales, incluyendo el peso de las expectativas de éxito y la importancia que se le da a los lazos comunitarios y familiares, lo que puede amplificar significativamente tus niveles de estrés. Este estado elevado de ansiedad puede "contagiar" al resto de tu familia, extendiéndose rápidamente y desencadenando mayor ansiedad entre tus seres queridos. Cuando un miembro de la familia sufre de ansiedad, esta afecta a los demás, lo que ilustra cómo la ansiedad puede proliferar en las familias y comunidades.
Además, la fe y la participación comunitaria tienen impactos matizados sobre la ansiedad. Por un lado, el fuerte sentido de pertenencia y apoyo de la comunidad judía puede proporcionar consuelo y resiliencia frente a los factores estresantes externos. Las prácticas y creencias religiosas ofrecen marcos para interpretar y enfrentar los desafíos de la vida, dando esperanza y significado. Por otro lado, si no se equilibran adecuadamente, las expectativas sociales y los deberes religiosos pueden actuar como fuentes de estrés, especialmente cuando los individuos sienten que no cumplen con ellos, lo que lleva a sentimientos de insuficiencia y ansiedad elevada.
A pesar de estos desafíos, hay buenas noticias. La comunidad judía ha logrado avances significativos en el desarrollo de mecanismos de afrontamiento y recursos para abordar la ansiedad. Basándose en una rica historia de resiliencia y adaptabilidad, los judíos han desarrollado una gran capacidad para navegar las adversidades de la vida. Esta capacidad de supervivencia es un testamento a la fortaleza frente a desafíos históricos y un compromiso para propiciar la salud mental y el bienestar comunitario.
Existen numerosos recursos disponibles para ayudar a manejar la ansiedad y a superar este momento difícil.
Terapia cognitivo-conductual (TCC): Altamente eficaz, la TCC ayuda a muchas personas a navegar su ansiedad al modificar patrones de pensamiento negativos. Actúa como un detective mental, identificando y abordando pensamientos irracionales que contribuyen a la ansiedad. Con práctica y orientación, los individuos pueden reemplazar estos pensamientos con otros más realistas y positivos.
Definirse a uno mismo: Un concepto central en la teoría de sistemas familiares de Bowen enfatiza la importancia de la auto-diferenciación para reducir la ansiedad. Este proceso implica distinguir los propios pensamientos y sentimientos de los de los miembros de la familia y la sociedad, lo que conduce a una toma de decisiones más clara y una mayor estabilidad emocional. Al comprender y gestionar la reactividad emocional dentro de las dinámicas familiares, los individuos pueden navegar los desafíos de la vida con menos ansiedad. Aumentar la auto-diferenciación permite una mayor autonomía y resiliencia, fomentando el bienestar y relaciones más sanas.
Identificar estrategias de afrontamiento inútiles: Es importante reconocer los métodos no útiles que podrías usar para controlar la ansiedad. Estos pueden incluir entre otros comportamientos como beber, usar drogas, gritar de ira, buscar el perfeccionismo, distanciarse de los seres queridos, evitar problemas, apresurarse en las relaciones, quejarse en exceso o comer en exceso. Al identificar estos comportamientos, puedes evaluar si realmente ayudan a aliviar tu ansiedad o si, por el contrario, disminuyen tu bienestar.
Prácticas de mindfulness o conciencia plena: El mindfulness puede verse como el equivalente mental del yoga, brindando flexibilidad, fortaleza y calma. Se trata de vivir en el presente, apreciando el momento sin lamentarse por vergüenzas pasadas ni temer escenarios futuros. Practicar mindfulness puede ayudar a las personas a sobrellevar mejor los pensamientos y sentimientos ansiosos.
Hablar con un mentor: La orientación espiritual puede ofrecer gran consuelo y perspectiva. Tener un guía espiritual puede ayudar a las personas a ver sus luchas a través del lente de su fe, recordándoles que están en manos de Dios.
Ejercicio físico: El ejercicio libera endorfinas, las hormonas "del bienestar" que ayudan a reducir los niveles de estrés y a promover la relajación. Ya sea salir a caminar, practicar yoga o realizar actividades físicas más vigorosas, el ejercicio es una forma eficaz de mejorar el estado de ánimo y gestionar la ansiedad.
Humor: No debe subestimarse el poder de la risa. Ya sea a través de bromas, videos de gatos o programas de televisión, encontrar humor puede proporcionar un respiro necesario de la seriedad de la vida. La risa aumenta las endorfinas y puede mejorar el bienestar general.
Entender tu posición dentro del sistema familiar: Investigar tu rol y las relaciones dentro de la familia puede arrojar luz sobre cómo estos factores influyen en tu ansiedad. Este viaje de autodescubrimiento puede llevar a estrategias más eficaces de gestión del estrés.
Regular el consumo de noticias y redes sociales: Controlar el consumo de noticias y redes sociales es esencial en una era donde la información es abundante y constante. La ansiedad es contagiosa, y la sobreexposición a noticias negativas o entornos estresantes en las redes sociales puede agravar los sentimientos de ansiedad. Establecer horarios específicos para revisar estas plataformas y apegarse a fuentes confiables puede minimizar el riesgo de sentirse abrumado.
Tomar acción: En tiempos de ansiedad elevada, encontrar una causa que te apasione, como combatir el antisemitismo, puede ofrecer un sentido de propósito y control. Involucrarse en esta lucha no tiene que abrumar tu agenda ni tus finanzas. Acciones simples como educarte y educar a otros sobre la historia judía y el antisemitismo, apoyar a negocios judíos o donar a organizaciones que luchan contra los crímenes de odio pueden marcar la diferencia.
Mantener una perspectiva basada en los hechos: En momentos de ansiedad, es común exagerar la gravedad de nuestras circunstancias. Es crucial reconocer la validez de tus sentimientos, pero igualmente importante es evaluar la situación con precisión factual. Pregúntate: "¿La situación es tan grave como mi ansiedad me hace creer, o mi percepción está distorsionada?" Evita hacer predicciones, ya que es un terreno fértil para más ansiedad. Concentrarse en los hechos presentes y tomar las cosas paso a paso puede aliviar las emociones abrumadoras y fomentar un enfoque más manejable para enfrentar el estrés.
En este momento, es totalmente normal sentirse ansioso. Al utilizar una combinación de estas estrategias, los individuos y las familias judías pueden equiparse con un conjunto de herramientas para abordar la ansiedad crónica.
Referencias:
Nuestro newsletter está repleto de ideas interesantes y relevantes sobre historia judía, recetas judías, filosofía, actualidad, festividades y más.