Por qué los buenos líderes son ignorados


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Su segunda visita oficial reafirma una alianza inédita entre ambos países.
En una movida diplomática que no deja de sorprender, el presidente argentino Javier Milei regresará la semana próxima al Estado de Israel. Será su segunda visita oficial en menos de dos años de mandato, un récord absoluto para un jefe de Estado argentino. Más que un gesto protocolar, su viaje reafirma una alianza inédita entre ambos países y plantea una pregunta tan política como simbólica: ¿es Milei el mejor amigo que haya tenido el pueblo judío en la historia reciente de América Latina?
Desde su asunción en diciembre de 2023, Milei ha mostrado una inclinación inusual —al menos para los estándares latinoamericanos— hacia Israel y el pueblo judío. Su visita anterior, realizada poco antes de asumir el mando, incluyó una emotiva parada en el Muro de los Lamentos, reuniones con rabinos y declaraciones encendidas a favor del Estado de Israel. Pero este segundo viaje ya no es simbólico: es político, institucional y estratégico.
La visita durará 72 horas, pero el itinerario tiene el peso de una cumbre internacional. Milei será recibido por el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, hablará ante el pleno de la Knesset (un honor reservado a muy pocos mandatarios extranjeros), dictará una clase magistral de economía en la Universidad Hebrea de Jerusalem y se reunirá con familiares de las víctimas y secuestrados argentinos del ataque del 7 de octubre por parte de Hamas. Cuatro ciudadanos argentinos siguen en manos del grupo terrorista: tres con vida, uno asesinado.
Uno de los momentos más promocionados será la entrega del Premio Génesis —apodado “el Premio Nobel judío”— que se le otorgará a Milei como reconocimiento a su firme defensa de Israel y de los valores del judaísmo. El galardón incluye un millón de dólares para ser donados a una organización sin fines de lucro que promueva esos valores.
Pero quizás el anuncio de mayor impacto práctico sea el de un vuelo directo entre Buenos Aires y Tel Aviv. La ruta, operada inicialmente por El Al —la aerolínea de bandera israelí—, promete unir ambos países en 16 horas de trayecto, reduciendo significativamente el tiempo de conexión entre dos comunidades que, aunque geográficamente distantes, comparten vínculos históricos y afectivos muy estrechos.
En paralelo a los gestos simbólicos, Milei y Netanyahu firmarán un acuerdo bilateral titulado “Memorándum por la Defensa de la Democracia y la Libertad, contra el Antisemitismo y el Terrorismo”. El documento formalizará un compromiso de cooperación entre ambos países en temas que van desde la seguridad hasta la promoción de valores democráticos.
La elección de estas temáticas no es azarosa. Argentina ha sufrido en carne propia dos atentados terroristas vinculados al antisemitismo: el ataque a la embajada de Israel en 1992 y la voladura de la sede de la AMIA en 1994. Ninguno de los casos ha sido resuelto judicialmente, lo que sigue siendo una herida abierta en la memoria nacional. Por otro lado, las conexiones de Hezbollah en América del Sur, particularmente en la zona de la triple frontera, son un hecho documentado por organismos internacionales. En ese contexto, la alianza con Israel aparece como una respuesta natural.
En lo político, el acuerdo también tiene una carga ideológica. Para Milei, Israel representa un “faro democrático” en el Medio Oriente. En sus discursos suele contrastarlo con regímenes autoritarios de la región y con ciertos gobiernos latinoamericanos —como Venezuela o Bolivia— a los que acusa de haber vaciado de contenido el concepto de democracia. El nuevo pacto bilateral refuerza esa visión: dos democracias “resistentes” que se apoyan mutuamente frente a la erosión de libertades en sus respectivas regiones.
Además, esta decisión es un gesto hacia el interior del pueblo argentino: durante el gobierno de la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la Argentina firmó un “Memorándum de Entendimiento” nada menos que con Irán. Está claro que pasar del gobierno iraní a Israel implica un cambio de 180 grados en materia geopolítica.
Entre los rumores que circulan con fuerza está la posible mudanza de la embajada argentina de Herzliya a Jerusalem. Milei lo prometió en campaña, siguiendo el ejemplo del expresidente estadounidense Donald Trump, quien ordenó el traslado de la embajada de EE.UU. en 2018. Sin embargo, aún no hay confirmación oficial.
