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Monedas antiguas relatan la historia del pueblo judío

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03/05/2022 | por Harold Witkov

Desde la conquista romana de Judea hasta el renacimiento de Israel.

Hace un par de meses comencé a leer por tercera vez el libro The Source (La fuente), de James Michener. Esta vez, la excavación arqueológica en Tel Makor despertó mi viejo amor por las monedas y comencé a pensar cómo sería tener en la mano una antigua moneda judía.

Descubrí que las monedas judías de la antigüedad son más accesibles y menos caras de lo que había pensado. Así que comencé a coleccionarlas. Mi colección es pequeña, pero en crecimiento. Tengo en mi posesión tres monedas judías antiguas: una de la primera rebelión judía contra Roma; otra de la rebelión de Bar Kojva y un óbolo de viuda (acuñado por la dinastía de los jashmonaim). Cuando sostengo en mis manos esas monedas, siento una conexión con los judíos del pasado.

Moneda de la primera rebelión judía

Cuando una nación nace, o debería decir "vuelve a nacer", una de las primeras cosas que hace para expresar independencia, nacionalismo y un espíritu de autodeterminación, es acuñar monedas. Tanto la primera rebelión judía como la rebelión de Bar Kojva contra los romanos, inicialmente fueron exitosas. Tanto que antes de ser reconquistados, los nuevos gobiernos judíos lograr acuñar sus propias monedas.

Ambas rebeliones fueron muy sangrientas. En ambos casos cientos de miles de judíos, incluyendo mujeres y niños inocentes, fueron masacrados o esclavizados.

En la primera rebelión (66-77 EC), los romanos conquistaron Judea y desplazaron a gran parte de la población judía. La guerra, en todos sus aspectos prácticos, finalizó en el año 70 EC con el sitio de Jerusalem y la destrucción del Segundo Templo. Masada, unos años más tarde, fue la última instancia de resistencia militar judía.

La rebelión de Bar Kojva (132-135 EC) también fue un baño de sangre. Para el momento en que terminó, la población judía había sido diezmada y los romanos furiosos, cansados de las insurrecciones judías y en un esfuerzo por destruir definitivamente el nacionalismo judío, prohibieron la Torá y cambiaron el nombre Judea por Siria-Palestina.

Durante el breve período que estuve coleccionando monedas judías antiguas, pedí y recibí una moneda romana (una réplica), porque para mí, ella agrega mucho a la historia de la primera rebelión judía. Esta moneda romana era una moneda "jactanciosa": una de una serie de monedas conmemorativas "Judea Capta", acuñadas poco después de que fuera aplastada la primera rebelión judía.

Moneda romana Judea Capta (réplica)

En una cara de esta moneda de la victoria está el rostro del emperador romano Vespasiano. El otro lado de la moneda tiene una palmera y a la izquierda hay un hombre de pie. En el diseño de esta moneda hay una variación. En la versión previa, el hombre está parado con los brazos atados a la espalda. Se trata de un cautivo judío. (En otras monedas "Capta", Vespasiano está de pie, orgulloso, con el pie sobre un casco). También hay del lado derecho una mujer judía llorando. Algunos dicen que la mujer simboliza a Jerusalem; otros dicen que representa a Judea. Independientemente, la leyenda "Iudaea Capta" (Judea cautiva) lo dice todo.

Pensar que la espantosa muerte y el sufrimiento de tantos de mis ancestros puede ser trivializada en la forma de una moneda de victoria, o debería decir mejor una moneda de humillación, me duele profundamente. Los romanos creyeron que realmente ellos tenían la última palabra.

Pero hubo un giro feliz en esta historia. Encontré otra moneda conmemorativa, acuñada en Israel en 1948:

Medalla estatal, Israel liberada, 1948

En un lado de esta moneda israelí se ve la misma imagen dolorosa de 2.000 años antes. Pero del otro lado de la moneda hay una historia completamente diferente que dice, tanto en hebreo como en inglés: "ISRAEL LIBERADA 1948". Se ve una palmera similar, pero ahora hay un agricultor judío plantando un árbol y una feliz mujer judía levantando a su hijo en el aire. Para mí, la mujer judía que una vez lloró se ha transformado en una madre alegre. El agricultor (¿su marido?) planta un futuro.

Sí, incluso en el mundo de las monedas, nuestra historia está viva.



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