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Perder peso y adquirir perspectiva

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23/01/2022 | por Tzaji Rosman

Algunos pensamientos útiles sobre mi proceso para bajar de peso.

Desde que era pequeño tengo un complejo por mi peso. Nunca tuve una lucha con el peso, simplemente tenía consciencia de que era gordo.

El término “gordo” puede parecer duro y crítico, pero eso es lo que yo era. Viví comprando ropa en la sección "robusta" cuando era niño y de adulto elegí los pantalones holgados y con pinzas (¡gracias Dockers!). Hubo momentos en los que intenté adelgazar, incluso hubo un período cuando estaba en quinto grado y participé en "Weight Watchers", pero por lo general trataba de practicar la "Aceptación Radical" y simplemente aceptar mi realidad tal como era.

Durante muchos años de mi vida adulta, mantuve mi sobrepeso (la terminología técnica de la tabla de IMC es "obeso"), porque de acuerdo con mi propia estimación el único propósito de bajar de peso era verse mejor y yo nunca pensé que me veía gordo. Así que estaba feliz de comer lo que quería y mantenía mi lugar cerca del extremo derecho de la tabla de IMC.

Todo cambió en enero del 2019. Acababa de regresar de un viaje a Israel en donde hablé en una escuela sobre la adicción. Me mandaron una fotografía de ese evento y me impresioné. ¡Me veía ENORME! Aunque en un primer momento cuestioné la realidad basándome en el ángulo de la cámara (el fotógrafo estaba sentado), el fotógrafo (no era un profesional) y mi vestimenta (la camisa y los pantalones anchos estaban inflados y distorsionaban mi aspecto), finalmente tuve que aceptar la realidad: realmente me veía gordo.

Así fue que decidí hacer dieta.

NO.

Simplemente lo dejé de lado y planeé continuar manteniendo mi agradable acolchado exterior. Entonces mi esposa decidió que ella quería bajar de peso. Como un esposo solidario, me ofrecí a unirme a su esfuerzo.

En cuatro meses bajé 18 kilos y llegué al peso que me había planteado como objetivo.

Investigamos varias dietas diferentes (ahora se las llama sistemas de manejo de salud, es decir: las mismas dietas con mejor empaque y publicidad) y finalmente decidimos usar una aplicación gratuita del teléfono llamada MyFitnessPal. No había comidas restringidas ni requeridas. Lo único que haces es ingresar la comida que consumes a lo largo del día, manualmente o escaneando el código de barra de las cosas empacadas, y la aplicación mantiene un registro de tu cuenta calórica. La aplicación, que podía sincronizarse con mi monitor de actividad, agregaba calorías a mi límite diario basándose en la cantidad de ejercicio que realizaba. Esto sirvió para incentivarme a hacer ejercicio, porque eso le daba más flexibilidad a mi consumo diario.

El 4 de febrero del 2019 ingresé mi peso inicial en la aplicación y comencé mi camino. Un poco más de cuatro meses después alcancé el peso que me había planteado como objetivo: había bajado 18 kilos. Atribuyo este progreso tanto al hecho de haber iniciado una rutina regular de ejercicio (caminar cinco veces a la semana), monitorear mi consumo de comida (lo cual en estos cuatro meses cambió tanto en las cantidades como en la clase de alimentos que como (¿Quién hubiera pensado que los porotos verdes (ejotes) y los pimientos tenían tan pocas calorías?), y a tener una compañera para mantenerme en el camino. Ahora tenía que trabajar para mantener mi peso y un estilo de vida más saludable.

Hoy, 18 meses después, puedo decir sin avergonzarme que, aunque subí un poco de peso, mantuve bastante mi nuevo peso y el nuevo estilo de vida. También tuve tiempo para reflexionar sobre mi camino para bajar de peso. Aquí hay algunos de mis pensamientos, porque pienso que pueden ayudar a otros compañeros de viaje:

1. Ve tu peso actual como un dato que no define quién eres. El numero en una báscula no te define; es simplemente una representación numérica de tu peso. Cuando pesas un racimo de bananas en el supermercado, tu primera respuesta ante el resultado no es: “estas bananas son muy gordas”. Pues esa tampoco debe ser tu respuesta ante el número en tu báscula. El número es un registro de peso, no un juicio sobre ti. Cuando ves tu peso como algo más que un número, introduces fuertes emociones en tu vida.

