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Estos tres cambios de perspectiva harán tu matrimonio más fácil.
“Nadie me advirtió que el matrimonio sería difícil al principio”, se quejó mi amiga.
Si compartir la habitación con una compañera por un tiempo breve puede ser difícil… ¿Por qué asumir que el matrimonio será fácil? Unir bajo el mismo techo a dos personas muy diferentes, para la eternidad, inevitablemente creará un poco de fricción. Aquí hay tres obstáculos comunes del matrimonio y algunas soluciones efectivas para mejorar su vida juntos.
Puede que pensaras que el matrimonio sería un continuo de momento dignos de Instagram, y aunque estas escenas de amor sí ocurren, hay mucho más que ocurre a puertas cerradas.
Es fácil visualizarse dándose de comer mutuamente de una tabla de charcutería con música de fondo y velas aromáticas. Menos emocionante es pensar en lo que se necesita para llegar a ese momento. Pocos consideran la monotonía del día a día de pagar cuentas, cuidar niños, recoger calcetines sucios (de nuevo), o cargar las compras del supermercado a casa.
El matrimonio real no es lo que nos muestra Hollywood. Requiere trabajo duro, altibajos, buenos y malos humores, una mezcla de romance, amor y rutina.
La profesora Ayelet Fishback, una científica motivacional, explica que para encontrar felicidad con su pareja uno necesita cambiar sus circunstancias o cambiar su perspectiva. En la mayoría de las situaciones, cambiar tu perspectiva realmente puede ayudar a facilitar la armonía en el matrimonio. Comprende que cualquier cosa que estés viviendo (siempre y cuando no sea una de las tres "A": abuso, adicción o adulterio), probablemente es un problema normal del desarrollo del matrimonio.
Por lo tanto, tengan juntos expectativas realistas. Consideren pasar tiempo con familias que tienen una relación sana para darles un marco realista.
Aunque el romance por cierto es un aspecto importante del matrimonio, no es un documental de momentos destacados 24/7. Ajusta tus expectativas y te encontrarás enfocado y listo para enfrentar la realidad del matrimonio.
Pensaste que estabas casándote con una persona. ¡Sorpresa! En realidad, te casaste con un montón de personas y personalidades. Junto con tu cónyuge, te casaste con toda su familia, incluyendo los suegros y los miembros de la familia extendida. Para algunos esto es una experiencia expansiva y encantadora; para otros, es un caos.
La terapeuta Dra. Anne Wexler explica que la familia política es un desafío porque, aunque escoges a tu pareja, no escogiste a su familia. Sin embargo, estás obligado a recibirlos. “De pronto, heredamos esta familia, pero no tenemos una vida entera para acostumbrarnos a ellos como tenemos con nuestra familia directa. Con nuestra propia familia, hemos discutido e hicimos las paces durante años”.
Otra razón por la que el drama con la familia política es tan prominente es porque saltas a un set de reglas sobreentendidas o una cultura que se espera que sigas, pero primero la tienes que entender. Toma tiempo ajustarse a cada uno de los miembros de la familia y también descubrir cuáles son los límites y las reglas.
También te casas con las cargas e idiosincrasias de la familia, así como la cultura del lugar en donde vives ahora. Tu cónyuge puede verse alterado por cosas neutrales o tener hábitos irritantes. Puedes sentirte como un extraño en la comunidad en que vives porque lo que es considerado correcto en una región puede ser considerado extraño en otra. Todo esto requiere tiempo para manejarlo adecuadamente.
Con paciencia, sensibilidad y límites claros pueden resolver estos ajustes y salir más fuertes, felices y conectados.
Muchos entramos al matrimonio queriendo recibir algo de él. Cada relación que has tenido hasta ahora te ha ofrecido alguna clase de beneficio. De lo contrario, no hubieras seguido invirtiendo en ella.
Quizás pensaste que el matrimonio aplacaría la soledad, resolvería desafíos personales con un compañero o abriría tu vida en lo que respecta al placer íntimo. Secretamente puedes haber pensado que el matrimonio te haría feliz y te proveería todo lo que necesitas.
El denominador común en todos estos deseos es recibir. Eso sabotea al matrimonio. El matrimonio está enfocado en entregar. No es una sociedad de negocios, amistad o un arreglo de compañeros de cuarto. Esas relaciones te permiten enfocarte en lo que recibes y lo que necesitas. También requieren dar solamente el 50 por ciento de ti mismo. El matrimonio es la única relación en la que tenemos que entrar con la intención de dar el 100 por ciento y no esperar nada a cambio.
El matrimonio es la única relación que es una relación de alma. Dar es el lenguaje que el alma usa para expresarse. El beneficio de dar el 100 por ciento de ti es que tu alma puede expresarse en su forma más elevada.
Si ambos cónyuges están completamente comprometidos en hacer a la otra persona feliz, entonces ambos encontrarán felicidad como una consecuencia de su significativo y duro trabajo.
El matrimonio no se trata de recibir; se trata de dar y de crecer. Cambia tu perspectiva y comprende que el matrimonio es un vehículo para tu cambio personal.
El matrimonio puede ser difícil inicialmente. Los sentimientos de frustración y desconexión son normales, pero cada desafío puede servir como un puente que los acerca el uno al otro. Cuando cambias tu perspectiva, estás un paso más cerca de alcanzar el crecimiento y la conexión con los que siempre has soñado.
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Lo más importante desde de mi punto de vista y mi experiencia es el respeto mutuo y una comunicación sana y respetuosa aunque implique escuchar una queja de parte de la pareja por algún error cometido. Aclarar situaciones sin pleitos ni ofensas . La comunicación sana educada y escuchada con atención por ambas partes permite llegar a solucionar y fortalecer la relación. Respeto mutuo y comunicación sana y respetuosa.