“Si hay algo que caracteriza a Milei es que cumple lo que promete”, afirman desde su entorno. Lo que da a entender que el anuncio no sería cuestión de “si” sino de “cuándo”. Mover la embajada a Jerusalem tendría consecuencias geopolíticas y diplomáticas considerables. La mayoría de los países, incluidos los europeos y latinoamericanos, han evitado ese paso para no interferir en el delicado estatus internacional de la ciudad. De hacerlo, Argentina se sumaría a un reducido grupo de países —incluidos EE.UU., Guatemala y Honduras— que reconocen a Jerusalem como capital de Israel.
Una decisión así, en pleno conflicto entre Israel y Hamas, podría ser leída como un gesto de apoyo total e incondicional a la narrativa israelí, algo que pondría a Argentina en un lugar singular dentro del escenario latinoamericano, donde predominan los pronunciamientos críticos hacia la política israelí en Gaza.
Muchos analistas intentan descifrar la matriz ideológica detrás del sionismo de Milei. Si bien no es judío, Milei ha expresado en varias ocasiones su admiración por el judaísmo, su cercanía con el Rabino Axel Wahnish —a quien nombró como embajador en Israel— y su interés por convertir formalmente al judaísmo, proceso que aún no ha culminado.
Más allá de eso, en tiempos en los que el antisemitismo se ha multiplicado en redes sociales, universidades y foros internacionales, especialmente tras el 7 de octubre, el respaldo de un jefe de Estado como Milei resulta particularmente resonante.
También es una forma de diferenciarse del resto del continente. Mientras gobiernos como el de Colombia, Chile y Brasil han endurecido su retórica contra Israel, Argentina bajo Milei parece tomar el camino inverso: profundizar sus vínculos, institucionalizar la relación y elevar el nivel de compromiso.
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Milei es un presidente grande y amigo de Israel de verdad!
que abra todo lo referebte a la amia y a la daia,,,,a la embajada de Israel y el caso de Nisman
En estos tiempos deberíamos todos los países apoyar a Israel 💙🇮🇱 , bien por Milei 👏👏👏👏
Los amigos se pueden elegir. En este caso, ISrael elige como amigo a un Presidente cruel con los jubilados, los discapacitados, con los más desprotegidos de la escala social de Argentina.
Este señor además apoya las politicas de exclusión y estuvo Con Elon Musk oficiándole de bufón, mientras el megamillonario hace el saludo nazi sin ponerse colorado.
En serio creen que este personaje nefasto, que banaliza la religión judía acercandose por conveniencia a la ONG que recauda dinero en NY puede ser amigo?
Cruel con los discapacitados?? Porque sacó las pensiones a los que ni siquiera tenían discapacidad??? Otro kuka inventado cosas!!!
According to mu hypothesis Milei is short for Mileikowsky apparently when his forefathers mmigrated to Argentina the immigration personnel cut the kowsky ton esse the paperwork.Thus the same second name as Netanyahu before they changed.
Considero que Milei si tiene y mantiene una buena relación con Israel, lo cual valoro, pero no entiendo cómo Israel, solo por ese detalle (que no es menor por cierto), alaba a alguien que no ha cumplido ni una sola de sus promesas de campaña, además está regalando y dilapidando en beneficio personal y de sus acólitos, el Estado, desprotegiendo a los jubilados, médicos, docentes, discapacitados y al resto del país. ¿Israel no protege a su Estado y su pueblo?... Entonces, ¿No ven la realidad e un país en estado de absoluto abandono y destrucción?... Lo comparan con Hitler, ustedes tienen la experiencia, revisen sino la historia y van a entender lo que muchos argentinos pensantes estamos, lamentablemente, viendo y viviendo...
Argentinos pensantes??? Solo hablas porque tú partido perdió la elección frente a Milei. Nadie lo compara con Hitler, solo los kukas que no se resignan a dejar gobernar a Milei.
Lamentablemente no es amigo porque su gobierno está lleno de peronistas y kirchneristas que hasta hace 16 meses marchaban contra Israel bajo la bandera palestina y no la argentina.
Para peor de males, la armadora de La Libertad Avanza en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Pilar Ramírez, niega el derecho de Israel a existir, levantó orgullosamente la bandera palestina y habló contra Israel.
Si los integrantes de LLA tienen discursos anti-israelíes, eso significa que Milei suscribe a esos ideales porque de no hacerlo no hubiese sumado antisemitas a sus filas. La Tábula Rasa no justifica la inclusión de antisemitas si él dice reconocer el derecho de Israel a existir.