Palabras de una madre para su hija tras la pérdida de su padre

26/03/2026

6 min de lectura

Una carta abierta de una madre a su hija huérfana de padre.

Dafnie Beck era azafata de El Al. Allí conoció a Itay, un marshal aéreo que amaba su trabajo, proteger a la gente y amaba a Israel con cada fibra de su ser.

Se conocieron durante una escala en Nueva York. Dos días después coincidieron en el mismo vuelo de regreso a casa. Ese vuelo fue el comienzo de todo.

Tres años después se casaron. Un año después nació su hija Hailey.

Itay adoraba ser padre. Amar a Israel era su misión. Amar a Hailey era su alegría.

La mañana en que todo cambió

El 7 de octubre, las sirenas despertaron de golpe a Dafnie e Itay en su casa en Raanana. Los tres corrieron juntos al refugio. Aunque Dafnie tenía miedo, recuerda sentirse segura. “Ese era el don de Itay. La capacidad de mantenerse tranquilo en los momentos más aterradores”.

Mientras estaban en el refugio, Itay ya enviaba mensajes a sus amigos, armando rápidamente el rompecabezas de lo que estaba pasando. A través de las fotos y mensajes que llegaban, entendió la situación con claridad.

Dafnie tenía trabajo esa mañana. Es maquilladora, y el hijo de una clienta se iba a casar. Preguntó si todavía querían que fuera. La respuesta fue sí.

Besó a Itay y Hailey para despedirse. Estaba segura de que volvería pronto.

Dos horas después, llamó a su madre para saber cómo estaba… y escuchó la voz de Hailey de fondo. No se suponía que estuvieran juntas.

Su madre guardó silencio por un momento. Luego, con cuidado le dijo: “Itay me hizo prometer que no te lo diría. Lo llamaron del ejército. Vine a quedarme con Hailey”.

“Al principio no me preocupé. Pero después de colgar, me di cuenta: esto no era una tarea normal. Era una emergencia, y probablemente él estaba haciendo algo muy peligroso. Empecé a ponerme nerviosa”.

Poco después, se canceló la boda. El novio también había sido llamado al ejército.

Dafnie llamó a Itay camino a casa. Él la tranquilizó: “No te preocupes. Todo está bien. Me dirijo al sur y todo va a estar bien”.

Durante todo el día, le enviaba mensajes cuando podía, manteniéndola tranquila.

A las 8:46 p.m., recibió su último mensaje:

“Vamos a estar bien. Te contaré todo cuando llegue a casa”.

Nunca lo hizo.

El golpe en la puerta

Durante dos días ella le escribió mensajes. Una sola marca en WhatsApp. Sin respuesta. Se dijo a sí misma que probablemente se había quedado sin batería, que estaba ocupado, que todo estaba bien.

“Al principio traté de mantener la calma por mi hija. Pero luego empecé a llamar a todos los que conocía, preguntando si alguien lo había visto o sabía dónde había ido. Nadie tenía respuestas”.

El martes, alguien llamó a la puerta.

Hailey veía televisión. Afuera estaban dos oficiales.

“No quería abrir la puerta porque tenía miedo. Sabía lo que estaba pasando, pero dije: ‘Muéstrenme sus identificaciones, o no abro’”.

Entonces uno dijo: “Yaniv está aquí” — un amigo cercano de la familia.

Dafnie abrió la puerta y ya lo sabía.

Yaniv llevó a Hailey a los vecinos.

El oficial la hizo sentar. “La información que voy a darte es cierta. Cien por ciento confirmada. Itay fue asesinado”.

Las primeras palabras que logró decir fueron: “¿Qué le digo a Hailey?”

Hailey todavía no tenía tres años.

El helado

El momento más duro de la vida de Dafnie fue sentarse en la cama y decirle a su hija que Aba no volvería.

Hailey escuchó. Luego pidió helado.

“No sabía qué hacer. Acababa de decirle que su padre había muerto, y ella me pedía helado. Para mí no tenía sentido, pero no quería forzarla”.

Al día siguiente, Dafnie le contó lo sucedido a la trabajadora social. La trabajadora sonrió suavemente: “Eso es genial. Ella entiende”.

Dafnie se quedó atónita. ¿Eso significa que entiende?

Pero esa noche, acostada en la cama y viendo fotos de Itay, Hailey miró por encima de su hombro la pantalla.

“¿Cómo está Aba aquí ahora?” preguntó.

El primer instinto de Dafnie fue esconder el teléfono. Protegerla.

Pero Hailey preguntó de nuevo: “¿Cómo está en tu teléfono?”

Dafnie dijo suavemente: “Siempre podemos ver sus fotos. Siempre tendremos sus recuerdos. Pero no va a volver”.

Ahí se dio cuenta de que su hija había entendido desde el principio.

