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¿Persistir o abandonar?

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Vaetjanán (Deuteronomio 3:23-7:11 )

por Rav Dr. Mordejai Schiffman

Imagina que durante años persigues un objetivo con toda tu alma y con todo tu corazón. A lo largo del camino hubo dificultades, pero perseveraste y las superaste. Ya estás casi allí. Puedes ver la línea de llegada. Está al alcance de tus manos. Pero vuelves a tropezar. Esta vez parece que no hay forma de seguir adelante. Lo intentas una y otra vez, pero sigues estancado. ¿Persistes o abandonas?

La Dra. Ángela Duckworth, una psicóloga de la Universidad de Pensilvania, estudió el "grit", la capacidad de perseverar y persistir hacia los objetivos a largo plazo a pesar de los desafíos y las caídas. Aquellos que demostraron tener "grit" tienden a ser más exitosos en los medios académicos y profesionales. Esta cualidad es un elemento esencial para el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot. Sin embargo, podemos preguntarnos si el "grit" es siempre la respuesta adecuada. ¿No es posible que a veces sea consecuencia de una terquedad no sana?

En contraste con la Dra. Duckworth, el Dr. Carsten Wrosch, un psicólogo de la Universidad de Concordia en Montreal, estudió los beneficios de abandonar algo. Él argumenta que hay momentos en los cuales abandonar es una respuesta mejor que persistir. Las personas que abandonan objetivos inalcanzables tienden a tener menos síntomas depresivos, menos efectos negativos, niveles más bajos de cortisol, menos inflamación sistemática y menos problemas de salud. Sin embargo, también existe un costo de oportunidades. Invertir tiempo y energía en un objetivo evita tratar de lograr algo diferente, quizás objetivos más asequibles o más beneficiosos.

Si bien no siempre es fácil determinar la línea entre una persistencia saludable y una terquedad enferma, quizás podemos observar a Moshé para aprender cómo se debe actuar cuando un objetivo muy importante se ve bloqueado. Moshé anhelaba entrar a la Tierra de Israel. Él deseaba completar su misión original de llevar a los hijos de Israel a la Tierra. Él deseaba cumplir las diversas mitzvot que sólo son pertinentes dentro de los límites físicos de Israel. Por lo menos, él deseaba experimentar el placer de estar en un lugar tan sagrado. Pero tropezó antes de la línea de llegada. Por lo que ocurrió en Mei Merivá, Dios le dijo que no podría entrar a la Tierra.

Cuando este gran deseo y objetivo fue bloqueado, Moshé no se rindió sin luchar. Él rogó y suplicó a Dios que lo dejara entrar a la tierra. El Midrash explica que el valor numérico de la palabra Vaetjanán es 515, en alusión a las 515 súplicas que Moshé elevó a Dios. Moshé sirve como un paradigma de la perseverancia ante los desafíos. Al enfrentar un obstáculo, debemos ser determinados, tenaces y perseverar.

Sin embargo, visto desde otra perspectiva, Moshé también sirve como un modelo de cómo se debe abandonar un emprendimiento. Apenas Dios le dijo que dejara de suplicar, él se detuvo. Él hizo su esfuerzo, pero una vez que comprendió que el objetivo era inalcanzable, lo dejó. Una vez que lo hizo, estuvo libre para enfrentar una nueva tarea. Ahora dedicó todo su esfuerzo a dirigir un mensaje de despedida que influyera a las generaciones futuras en la Tierra de Israel, a pesar de que él no pudiera estar allí presente.

Dentro de la misma narrativa, Moshé nos provee un modelo de lo que es la persistencia extrema para lograr una meta, así como un ejemplo de que se debe abandonar ese emprendimiento cuando los objetivos claramente no serán alcanzables. Que al enfrentar los desafíos de nuestras propias metas, Dios nos otorgue la sabiduría para discernir cuándo debemos responder con persistencia y cuándo debemos abandonarlos. La fuerza para perseverar si eso es necesario, y el coraje para dejarlo cuando sea apropiado.




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