Mis 5 mejores consejos para tener éxito en la vida

09/11/2025

5 min de lectura

Mi sueño de toda la vida de convertirme en escritora no me hizo rica ni famosa, pero me enseñó lecciones invaluables sobre cómo construir una carrera y una vida significativa.

Algunos niños crecen con grandes sueños sobre carreras que creen que son su destino. Yo era uno de esos niños.

A los ocho años ya sabía que me convertiría en una escritora. Aunque logré mi sueño, el camino fue turbulento, con muchos fracasos, contratiempos y decepciones. Me encanta mi trabajo. Me da energía cada día. Aunque no me hizo rica ni famosa, me enseñó lecciones invaluables sobre cómo construir tanto una carrera como una vida significativa. Aquí están los cinco mejores consejos.

1. Los contratiempos son tus amigos

Mi primera jefa me tomó como su protegida cuando yo tenía 22 años y disfruté de mi primer trabajo de tiempo completo como escritora. Ella corrigió mi escritura y alentó mis esfuerzos, por lo que fue un shock doloroso cuando me dijo que yo “nunca” me convertiría en editora. Este veredicto estuvo basado en una sola tarea de edición que yo había pedido, porque esperaba ser promovida. Intentando ocultar mi dolor, escuché sus críticas a mi trabajo de edición y las tomé en serio. Prometí que mi ambición superaría mis habilidades sólo temporalmente y le probaría que estaba equivocada. Varios meses después, me promovió a editora.

No puedes crecer sin entrenamiento, no en el gimnasio y no en una profesión.

Muchos jóvenes hoy en día son alérgicos a las críticas de supervisores, jefes o incluso colegas más experimentados. Algunos empleadores incluso han dejado de utilizar la palabra “retroalimentación” cuando evalúan el trabajo de los empleados. Pero no puedes crecer sin entrenamiento, no en el gimnasio y no en una profesión. El judaísmo nos enseña a ser agradecidos con un amigo que da buen consejo, aunque sea incómodo. Yo no iba a dejar que mi joven e inflado ego se interpusiera en el camino de mi ambición por llegar a la excelencia.

2. No te disculpes por tus valores

Los empleados en muchos sectores privados y públicos están obligados a asistir a entrenamientos de lo que llaman “diversidad”, que requieren lealtad al conformismo. Pueden verse obligados a participar en otras cosas con las que no están de acuerdo, como quedarse callados cuando colegas hacen declaraciones políticas desafortunadas. La mayoría siente que no puede darse el lujo de arriesgar su trabajo o caer en el ostracismo social por hablar en contra de directivas y opiniones que ofenden sus valores.

Yo he luchado contra esto en la industria editorial, la cual tiende bastante hacia la izquierda. Desde editores de libros y revistas que sólo buscan material o autores que encajan en una cierta narrativa "woke" a comunidades literarias que discuten de política más de lo que escriben, pasé varios años intentando interactuar respetuosamente con diferentes puntos de vista.

Creo que debemos defender nuestros valores cuando y donde podamos. En definitiva, de esta manera nos ganamos el respeto de las personas que más importan.

3. Encuentra las bendiciones

A veces pasé periodos negros en donde me sentí frustrada con mi falta de éxito comercial y la imposibilidad de competir con “reglas” constantemente cambiantes en el mundo del marketing de las redes sociales. Contraté a varios consultores para que me ayudaran a encontrar ese camino mágico para obtener más seguidores, una mejor "marca" y vender más libros. Nada funcionó realmente.

Finalmente, consulté con un disertante invitado de Jerusalem, quien escuchó mis quejas y luego me hizo una pregunta sorprendentemente simple y clarificadora: “Dime, ¿de dónde viene la bendición de tu trabajo?”

En ese momento, la neblina desapareció. Mi corazón se sobresaltó. Me resultaba obvio que mis bendiciones profesionales venían de mi trabajo en los medios judíos, mientras que yo seguía buscando más exposición de los canales seculares.

Redefiní el éxito como tener más impacto que fama.

El “influencer” de hoy puede convertirse en el hashtag olvidado de mañana y yo sabía que aunque mis seguidores no eran tantos como siempre había soñado, tenía profundidad. Mi trabajo tenía impacto. Las personas me escribían, a veces se me acercaban en la calle, en la sinagoga, en eventos, diciendo que mi escritura los había inspirado, que les había aclarado una idea, reforzado su observancia judía, o que los había entretenido. Era difícil ponerle un precio a esa clase de impacto. Redefiní el éxito como tener impacto más que fama.

Este visitante de Jerusalem me ayudó a encontrar las bendiciones entre líneas. Sin importar qué clase de trabajo haces, tienes un impacto, a veces de formas que quizás no esperabas. Tu trabajo, tus interacciones con otros, crean bendiciones. Busca esas bendiciones, porque están allí.

4. Valora el poder de tus palabras

Todos estamos en el negocio de las comunicaciones, sin importar quiénes somos o qué clase de trabajo hacemos. Las personas que pueden hablar y escribir con claridad y con más consideración tienen más posibilidades de avanzar en el trabajo y en sus relaciones personales. No necesitas palabras sofisticadas o floridas. Necesitas considerar el impacto de tus palabras y escogerlas de acuerdo a eso. Esto no es algo que sale de forma natural a la mayoría de las personas. Pero es una práctica que vale la pena construir.

El judaísmo ha profundizado mi apreciación por el poder del lenguaje. En la Torá no hay ni una palabra de más. En hebreo ni siquiera hay sinónimos. Por ejemplo, de las diez palabras que el hebreo tiene para “felicidad”, cada una tiene matices y ninguna es exactamente igual a la otra. Las leyes judías también prohíben chismear y otras formas de hablar que envenenan las relaciones. Hoy en día, la sociedad está terriblemente dividida, en gran parte porque hemos permitido que el lenguaje se degrade tanto que las malas palabras y los insultos sustituyen el dialogo respetuoso. Como dijo Rav Jonathan Sacks z"l: “Las palabras pueden crear mundos y las palabras pueden destruir mundos”. Cuando nos quedamos en el lado correcto de la ecuación, nos elevamos en el trabajo y en nuestras relaciones personales.

5. Nunca pierdas tu sentido del humor

El humor no es un lujo; es una herramienta esencial de vida, especialmente después de recuperarse de una experiencia frustrante o de una desilusión. Bromear sobre las dificultades de la vida nos aleja de tomarnos las cosas demasiado en serio y nos ayuda a mantener la perspectiva.

Hay momentos trágicos en que nada es gracioso, cuando sólo hay shock y tristeza. Sin embargo, después de un tiempo, aún necesitamos reírnos sobre las cosas absurdas de la vida.

Unos meses después de publicar mi primer libro (un libro de humor sobre la maternidad) en el 2001, mi madre falleció inesperadamente. Varias semanas después de eso fue el 11 de septiembre. Mi primera conferencia importante sobre el libro estaba programada para esa noche. Todo parecía estar derrumbándose. Le pregunté a mi rabino si debía dejar de escribir humor y concentrarme en temas serios, porque el mundo parecía muy oscuro.

“Necesitamos reírnos más que nunca”, me dijo. Sentí alivio. Sabía que no podíamos quedarnos en la oscuridad para siempre.

Hoy en día, es demasiado fácil sentirse abrumado por el odio abierto en contra de los judíos e Israel. Pero tenemos que desafiar a nuestros enemigos y seguir sanos y riendo.

No hay una receta para el éxito académico o en la vida. Todos necesitan forjar su propio camino. Estas pautas me han funcionado a mí y espero que algunas funcionen también para ustedes.

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