¿Los padres siempre deben estar de acuerdo?

01/05/2026

3 min de lectura

¿No siempre están de acuerdo? Está bien. Una combinación de firmeza y flexibilidad puede complementarse y ayudar a los niños a prosperar a largo plazo.

Cada experto en educación te dirá que mamá y papá deben estar en la misma página cuando se trata de disciplinar a los niños.

Bueno, si existen padres perfectos que logran seguir todo al pie de la letra, muy bien por ellos. No se puede negar la fuerza de un frente unido.

Pero la mayoría de los padres en el mundo real simplemente no son así, o al menos no la mayor parte del tiempo.

El bueno y el malo

La autora y madre de dos hijos, Dara Kurtz, sostiene que “en cada familia hay un padre estricto y otro más permisivo”. Una encuesta a 2.000 niños mostró que la mayoría decía que mamá era más estricta con cosas como las tareas escolares y el tiempo frente a pantallas. Otras investigaciones muestran que las madres tienden a ser más flexibles, mientras que el padre actúa con más firmeza.

Lo que parece ser el denominador común en estas familias es que un padre se enfoca en la disciplina y establece límites, mientras que el otro es más relajado y compensa automáticamente a su pareja.

“Mi esposo es el padre favorito. Él es quien permite el ‘agua rosa’ (refresco de frutas), trasnochar y comprar clips para el cabellos con dibujos de Disney. Yo termino siendo la ‘mala’”, se lamentó la periodista y madre de dos Jenny Coad en The Times.

“Un patrón similar existía en mi propia familia”, recuerda Guita Marks, profesora, escritora y madre de cuatro hijos ya adultos. “Ellos tenían a su papá alrededor de su dedo. Yo fijaba la hora de dormir, pero si me iba y lo dejaba a él a cargo, en minutos ya estaban fuera de la cama y saltando. Yo establecía reglas sobre alimentación saludable, y él les daba gaseosas a escondidas, conmovido por sus súplicas. Yo terminaba siendo la ‘policía’, la que hacía cumplir las reglas; mientras que él era el bueno que decía ‘sí’ a casi todo lo que pedían”.

¿La disciplina está destinada al fracaso en estas familias?

Los niños se adaptan a las diferencias

Afortunadamente, basado en las experiencias de madres como Dara y Guita, y muchos padres que he visto en mi labor como especialista en educación, el panorama es sorprendentemente positivo. Incluso los niños pequeños son increíblemente buenos para adaptarse al hecho de que diferentes reglas aplican con distintas personas o en diferentes contextos. Incluso los bebés que aún no hablan pueden cooperar con un padre mientras se resisten con el otro.

A largo plazo, los diferentes enfoques de los padres terminan equilibrándose mutuamente.

Pero aún más tranquilizador es que, a largo plazo, los diferentes enfoques de los padres terminan equilibrándose mutuamente. Al principio, como era de esperar, el padre “más indulgente” es más popular. Sin embargo, con el tiempo, los niños también llegan a valorar al que establece límites.

Cuando pienso en mi propia infancia, insistíamos a mi madre todos los días para que nos comprara pizza y papas fritas; era la cima de nuestras aspiraciones culinarias. Como adulta, agradezco que ella insistiera en cocinar y servirnos comida saludable, dejando la comida rápida solo como un capricho ocasional. Obviamente, esto no significa que la disciplina extrema sea necesaria; la disciplina debe equilibrarse con amabilidad y solo funciona a largo plazo si se basa en una relación positiva.

“Me tomó tiempo, pero mis hijos ya son adultos y están formando sus propias familias”, relata Guita. “Ellos adoran a su papá, pero cada uno, a su tiempo, vino espontáneamente a agradecerme por criarlos con límites. Y lo mejor es verlos criar a sus propios hijos, amándolos, pero estableciendo límites razonables (y experimentando por sí mismos la alegría de tener un compañero más flexible)”.

Si tú y tu pareja no coinciden siempre en lo que respecta a la disciplina, quizá pueden verlo como una fortaleza. Se complementan. La Biblia describe a Javá, la primera mujer, creada como compañera de Adam, como Ezer Kenegdó – una “ayuda opuesta a él”. Como explica Rav Dr. Benji Levy: “A veces un miembro de la pareja necesita brindar asistencia directa y apoyo, mientras que otras veces necesita adoptar un enfoque opuesto y servir como un referente objetivo”.

No frente a los niños

Por supuesto, vale la pena minimizar las diferencias de enfoque, ya que los niños prosperan con la consistencia.

Y si surge un desacuerdo, es importante no discutirlo delante de los niños. Incluso si lo único que hacen es llevar la discusión detrás de puertas cerradas, eso modela que tienen suficiente autocontrol para sacarlo de la habitación.

Finalmente, vale la pena ponerse de acuerdo en algunos “temas importantes” donde puedan presentar un frente unido y hagan un esfuerzo consciente por no socavarse. Por ejemplo, decidir a qué edad un niño puede ir solo a la escuela. Dara Kurtz explica que el hecho de comunicarse con su esposo ayuda a evitar problemas: “Tenemos una regla: si nuestros hijos piden permiso a uno de nosotros y se les dice ‘no’, no pueden ir al otro esperando una respuesta distinta”.

Pero, bueno, eres humano, no un padre de libro de texto; perfectamente imperfecto. Acepta el rol: agua rosa, refrescos, clips con dibujos de Disney y todo.

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