La cafetería

Pasó tiempo antes de que Dafnie encontrara el valor de salir de casa. Cuando reabrió la guardería, dejó a Hailey, y una amiga le sugirió tomar un café.

“¡Maravilloso, hagámoslo!” dijo.

Dafnie llegó temprano. Mientras hacía fila, notó que un padre entraba con su hija de dos años y medio. “Se reían, se inclinaban el uno hacia el otro. Era la escena más dulce”.

Entonces Dafnie comenzó a llorar incontrolablemente. Porque sabía que su hija nunca volvería a tener eso.

La gente miraba. “Me sentí como una loca. Pero ellos no saben lo que he pasado. No conocen mi historia”.

Eso le recordó la vieja tradición de las viudas que visten de negro, una señal externa al mundo de que algo ha sucedido.

“Sentí que necesitaba un signo para todas las viudas. Algo que le dijera al mundo: No estoy loca. Aquí ha pasado algo”.

Elegir el futuro

Con el tiempo, Dafnie tomó una decisión. “Finalmente me di cuenta de que no tengo control sobre lo que pasó. No puedo cambiar el pasado. Pero absolutamente sí puedo controlar mi futuro, con mis acciones y mis pensamientos.”

Eso se convirtió en su ancla.

No puedo cambiar el pasado. Pero absolutamente sí puedo controlar mi futuro, con mis acciones y mis pensamientos.

Cada día se pregunta: Puede que no tenga control sobre la tragedia, pero ¿qué puedo controlar hoy? ¿Puedo elegir la positividad? ¿Puedo elegir levantarme de la cama? ¿Puedo elegir ser la mejor madre que puedo ser?

“Tengo una hija. Necesito estar presente para ella”.

También descubrió que cuidarse a sí misma marca una gran diferencia. Hacer ejercicio, darse espacio, fortalecer cuerpo y mente… no son lujos. Son lo que la mantiene en pie. “Si me cuido, puedo cuidarla a ella”.

Dafnie también se aferra a algo más profundo: la creencia de que Itay todavía está con ella, guiándola.

E hizo un compromiso silencioso pero firme: “Voy a construir una vida feliz y plena, sin importar lo que pasó”.

Dafnie también está agradecida con la organización Widows of Warriors, que la ha apoyado financiera, física y emocionalmente. “No sé dónde estaría sin ellos”. Pero por mucho que ese apoyo haya significado, es la propia decisión de Dafnie, tomada cada mañana, lo que la impulsa hacia adelante.

Una carta para Hailey

Cuando Hailey tenía tres años y medio, Dafnie le escribió una carta.

Hailey, mi amor,

¿Quién hubiera imaginado que un día seríamos solo tú y yo contra el mundo?

Esa mañana de Shabat, cuando sonaron las sirenas, Aba nos despertó. Los tres corrimos juntos al refugio. Aunque tenía miedo, me sentí segura — ese era el don de Abba. Sabía cómo proyectar confianza incluso en los momentos más aterradores.

Unas horas después, Aba cayó en combate. Pasaron tres días antes de que nos dijeran que no volvería a casa. Lo primero que pregunté fue: “¿Qué le digo a Hailey?”

Aba vivió por ti. Amó cada segundo a tu lado. Solía bromear que, aunque no tenía sentido del olfato, podía “oler tu presencia” desde el día en que naciste.

Viajaba mucho, y dondequiera que iba, te compraba regalos, porque todo le recordaba a ti.

Por la noche, cuando te acostaba a dormir, se quedaban despiertos mucho después de tu hora de dormir — bailando, cantando, contando historias. Incluso entonces sabíamos que esos momentos eran valiosos. Ahora sabemos lo invaluables que fueron.

Aba no era perfecto. Ninguno de nosotros lo es. Pero sus imperfecciones lo hacían perfecto para nosotros.

Dicen que el tiempo cura. Pero a veces, a medida que pasa el tiempo, la ausencia se siente más fuerte.

Lo extraño, y deseo que vivamos vidas plenas, felices y seguras, porque eso es lo que Aba querría para nosotras.

El dolor de Dafnie no ha desaparecido. Pero ha construido la fuerza para seguir adelante. Cada día se recuerda a sí misma:

“No puedo controlar lo que pasó. Pero puedo controlar mis pensamientos. Puedo elegir no quedarme en la cama. Puedo elegir seguir adelante”.

Y con esa elección, tomada una y otra vez, honra tanto la vida de su esposo como el futuro de su hija.


Widows of Warriors, un proyecto de la Israel Alliance, brinda apoyo personalizado a las viudas de soldados de las FDI y otros héroes de Israel que perdieron la vida el 7 de octubre o durante la guerra que siguió. Las donaciones se pueden realizar aquí: https://www.widowsofwarriors.org/widows-of-warriors

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