Una "luz para las naciones", la misión del pueblo judío


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Aunque muchos consideran que el origen de la frase es alemán, la expresión tiene raíces en hebreo y arameo.
Nada parece encapsular mejor el sufrimiento y las tzures judías que la frase “oy vey”.
Esta frase es una de las más conocidas en ídish, un idioma tan común entre los judíos europeos antes de la Segunda Guerra Mundial que se estima que lo hablaban el 85% de las víctimas del Holocausto.
El ídish también nos da todas las variaciones resonantes de este lamento, especialmente oy vey iz mir (“¡ay de mí!”) y oy guevalt (“¡ay! ¡socorro!”).
El ídish es un idioma basado en una mezcla del alto alemán con elementos del hebreo. No es sorprendente que el diccionario Merriam-Webster trace “vey” hasta el medio alto alemán wē, que significa “¡ay!”
Aunque se piensa que oy vey tiene un origen alemán, en realidad hay fuentes mucho más antiguas tanto en hebreo bíblico como en arameo. El arameo es el idioma del Talmud, de gran parte del Midrash y también de partes de las escrituras, como secciones de los libros de Daniel y Ezra.
La Torá usa la palabra “oy/אוי” que significa “¡ay!” en varias ocasiones, como en Números 21:29 y Números 24:23.
El Targum Ónkelos, una traducción y comentario arameo de la Biblia, traduce la palabra “oy/אוי” como “vay/ויי.” Por lo tanto, la traducción bíblica hebrea de “¡ay!” es “oy” y la traducción aramea es “vay.”
Para entender cuán antiguo es el Targum Ónkelos, es necesario un breve contexto. Ónkelos fue un converso judío que era sobrino de un emperador romano (Tito o Adriano),(1) que registró una traducción o targum existente de la Torá, que según fuentes judías se originó en el Sinaí.(2) La razón por la que el arameo estuvo presente en el Sinaí es porque el patriarca Iaakov se casó con mujeres de Aram (una región donde actualmente se encuentra Siria), y de hecho, Iaakov vivió en Aram durante 20 años.(3) Como resultado, el arameo se convirtió en parte de la cultura judía y el pueblo judío lo seguía conociendo cientos de años después en el Sinaí.(4)
Los términos “oy” y “vey” se encuentran en dos lenguas que son tan antiguas como el propio pueblo judío.
En puntos posteriores de la historia, el arameo volvió a ser un idioma común entre los judíos, y como resultado, varios otros textos judíos fueron escritos en arameo.
Dado que el Targum Ónkelos se considera la traducción más auténtica de la Torá, el Talmud(5) enseña que se debe recitar la porción semanal de la Torá junto con esta traducción.
Los términos “oy” y “vey” se encuentran en dos lenguas que son tan antiguas como el propio pueblo judío: “oy” en hebreo y “vey” en arameo. Según esta explicación, las dos palabras son en realidad la misma palabra (¡ay!) en dos lenguas.
Un posible origen alternativo del doble término “oy vey” es el siguiente.
El libro de Proverbios ofrece una lección sobre los peligros del abuso del alcohol.
El versículo en Proverbios dice: “¿Quién llora 'Oy'? ¿Quién llora 'Avoy'? ¿Quién es contencioso? ¿Quién habla sin cesar? ¿Quién está herido sin razón? ¿Quién tiene los ojos rojos? Aquellos que se quedan con el vino, los que buscan mezclas” (Proverbios 23:29-30).
Rav Eliahu de Vilna (1720-1779, conocido como el Gaón de Vilna) ofrece una explicación detallada de esta enseñanza, explicando la diferencia entre los términos de tristeza “oy” y “avoy,” que es casi igual al moderno “Vey.”
Él escribe que tres grupos se ven afectados de diferentes maneras por un alcohólico. El primer grupo, el más afectado, es la familia inmediata. En segundo lugar están los amigos y familiares que se ven afectados en menor medida. Finalmente, cualquier persona que entre en contacto con esta persona será impactada de alguna forma. Al dividir esta enseñanza de Proverbios en tres secciones, Rav Eliahu demuestra el impacto que recibe cada uno de estos tres grupos.
¿Quién llora “Oy”? ¿Quién llora “Avoy”?
El grupo más cercano e íntimo afectado por el alcohólico llora “Oy” cuando nota que su ser querido empieza a autodestruirse. Lloran “Avoy” cuando ya no puede proveerles emocional ni económicamente y sufren.
¿Quién es contencioso? ¿Quién habla sin cesar?
El segundo grupo, los amigos del alcohólico, no dependen directamente de este individuo. Sin embargo, el comportamiento negativo causado por el abuso de alcohol da lugar a contiendas cuando su amigo ya no actúa como debería comportarse un amigo. Hablar sin cesar es lo que ocurre cuando se corre la voz sobre cómo ha cambiado esta persona, ahora bajo la influencia del alcohol.
¿Quién está herido sin razón? ¿Quién tiene los ojos rojos?
Finalmente, los encuentros de una persona borracha con extraños pueden dar lugar a peleas y personas heridas sin motivo. “Ojos rojos” es un eufemismo para la risa histérica, que es la desafortunada reacción que la gente puede tener cuando observa el comportamiento del alcohólico.
La primera sección es una descripción de una situación increíblemente triste, una persona antes responsable y amorosa que cambia debido a la adicción. Las personas más afectadas, el cónyuge, los hijos y otros miembros del hogar, lloran “Oy” al notar los cambios. Luego, cuando los efectos físicos de esta transformación comienzan a iniciarse, lloran “Avoy.” Ya no hay nadie que pague las cuentas, que ayude con las tareas, que provea asistencia y brinde compañía amorosa.
Para resumir, Rav Eliahu traduce la palabra “Oy” como el reconocimiento de una tragedia que se está desarrollando, y “Avoy” como el sufrimiento cuando esa tragedia comienza a tener efecto. Tal vez el moderno “oy vey” sea una expresión de estos dos sentimientos.
Un fascinante añadido a esta discusión es la similitud entre el término arameo para “¡ay!” que es “Vay/ויי,” y la expresión aramea “Vah/ווה,” que es una exclamación de alegría.(6) Tal vez haya un mensaje importante contenido en estas palabras que suenan similares, pero que son completamente diferentes. La diferencia entre una situación catastróficamente mala y un resultado maravilloso puede depender de una decisión muy pequeña. ¿Puedo tener la humildad de aceptar una crítica bienintencionada o debo rechazarla con arrogancia? Uno puede escuchar consejos antes de que un comportamiento problemático se convierta en un problema insuperable, y puede evitarse la tragedia.
Una decisión rápida y positiva puede marcar la diferencia entre “Vey” y “Vah,” entre “¡Oh no!” y “¡Oh uau!”.
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