3 desafíos urgentes que los judíos debemos enfrentar este año


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Noa Cochva, Miss Israel, nunca soñó con concursos de belleza, pero ahora usa su corona para compartir con el mundo la belleza, el coraje y la unidad de Israel.
"Mamá, recibí un email sobre un concurso de Miss Israel. ¿Te parece que debería intentarlo?", preguntó Noa a su madre tras recibir un misterioso mensaje de aceptación.
"Ah, sí, ¡ya te inscribí!", respondió su madre con naturalidad.
Noa nunca había soñado con participar en un concurso, mucho menos con convertirse en Miss Israel.

Nunca le atrajo la moda, el maquillaje ni nada relacionado con la belleza. Noa creció en un moshav en Israel, rodeada de naturaleza. Caminaba descalza entre los animales y hacía excursiones con su familia. La belleza física o el glamour no formaban parte de su infancia.
"En realidad era bastante nerd y tímida", confesó.

De niña, Noa participó en un programa especial reservado para los mejores estudiantes de Israel. El programa tenía un fuerte enfoque en tecnología y biología. A ella le encantaba explorar y aprender.
También la paralizada la timidez y apenas podía hablar con la gente. Pero cuando se unió a las FDI, todo cambió.
"El ejército realmente te ayuda a abrirte y cambia tu personalidad. Básicamente te conviertes en adulto de la noche a la mañana".
Noa empezó a ganar confianza en sí misma, pero al terminar el ejército, atravesó una dura ruptura con su novio. Tenía 22 años, el país estaba sumido en la epidemia de Covid y ella estaba destrozada. "Lloraba en la cama y mi mamá, tratando de animarme, decidió inscribirme en el concurso de Miss Israel sin que yo lo supiera. No me interesaban esas cosas. Yo quería estudiar biología".

Su madre siempre le decía que era hermosa, como todas las madres. "Toda madre cree que su hija es hermosa. Mi abuela solía llamarme 'la reina de belleza'".
Aunque Noa nunca se vio a sí misma como bella, su madre y su abuela siempre lo repetían.
Al principio, Noa no quiso participar en el concurso. "Pensaba que me rechazarían y que eso dañaría mi autoestima. Pero mi mamá me dijo: 'Ve, hazlo por mí'. Así que fui, sólo para probarle que estaba equivocada. No creí que pasaría ni una audición, pero seguí avanzando, etapa tras etapa. Era muy extraño, estaba rodeada de modelos. Yo era sólo una chica tímida y nerd que ni siquiera sabía que era bonita".
Eventualmente Noa compitió y ganó el concurso de Miss Israel. "Nunca planeé estar aquí, pero aquí estoy".
Noa se convirtió en Miss Universo Israel a fines del 2021, a los 23 años. Luego descubrió que el concurso de Miss Universo tendría lugar en Israel en el 2022.

Vendrían ochenta y dos mujeres de todo el mundo, cada una representando a su país, muchas con millones de seguidores. "Mi trabajo era mostrarles qué significa ser israelí, qué significa ser una mujer que sirvió en el ejército. Quería mostrarles que crecí rodeada de gente muy diferente a mí, pero que vivíamos en paz".
"Otras reinas hablan de paz, pero en Israel la vivimos. Siento que soy una mujer fuerte porque fui a la guerra. No muchas mujeres lo hacen. Eso me hizo única".
Todas las concursantes llegaron a Israel la primera noche de Janucá. Noa les contó la historia de la festividad: por qué los judíos encienden velas y qué milagros ocurrieron. "ellas no tenían idea. En ese momento me di cuenta de que mi objetivo no era ganar. Mi objetivo era enseñarles todo lo que pudiera sobre Israel y el pueblo judío y darles una experiencia real. No lo que ven en los medios de comunicación".
Noa cree que lo logró. Las concursantes publicaban a diario mensajes positivos sobre Israel. Después, muchas le escribieron diciendo que no veían la hora de volver a Israel con sus familias. Miss India, que ganó el concurso, le dijo: "Cada chica pasó el mejor momento en Israel".
Noa cree que fue seleccionada como Miss Israel por los valores sionistas con los que creció. Su madre sirvió en el ejército 16 años como psicóloga; su padre sirvió 40 años en la Fuerza Aérea como piloto y comandante de escuadrón. Sus abuelos fueron sobrevivientes del Holocausto. "Éramos la familia más sionista. Eso es lo que me importa: amar a Israel".
A los jueces les atrajo el hecho de que viniera del campo, sin relación con el mundo de los concursos. "No se trataba del talento. La competencia se basaba en entrevistas, en cómo hablas y en cuál es tu mensaje".
El padre de Noa creció en un hogar religioso y la educó con fuertes tradiciones judías.
"Hacíamos kidush el viernes por la noche, pero todos lo hacen en Israel. Para ser honesta, yo estaba completamente desconectada. Ni siquiera estaba segura de creer en Dios".
Todo cambió después del 7 de octubre del 2023.
Durante las dos primeras semanas de la guerra, la Rebetzin del moshav le dio una tarjeta con la Tefilat HaDerej y le dijo que eso la protegería. Noa también llevaba un pequeño Libro de Salmos en su uniforme.
"Incluso cuando no era religiosa, sentía que algo me cuidaba. Algo dentro de mí cambió. Sentía que mi corazón estaba más blando… es algo que no puedo explicar con palabras".
Cuando sirvió activamente en la frontera de Gaza, esos sentimientos se intensificaron. Era médica, pero era su primera vez tratando a alguien. También fue la primera vez que vio sangre.