Esto permite reconocer una realidad sin la infusión de fuertes emociones. Reconocer los juicios que haces en relación al peso y trabajar para ver ese número como una descripción objetiva, contribuye a prevenir sentimientos de vergüenza relacionados con tu peso. La vergüenza es una emoción que surge cuando creemos que cierta experiencia o conducta provocará el rechazo de otros. En el caso del peso, a menos que compartamos ese número con otros, el único rechazo que enfrentamos es el propio.

Las personas pueden interiorizar juicios de otros, los cuales pueden resultar en un auto rechazo y una injustificada vergüenza personal. La creencia de que el peso se debe a “una falta de autocontrol” surge de la creencia de que un individuo debería ser capaz de alcanzar una meta si simplemente se esfuerza lo suficiente. Reconocer que muchos factores físicos y psicológicos juegan un rol en la conducta, puede ayudar a calmar la forma en que nos juzgamos. Similarmente, la vergüenza por cómo te ves a menudo surge de la noción de una imagen de cuerpo ideal promulgada por la familia o la sociedad. Pensar que hay una cierta forma en la que uno debería verse. Trabajar para liberarte de este juicio, aunque a menudo es difícil, puede ayudarnos a llegar a un punto en donde estemos satisfechos o insatisfechos con nuestro cuerpo, pero no nos avergoncemos ni nos rechacemos a nosotros mismos.

Si estamos dispuestos simplemente a ver el número y relacionarnos con él de la misma forma en que nos relacionaríamos con el peso de las bananas en la tienda, entonces efectivamente quitamos la base de vergüenza de la experiencia (nunca vi a alguien avergonzado por el peso o por cómo se ven sus bananas). La disolución de la vergüenza nos facilita asumir responsabilidad por nuestras conductas y aumenta la posibilidad de un cambio conductual exitoso.

2. Cuando juzgas la comida, te dispones a un juicio personal. Recuerdo mi primera reunión de "Weight Watchers". Después de pesarnos, la mujer que dirigía la reunión nos dio una clase sobre la comida. Su mensaje: ¡Los beiguels son el alimento del diablo! Ella explicó que los beiguels son lo peor que podemos comer y que son la causa de la obesidad y del aumento de peso. Este nivel de juicio, como era de esperarse, no alentó el cambio. Simplemente causó autodesprecio. Después de esa reunión, cada vez que comía un beiguel me veía a mí mismo como parte del equipo del diablo. Yo era un malvado.

Uno de los aspectos más útiles de la aplicación es que monitorea las calorías (y el contenido nutricional). Comer un beiguel representa un número objetivo y no un juicio. Cuando uno observa la comida como representaciones tangibles de un número calórico, es mucho más fácil decidir qué comer sin incluir una porción extra de auto juicio. Eliminar las emociones basadas en juicios en relación con la comida, nos permite tomar decisiones racionales sobre qué alimentos consumir para alcanzar nuestras metas dietéticas.

3. Comentar sobre la apariencia de alguien requiere tacto y consideración. Las reacciones de las personas al verme con 18 kilos menos, se ganaron todos los premios. Hubo quienes se dieron cuenta que había bajado de peso, pero no estaban seguros respecto a cómo mencionar el tema. Otros estaban tan preocupados de ofender mi peso previo que simplemente ignoraron al elefante en la habitación (ya no era yo… ¡ja!). Aunque se entiende, hubiera sido agradable que notaran mi éxito.

Hubo una interacción que fue la que más destacó, en un buen sentido. Una persona me llevó a un costado y me preguntó sinceramente si yo estaba bien (ya que la pérdida de peso puede ser una señal de enfermedad). Le agradecí por la preocupación, le expliqué que había trabajado duro para bajar de peso y que, gracias a Dios, estaba sano. Él me sonrió, me elogió por mi logro y me dijo que me veía excelente. Su preocupación por mi bienestar al observar (sin juzgar) la realidad, fue el balance perfecto. También sentó la base para un comentario posterior apropiado.

Que tengamos un nuevo año con menos juicios (sobre el peso, la comida, nosotros mismos y los demás), lo cual probablemente nos ayudará a concretar con éxito nuestras resoluciones.



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