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Mi viaje a España para aprender sobre mis raíces sefaradíes

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27/12/2022 | por Daniel Lobell

Después de nuestra boda, partí con mi esposa, Kylie Ora Lobell, a nuestra luna de miel recorriendo el mundo. Una de nuestras paradas era en España, donde iba a grabar mi nueva comedia "¡Reconquistador!". Estaba siguiendo mis raíces sefaradíes y aprendiendo sobre la comunidad judía que aún vive en el lugar.

Mi familia vivió en España desde antes de la inquisición española, en 1492. El rey Fernando y la reina Isabel obligaron a los judíos a convertirse, los torturaron y expulsaron a 300.000 judíos del país. Yo había disfrutado mis visitas previas a España a pesar de conocer esta oscura historia del pueblo judío.

Nuestra primer parada fue en Gerona, el barrio judío que data del siglo XII. Es hermoso, lo que hizo que me sintiera aún más molesto de que hubiéramos sido expulsados de la ciudad.

Visité el museo judío de Gerona y vi por todos lados el apellido "Lobell". Eso fue interesante, porque soy sefaradí por el lado de mi madre y al crecer fui a una sinagoga sefaradí. Ahora descubrí que también la familia de mi padre tenía raíces sefaradíes.

El museo está bien equipado. Allí hay antiguas menorot, viejos talit e instrumentos de un mohel para la circuncisión. Aprendí que los judíos estuvieron en España por lo menos 2.000 años después de la destrucción del Segundo Templo. Hubo una edad de oro de los judíos en España durante el dominio musulmán, pero cuando asumieron el poder los reyes católicos, el rey Fernando y la reina Isabel, emitieron el Decreto de la Alhambra y expulsaron a los judíos de sus reinados. Hablamos mucho sobre el Holocausto porque fue más reciente, pero la inquisición fue igual de terrible. Los judíos fueron quemados en la hoguera, torturados, convertidos a la fuerza o expulsados de su país.

En el museo de Gerona sentí lo mismo que sentí al estar en otros museos judíos en el mundo. Por lo general, el país está diciendo: "Judíos, los sacamos corriendo, los torturamos y los matamos, pero por lo menos ahora tenemos este lindo museo con un comercio que vende recuerdos y regalos. Por favor, compren una cadenita".

Como comediante, acudo al humor al explorar los museos, logrando provocar risas al equipo de trabajo. Pero esta vez fue abrumador. No podía procesar la mezcla de emociones que sentía.

Los resabios de la inquisición están profundamente grabados en la cultura española. Por ejemplo, al recorrer Barcelona y Madrid, noté que había patas de cerdo y carteles de jamón por todas partes. Bromeé diciendo que debía haber muchos cerdos en sillas de rueda por el país.

Descubrí que las patas de cerdo no sólo están presentes porque a los españoles les resultan deliciosas. Durante la inquisición, la gente colocaba cerdo en todas las cosas para descubrir si alguien era judío o musulmán. Si no lo comías, podían matarte.

Todavía hay en España estatuas del rey Fernando y la reina Isabel. En el 2015, el año en que viajé en mi luna de miel, España dijo que daría ciudadanía a los descendientes de los judíos que fueron expulsados durante la inquisición. Desde entonces, han rechazado miles de aplicaciones y otros miles de personas nunca recibieron una respuesta.

Cuando fui con Kyllie a Jabad para los servicios de Shabat, guardias israelíes fuertemente armados nos registraron antes de dejarnos entrar a la sinagoga. Y cuando fuimos a la casa del rabino para la cena de la noche del viernes, ellos nos acompañaron para protegernos. En la España actual, y en el mundo en general, los judíos son atacados simplemente por ser judíos. No parece que mucho haya cambiado.

A pesar de lo difícil que me resultó aprender sobre la historia de los judíos en España, de todos modos sigo amando al país. Es bello, y al igual que otros lugares de Europa, está repleto de historia.

También la mayoría de las personas que uno conoce en España son muy agradables. El público en mis shows de standup estaba dispuesto a reírse y pasar un buen rato. Además, disfruté en los restaurantes y delicatessen de Madrid y Barcelona, a pesar de que el de Madrid estaba oculto en un edificio sin ningún cartel, en una callejuela. Al recorrer el mundo como comediante, muchas veces me encuentro en lugares así.

Espero que el gobierno español cumpla con su promesa y otorgue ciudadanía a las personas que tienes raíces sefaradíes. Hace poco mis primos se fueron de Turquía a España; me encantaría ir a visitarlos y también obtener mi ciudadanía.



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