Sólo cinco horas después de comenzar los ataques del 7 de octubre recibió una llamada: necesitaban más médicos de inmediato. Sería desplegada en el campo.
Se quedó congelada la primera vez que atendió una situación real. El soldado sangraba porque tenía esquirlas en la pierna. "Me quedé paralizada. Olvidé todo lo que había aprendido. Mi médico me hizo reaccionar: “¡Noa, despierta!”. Aplaudió frente a mi cara. Luego entré en piloto automático. No recuerdo nada, sólo hice lo que había que hacer".
Noa recuerda otro momento emocional: al atender a un soldado de 19 años. "Tenía los mismos ojos verdes que mi hermano. Sostenía su vida en mis manos y veía sus ojos abrirse y cerrarse, luchando contra el dolor. Me di cuenta de que podría haber sido mi hermano. Aún cargo con ese momento y no puedo olvidarlo".
En la frontera de Gaza, su conexión espiritual creció. "Cuando caen RPGs y cohetes a tu alrededor, es aterrador. Un día lanzaron un RPG contra nuestra ambulancia blanca. No dio ene l blanco.
"Normalmente los milagros que la gente cuenta son cosas como: “Me ascendieron en el trabajo” o “Me recuperé de una enfermedad”. Pero esto… esto era mucho más grande que yo".
"Cuando vi milagros que le ocurrían a otras personas, justo frente a mis ojos, entendí que todo es mucho más grande. Esto es más grande que uno mismo. Cuando ves a un joven de 19 años luchando por su vida, entiendes que eres una pieza pequeña. Ocurren muchos milagros. Ya no se trata de ti".
"Sentí que algo cambió. Entendí que debía dar pequeños pasos de regreso: volver al Shabat, volver a encender velas, decir Mode Aní… Antes no me importaba si me perdía el kidush. Ahora hago kidush aunque esté sola. Cada cosa pequeña te acerca más".
Una de las mayores influencias en la vida de Noa fue su abuela Nili, sobreviviente de Auschwitz. Nili y sus dos hermanas estaban en la fila de selección en un campo de trabajo nazi. Nili estaba gravemente enferma de tuberculosis y fue señalada para ser enviada a las cámaras de gas.
"El guardia nazi apuntó a mi abuela y dijo: 'Tú. Es hora. Irás allá'. Y señaló las cámaras de gas".
La hermana de Nili, Leá, saltó de la fila y gritó: “Si ella va, yo también voy”. Un momento después, su tercera hermana, Eva, también salió y se les unió.
Los nazis quedaron atónitos. Leá era su trabajadora más rápida y sabía que la necesitaban. Los soldados se detuvieron y dieron una opción: “Perdonaremos a tu hermana, pero tendrás que hacer el doble de trabajo. Como está demasiado enferma, harás su parte por ella”.
Ese acto de valentía salvó la vida de la abuela de Noa y moldeó el futuro de toda su familia. "Si Leá no hubiera dicho eso, mi abuela no habría vivido y yo tampoco".
Nili más tarde se convirtió en una cocinera fenomenal, conocida por su calidez y generosidad. Noa espera honrar su memoria con un libro de cocina que incluya sus recetas. "La comida es amor, especialmente en la comunidad judía. Mi sueño es compartir su comida y su historia con el mundo".
Noa dice que su mayor descubrimiento es que su conexión con Dios es personal. "No es todo o nada. Cada mitzvá te ayuda a sentirte más cerca de Dios".
Su mensaje al mundo es simple pero poderoso. "Todos hablan de sinat jinam, odio gratuito. Pero necesitamos ahavat jinam, amor gratuito. Sé amable. Di gracias. Sonríe. Puedes cambiarle el día a alguien".

Hoy, Noa avanza con pequeños pasos en su observancia. "Quiero que mi futura familia guarde el Shabat. No hay nada más hermoso que desconectarse del mundo y honrarlo juntos".
Lo que más ama del judaísmo es el sentido de familia e interconexión que trae consigo. "No importa dónde estés en el mundo, tienes a la comunidad judía. Te sientes en casa. Me mudé a Nueva York hace cinco meses para continuar con mi labor de defensa a Israel y compartir mi historia con comunidades judías en los Estados Unidos. Cuando me mudé, lejos de mi familia, la comunidad judía fue tan acogedora que fue como si me dieran un enorme abrazo. No hay otro grupo de personas así en el mundo".
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Hermoso, eres un ejemplo Shalom
She is a genuine jewish woman!