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Más tiempo o más valor: Iom Kipur y mi dilema en el subterráneo

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16/09/2018 | por Rav Benjamín Blech

¿Qué es más importante: días más largos u horas más significativas?

No, nunca antes lo había notado. La semana previa a Iom Kipur, de repente, leí las palabras que debo haber visto cientos de veces antes, bajo una luz completamente nueva. La simple pregunta que formulan las máquinas de la Autoridad de Tránsito Metropolitana en cada estación de subterráneos en Nueva York adquirió un profundo significado personal.

En el subterráneo de Nueva York se utilizan unas tarjetas para pasar por los molinetes. Para recargar estas tarjetas, se paga con tarjeta de crédito. La máquina que efectúa la transacción ofrece una opción:

“¿Desea más tiempo o más valor?”.

Cada uno tiene sus propias preferencias en lo que se refiere a transportes. Al correr para alcanzar el siguiente tren, nunca vi que nadie se detuviera a considerar su decisión. Pero supongo que debido a que son los Diez días de arrepentimiento y estuve pensando sobre mi vida desde la perspectiva de presentarme a ser juzgado por Dios para que decida mi suerte para el próximo año, me detuve a pensar en las profundas implicaciones de este desafío de la Autoridad de Tránsito, y casi provoco un caos frenético entre los pasajeros que venían detrás.

Recargar mi tarjeta para el subterráneo me presentó un dilema teológico. Durante todo Rosh Hashaná recé pidiendo que me dieran vida. Siempre me estremezco al leer las palabras conmovedoras de la plegaria Unetané Tokef: "Quién vivirá y quién morirá, quien morirá a través del agua y quién a través del fuego, quién de hambre y quién de sed, quién por un terremoto y quién por una plaga…".

En un año de huracanes y terremotos, incendios e inundaciones, de inimaginables y aterrorizantes posibilidades para poner fin a nuestros días, las descripciones enumeradas en la plegaria ya no parecen tan lejanas. El Ángel de la Muerte encuentra oportunidades para convertir en realidad todas las espantosas posibilidades.

Por supuesto, yo deseo la vida. Así que le rezo a Dios para que me otorgue más tiempo. ¿Pero qué pasaría si tuviese que elegir entre estos dos ideales? ¿Más tiempo o más valor?

Lo más fácil es pedir ambas cosas: Hashem, dame más tiempo y otórgame más valor. ¿Pero qué pasa si la vida, como la máquina para cargar la tarjeta del subterráneo, sólo está dispuesta a ofrecernos una única opción? ¿Qué pasa si tenemos que decidir entre tiempo y valor, entre existencia y propósito, entre días más largos u horas más significativas?

Quizás la manera más simple de responder a esta pregunta es reconocer el estándar a través del cual evaluamos las vidas de aquellos que nos precedieron. Cuando calculamos el impacto que la gente tuvo en el mundo, en sus comunidades, en sus familias y en sus amigos… ¿tenemos en cuenta sólo cuánto vivieron o enfatizamos lo bien que vivieron? ¿Acaso la edad es el máximo determinante de los logros de la persona o lo son su heroísmo y su santidad? Los legados eternos no se crean principalmente por la cantidad de años que vivimos; más bien están conformados por días




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