Nuestra civilización le falló a este sobreviviente del Holocausto

21/12/2025

4 min de lectura

Alex Kleytman sobrevivió al Holocausto solo para ser asesinado por ser judío en Sídney, Australia, en el 2025.

El tiroteo en la playa de Bondi dejó 15 muertos y más de 40 personas heridas. Entre las víctimas estaba Alex Kleytman, de 87 años, sobreviviente del Holocausto, que fue baleado mientras protegía a su esposa de las balas. Él sobrevivió a la máquina de muerte nazi solo para ser asesinado en un parque australiano en el 2025 por ser judío.

Dejemos que esta idea se asiente por un momento.

Alex y Larissa Kleytman

Alex cargaba en sus huesos con el peso de la historia. Fue testigo del capítulo más oscuro de la humanidad, reconstruyó su vida y educó generaciones que llevarían adelante la promesa de “Nunca Más”. Aun así, durante un evento para celebrar Janucá, el odio lo encontró de nuevo. Esta vez, la civilización no lo salvó.

La tragedia en la playa de Bondi no es un hecho aislado. En el 2018, Mireille Knoll, de 85 años, fue asesinada en su apartamento en París en un ataque antisemita. Yaffa Adar, de 85 años y sobreviviente del Holocausto, fue arrastrada hacia Gaza en un carrito de golf durante la masacre de Hamás. Otra sobreviviente del Holocausto, Barbara Steinmetz, de 88 años, fue quemada en un ataque antisemita en Boulder, Colorado, en junio de 2025. Alrededor del mundo, los sobrevivientes del Holocausto se han convertido en víctimas de la violencia antisemita moderna, que solo ha aumentado desde el 7 de octubre.

Estos sobrevivientes solo pedían vivir en paz después de sobrevivir a lo insuperable. En cambio, se encontraron en la mira de un odio resurgente que se suponía había muerto con el Tercer Reich.

¿Cómo llegamos hasta aquí?

Parte de la respuesta radica en nuestro fracaso en actuar ante las señales de advertencia que llevan años parpadeando en rojo. Hace años comenzaron a aparecer esvásticas en sinagogas. Eso se minimizó como vandalismo. Multitudes marcharon por ciudades de todo el mundo entonando consignas de eliminación sin que nadie se opusiera. Las autoridades lo llamaron “libertad de protesta”. Estudiantes judíos han sido acosados en universidades de Norteamérica y Europa durante años, y poco o nada se ha hecho. Cada incidente, tratado como un hecho aislado y descartado, empoderó a quienes perpetran el odio.

Occidente se negó durante años a reconocer la sinfonía de odio que se ha fomentado hasta alcanzar un crescendo de manera planificada y metódica.

La normalización del odio hacia los judíos tiene consecuencias reales. Esto dio permiso moral a la violencia.

En las décadas posteriores al Holocausto, ver una esvástica en cualquier lugar habría provocado repulsión universal. Sin embargo, hoy las esvásticas se pintan en instituciones judías, aparecen en pantallas LED en conciertos y en carteles de protesta que equiparan el sionismo con el nazismo. De algún modo, nos hemos insensibilizado ante el símbolo que una vez representó el punto más bajo de la maldad humana.

La normalización tiene consecuencias reales. Esto dio permiso moral a la violencia. Creó un marco en el que atacar a los judíos se volvió permisible e incluso es considerado justo por algunos. En las redes sociales, personas que ya no ocultan sus identidades convocan a matar judíos. Charlie Kirk, antes de su asesinato, dijo a estudiantes judíos que se había vuelto “temporada de caza para los judíos” y que las autoridades “no los protegerán”.

Como sociedad, hemos fallado en proteger a los últimos sobrevivientes del Holocausto. También fallamos en la forma en que elegimos recordar el Holocausto mismo. Universalizamos sus lecciones para enfocarnos en la tolerancia y los prejuicios en general, pero perdimos de vista su objetivo específico. Enseñamos “Nunca Más” como un lema para toda la humanidad, pero olvidamos educar sobre el odio más antiguo del mundo. Tratamos al antisemitismo como un problema histórico resuelto por la educación, en lugar de un virus activo que requiere vigilancia constante.

La comunidad judía también tiene responsabilidad. Un estudio de Pew del 2020 reveló que una de las principales formas en que los judíos estadounidenses se identificaban con su judaísmo era a través del recuerdo del Holocausto.

Aunque la memoria del Holocausto sigue siendo sagrada, nos hemos enfocado tanto en conmemorar a los muertos que hemos fallado en proteger a los vivos. Universalizamos las lecciones del Holocausto mientras el antisemitismo continuaba gestándose bajo la superficie, esperando el momento adecuado para estallar.

Ese momento llegó el 7 de octubre, y no ha cesado desde entonces.

¿Qué hacer ahora?

Debemos reenfocar los esfuerzos en educar sobre el antisemitismo aquí y ahora. No solo sobre sus manifestaciones históricas. Debemos dejar claro que el anti-sionismo es antisemitismo, que no existe equivalencia moral entre Israel y los nazis y que las esvásticas nunca son aceptables bajo ninguna circunstancia.

Debemos tratar las amenazas creíbles a las comunidades judías con la máxima seriedad. Cuando multitudes marchan por las calles llamando a la violencia contra los judíos, las autoridades deben reconocer estas acciones como precursores de derramamiento de sangre, no como simples protestas.

Lo más urgente, debemos proteger a los sobrevivientes del Holocausto que siguen vivos. Ellos merecen vivir sus años restantes con seguridad y dignidad, no con miedo.

Alex Kleytman, que su memoria sea una bendición para todos nosotros, sobrevivió a los nazis. La civilización le debe más que permitir que sea asesinado en la calle 80 años después. Le fallamos. No podemos fallarles a los sobrevivientes restantes.

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Jaime Alberto Levy
Jaime Alberto Levy
23 días hace

Así es el antisemitismo se a fortalecido y muchas autoridades han sido bastante débiles e ingenuas y no quieren entender que eso va en aumento se suman de alguna manera a ese odio radical que sacan a relucir estos grupos radicales es tiempo de estar en alerta sin entrar en pánico viviendo siempre con los principios y valores de la Tora.
AM ISRAEL JAI

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