¿No te preocupa vivir en Israel?

28/08/2025

3 min de lectura

Olvida los titulares. La felicidad, la fortaleza y el optimismo definen la vida diaria aquí.

“Estamos mejor que bien… en realidad aquí nos está yendo fantástico”.

Esa es mi respuesta habitual para cualquiera que quiere saber cómo sobrevivimos en Israel.

En mi reciente viaje a los Estados Unidos me deben haber formulado la misma pregunta medio billón de veces: “¿No te preocupa vivir en Israel?”

¿Preocuparme por qué? ¿La guerra? ¿El terrorismo? ¿Irán? ¿La economía israelí? ¿Las turbulencias políticas?

Para todos aquellos a quienes mi respuesta incondicionalmente optimista no les resulta lo suficientemente convincente, les ofrezco los siguientes hechos:

1. La gente que vive en Israel es feliz

De hecho, Israel es el octavo país más feliz del mundo, según The U.S. News and World Report. Aquí en el 2025, estamos por delante de Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Francia, y damos vueltas alrededor de Turquía, China y Rusia.

2. Decenas de miles de judíos se mudan a Israel cada año

El hecho de que la gente siga trasladando a sus familias a Israel (a pesar de las continuas guerras, la barrera del idioma y otros problemas propios de la inmigración) sugiere que la gente quiere vivir aquí. ¿Te preocupa encontrar trabajo en tu nuevo hogar? El gigante económico israelí sigue avanzando, con el shekel logrando importantes ganancias frente al dólar estadounidense y canadiense, aun después del 7 de octubre del 2023. La mayoría de estas personas también se mudan a Israel desde países menos felices como Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y Francia.

3. La democracia israelí es fuerte

Somos el único país con elecciones justas y libertad de prensa en nuestro vecindario. A pesar de toda la cobertura mediática de protestas contra el gobierno, hay celebraciones patrióticas con diez veces más personas ondeando con entusiasmo banderas israelíes en apoyo de nuestro país. El servicio nacional voluntario aumenta en todos los sectores de la sociedad e Israel está entre los países más dispuestos del mundo a donar su tiempo, dinero y médula ósea en apoyo de sus compatriotas.

4. Me siento más seguro viviendo aquí que en Norteamérica

La incómoda verdad es que Israel sigue siendo un lugar relativamente seguro para que vivan los judíos, mientras otros países experimentan un enorme repunte del antisemitismo tanto de la izquierda como de la derecha. Crecí en Estados Unidos, pero no recuerdo a nadie portar un arma en nuestra sinagoga porque nadie temía por su seguridad. De niño no recuerdo haber visto múltiples agentes de la ley custodiando restaurantes kasher o escuelas judías locales. Han pasado años desde que equipos de seguridad de respuesta rápida están presentes en la mayoría de comunidades judías de Estados Unidos, y demasiados semestres desde que las agresiones físicas contra estudiantes universitarios judíos se volvieron la norma en los campus. Y se han documentado células terroristas iraníes planeando ataques contra judíos en Europa, Asia y las Américas.

Claro, de vez en cuando hay sirenas antiaéreas que nos advierten de misiles balísticos, despertándonos a las 5:30 de la mañana (como hoy). Pero nuestras plegarias matutinas como familia en nuestro cuarto seguro son más significativas que cualquier experiencia que haya tenido en la vieja y aburrida Nueva Inglaterra. Y la resiliencia nacional es palpable al ver a tus vecinos salir de los refugios comunitarios para preparar el desayuno y luego irse a trabajar.

Me resulta imposible ignorar la emoción diaria de caminar por las ciudades de nuestra tierra ancestral y recorrer las colinas donde nuestros antepasados pastoreaban sus rebaños. La oportunidad de vivir como judío en Israel después de tantas generaciones en Babilonia, Roma, Polonia y Nueva York es sencillamente invaluable.

¿Hay desafíos aquí en Israel? ¡Por supuesto! Pero vivir en cualquier lugar tiene sus dificultades, y despertarse en la tierra ancestral judía facilita un optimismo profundo, tanto a nivel individual como nacional. Como dijo célebremente David Ben Gurion: “En Israel, para ser realista, uno debe creer en milagros”.

Me gusta ser pragmático y creyente. Así que sí, estamos bien viviendo aquí, en Israel.

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