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Valores familiares

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12/08/2012 | por Rav Ken Spiro

La civilización griega vio a la pederastia como la forma más elevada de amor.

Hoy en día somos conscientes de que una estructura familiar estable es una de las piedras fundamentales de una sociedad sana. Las sociedades en las que la unidad familiar está desmoronándose son sociedades en aprietos.

Hoy parece ser que hay una obsesión con la sexualidad. Mira las publicidades. El poder del sexo para vender, específicamente a los hombres, es increíble. Hace veinte años, los comerciales de televisión que se utilizaban para promover un producto alababan su calidad y discutían sus beneficios. Hoy en día, pareciera que todo lo que ves son cuerpos bonitos, el producto en mismo es casi irrelevante.

Mientras que estos son los temas del momento, los griegos, romanos y otras civilizaciones de la antigüedad estaban incluso más obsesionados con el sexo que lo que estamos nosotros.

Actitudes Antiguas

Los acontecimientos deportivos como las olimpiadas presentaban a hombres jóvenes corriendo, luchando, y lanzando jabalinas… sin una sola prenda encima. Los participantes estaban completa y totalmente desnudos. La apariencia de una persona – cada parte de su cuerpo – era sumamente importante. El énfasis en lo físico y la falta de recato no se reducía sólo a los eventos deportivos. En los baños públicos, los hombres se sentaban y socializaban desnudos. Para los griegos, lo bello era sagrado. El recato no era un concepto practicado.

Toda la noción de sexualidad era muy diferente en la antigüedad. Con la excepción de prohibiciones en contra del incesto (que la mayoría de las sociedades parecen haber prohibido), todo lo demás estaba permitido.

La única pregunta era si eras un compañero “activo” o “pasivo”. El compañero pasivo podía ser un hombre, un niño, una mujer, una niña, un animal o hasta un objeto inanimado. La demarcación de homosexualidad y heterosexualidad no existió durante la mayoría de la historia de la sexualidad humana.

En el mundo moderno, la religión generalmente es vista como la protección moral en contra de la promiscuidad sexual. Esto no era así hace 2.000 años. En la antigüedad, la sexualidad permeó virtualmente todas las religiones. La historia de la creación de casi toda religión politeísta comienza con los dioses involucrándose en algún tipo de actividad sexual para crear el mundo. Las prostitutas en los templos, las orgías en los templos y los ritos de fertilidad eran características normales de casi todas las religiones. El sexo estaba en todos lados.

El Simposio de Platón

La pederastia, una relación sexual entre un hombre adulto y un niño, era bastante común en la antigüedad. En la civilización griega clásica, la pederastia era vista como algo bello y positivo, como la forma de amor más elevada. También era considerada una parte fundamental de la educación y la sociabilización de un niño.

Esta cita del Simposio de Platón habla sobre la relación entre un hombre adulto y un antiguo alumno:

Yo, por mi parte, no sé cómo describir qué más grande bendición puede tener un hombre en la juventud temprana que un amante honorable… si podemos arreglárnosla de algún modo para tener una ciudad o un ejército compuesto por amantes y sus favoritos, no podrían ser mejores ciudadanos de su país… Ningún hombre es tan cobarde como para que la propia influencia del amor no lo inspire con un valor que lo equipare a la persona más valiente (Thorkil Vanggaard, Phallos: A Symbol and its History in the Male World (Falismo: Un Símbolo y su historia en el Mundo Masculino), Jonathan Cape, 1969, pág. 40) 

“¿Valor?”. Los griegos veían al hombre que perseguía a una mujer como un afeminado. Un hombre verdadero cortejaba a niños jóvenes – esto era “macho”. (También puedes ver esto en la cultura Samurai japonesa). En la Esparta militarista, la ciudad estado griega en donde los chicos pasaban toda su vida entrenando para ser soldados, creaban unidades de soldados constituidas por hombres junto con sus jóvenes amantes. Y luchaban increíblemente bien porque nadie quería morir deshonrosamente frente a su amante.

Las Mujeres en la Grecia Clásica

¿Cómo crees que toda esta cacería de chicos afectó la actitud de los hombres griegos hacia las mujeres?

El estatus de la mujer era muy bajo, y su imagen muy negativa. Grecia era una sociedad altamente misógina (que odiaba a las mujeres).

Esta actitud está claramente reflejada por el poeta griego Palladas:

“El matrimonio sólo le trae al hombre dos días felices. El día en el que lleva a su prometida a la cama, y el día en el que la coloca en su sepultura” (Morton M. Hunt, The Natural History of Love (La Historia Natural del Amor), Alfred Knopf, 1959) 

Otro ejemplo es el poeta griego Propercio, quien dijo:

“Ojalá que mis enemigos se enamoren de una mujer, y mis amigos de niños” (Aries and Bejin, Western Sexuality (Sexualidad Occidental), Basil Blackwell, 1985, pág. 33) 

Mientras que el estatus de la mujer en la sociedad romana era bastante mejor, la homosexualidad y el comportamiento sexual incontrolado eran características comunes de la sociedad romana. El gran historiador del siglo 18, Gibbon, autor de The Rise and Fall of the Roman Empire (El Auge y la Caída del Imperio Romano) declara que de todos los emperadores romanos, sólo Claudio fue heterosexual.

El Efecto en la Sociedad

La promiscuidad sexual y las actitudes negativas hacia las mujeres tienen un efecto muy perjudicial en la sociedad: No solamente sabotean la formación de familias estables, sino que también afectan seriamente el tamaño de la población. Tanto Grecia como Roma aprobaron leyes que exigían que el hombre se casara y tuviera cierta mínima cantidad de hijos para dejar su propiedad en herencia. De no haber sido por esta ley, los hombres no se habrían casado. Hubieran estado demasiado ocupados divirtiéndose con prostitutas y con niños.

Sin embargo, estas leyes finalmente fallaron. Roma construyó un imperio basado en soldados campesinos romanos que luchaban y morían por su país. Fue uno de los ejércitos más grandes de la historia humana. Pero Roma colapsó en el siglo 5 de la era común porque ya no podía defenderse a sí misma. ¡El bajo índice de nacimiento causó una escasez de romanos para el ejército! El ejército, para ese tiempo, estaba compuesto enteramente por soldados mercenarios, que no podían mantener un imperio.

Los imperios más grandes cayeron debido a la decadencia interna de la sociedad, causada principalmente por el comportamiento sexual descontrolado y por la falta de una estructura familiar estable.

* * *

Este ensayo está adaptado de “Mundo Perfecto: El Impacto Judío en la Civilización” (WorldPerfect: The Jewish Impact on Civilization). En esta notable obra, el rabino Ken Spiro analiza 4.000 años de historia humana para mostrar cómo los valores éticos y morales occidentales provienen de la Torá.




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