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Pensamiento agradecido

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Ekev (Deuteronomio 7:12-11:25 )

por Rav Dr. Mordejai Schiffman

El Dr. Jeffrey Froh, un psicólogo de la Universidad Hofstra, es uno de los principales investigadores de la gratitud en los Estados Unidos. Como parte de su intento de incrementar los niveles de gratitud entre los estudiantes, él diseñó una currícula que ayuda a desarrollar los procesos de pensamiento que la gente tiene en relación a la gratitud. Él delineó tres estrategias de "pensamiento agradecido" que pueden dar realce a la experiencia de la gratitud.

La primera es considerar la intención del benefactor.

La segunda es tener en cuenta el costo que invirtió por el benefactor.

El tercero es que el receptor contemple el alcance de los beneficios que acumuló.

Los estudiantes de escuela media que participaron en este estudio, a quienes les enseñaron esta currícula y practicaron pensar sobre estos tres componentes, incrementaron su gratitud, su bienestar y manifestaron más comportamientos de gratitud que los estudiantes del grupo de control.

A lo largo de su discurso de despedida de los hijos de Israel, Moshé intentó ayudarlos a tomar consciencia de dos peligros potenciales que acecharían una vez que entraran a la Tierra de Israel. El primero era externo. Los hijos de Israel debían tomar consciencia de las otras culturas y naciones que los rodeaban. La degradación de esas naciones, principalmente lo relacionado a la idolatría, podía filtrarse e impactar sobre los hijos de Israel al punto de llevarlos a rechazar a Dios.

El segundo era interno, El éxito material puede llevar a la arrogancia y la arrogancia puede llevar a olvidar a Dios. "Y [entonces] se ensoberbezca tu corazón y olvides (veshajajta) a Hashem, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto" (Devarim 8:14). El versículo continúa enumerando las cosas que los hijos de Israel pueden llegar a olvidar, aparte del Éxodo: que Dios los guio y los protegió en el desierto, que hizo milagros para proveerles alimento y agua. El remedio para los problemas externos es rechazar las culturas foráneas. ¿Acaso el antídoto para la arrogancia es desalentar la riqueza material?

Esta no parece ser la solución a partir del contexto. La promesa de la Tierra de Israel siempre estuvo enmarcada dentro el contexto de la riqueza material; a fin de cuentas, se trata de una tierra donde mana leche y miel. ¿Cuál es entonces el camino de acción correctivo para prevenir la arrogancia que parece fluir del éxito económico?

Quizás la respuesta está impregnada en una interpretación de este versículo. La letra hebrea vav de veshajajta puede significar tanto y como porque. En vez de leer: "Y se ensoberbezca tu corazón y olvides a Hashem, tu Dios", podemos leer: "Y se ensoberbezca tu corazón porque olvides a Hashem, tu Dios".

El olvido y la ingratitud son las variables que se encuentran entre el éxito material y la arrogancia. El éxito no es la causa de la arrogancia y el remedio no es la falta de éxito. Por el contrario, la arrogancia tiene su raíz en el olvido, y el olvido en la ingratitud.

El Ibn Ezra da color a la experiencia emocional olvidada detrás de estos eventos históricos. Ellos olvidarán cuán bajos eran sus espíritus cuando eran esclavos, antes de que Dios los salvara. Olvidarán el dolor y el sufrimiento que experimentaron en el desierto, antes de que Dios proveyera los milagros.

Rav Mordejai Gifter ("Pirkei Emuná", pág. 74) se expande sobre el comentario del Ibn Ezra y encuentra una lección esencial para ayudarnos a profundizar nuestra experiencia de la gratitud: Cuando Dios u otra persona hacen algo que nos beneficia, no es suficiente sólo con decir gracias. La verdadera gratitud requiere también "un pensamiento agradecido". Debemos contemplar la esencia del bien que hemos recibido.

En consecuencia, es necesario que reflexionemos sobre la situación en la que estábamos antes de recibir el beneficio. Esta es la única manera de llegar realmente a valorar la profunda gratitud que debemos sentir. Moshé estaba advirtiéndoles a los Hijos de Israel que no olvidaran el bien que Dios había hecho para ellos y seguiría brindándoles, lo cual requería que meditaran en el dolor y el sufrimiento que habían experimentado previamente, al ser esclavos.

Para protegernos de la arrogancia que puede traer el éxito material, necesitamos ser agradecidos. Sin embargo, no podemos cumplir nuestra obligación de gratitud con un rápido y trillado "gracias". Si realmente queremos experimentar la gratitud necesitamos dar un paso atrás y analizar lo ocurrido utilizando estrategias de "pensamiento agradecido". Para valorar por completo lo que tenemos, debemos recordar vívidamente la carencia que experimentamos antes de recibir ese beneficio. Al trabajar sobre este ejercicio cognitivo, podemos profundizar nuestro agradecimiento a Dios por todo lo que Él nos provee y dar realce a nuestro agradecimiento hacia aquellos que nos rodean y que enriquecen nuestras vidas.




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