Pésaj y el amor

06/04/2026

5 min de lectura

Esta es la temporada para experimentar el amor incondicional de Dios.

Pésaj conmemora el milagroso Éxodo de los judíos de Egipto. Después de 210 años de opresión y cruel esclavitud, todo un pueblo se marcha en un tiempo récord, más rápido de lo que tarda la masa en fermentar y convertirse en pan. Celebramos este evento con una comida festiva y una ceremonia llamada Séder, durante la cual recitamos la Hagadá, la narración de este maravilloso episodio histórico.

Sin embargo, el Éxodo de Egipto no es solo otro hito en la historia del pueblo judío. De hecho, cada festividad es un recordatorio del Éxodo. Incluso el Shabat es llamado “Zejer leietziát Mitzraim”, un recuerdo del Éxodo de Egipto, aunque aparentemente no tiene una relación directa con el Éxodo. Además, cada judío está obligado a verse a sí mismo como si personalmente hubiera salido de Egipto y a relatarlo todos los días.

El primero de los Diez Mandamientos dice: “Yo soy YHVH tu Dios, que te saqué de Egipto, de la casa de la esclavitud”. El Zóhar, el gran compendio del misticismo judío, explica: “Esta es la base y la raíz de la Torá, de todos los mandamientos y de la fe completa de Israel”.

Por lo tanto, el Éxodo es el evento seminal del calendario judío y de la conciencia diaria del pueblo judío.

¿Por qué no es más popular el “Festival de la Libertad” o el “Éxodo”?

Aunque el tema evidente de la festividad es la libertad, comúnmente se le llama Pésaj. La tradición judía enseña que este nombre se debe a que Dios “pasó por alto” las casas de los judíos al enviar la décima plaga, la muerte de los primogénitos egipcios. Esta imagen de Dios saltando sobre las casas de los judíos también se insinúa en el Cantar de los Cantares, que se lee en Pésaj: “He aquí, la voz de mi amado viene saltando sobre los montes, brincando sobre los valles”.

La tradición oral enfatiza que fue Dios mismo quien vino personalmente a redimir a Israel, Él no envió un intermediario. Un versículo de Éxodo dice: “Yo ejecutaré juicio. Yo soy YHVH.” Rashi explica que Dios está asegurando a los judíos que “Yo mismo, y no un agente”, los liberará de la opresión y la esclavitud.

¿No podría Dios haber decretado simplemente la muerte de los primogénitos sin todo este saltar de un lado a otro? ¿Cuál es la importancia de Su intervención personal?

Es bien sabido que los judíos en Egipto habían caído al 49º nivel de impureza espiritual y decadencia moral. Nuestros sabios nos dicen que Dios los salvó justo antes de que cayeran al último nivel, el 50º, que representa el suicidio espiritual total y la aniquilación. En otras palabras, los judíos en realidad no eran merecedores de la liberación. Entonces, ¿por qué Dios los liberó de todos modos?

Amor a través de la disciplina, y más allá

Una lectura cuidadosa de la historia del Éxodo muestra que el mensaje predominante de la liberación de los judíos es la revelación de la profunda verdad de “Yo soy YHVH”.

Sabemos que cada nombre Divino indica un encuentro diferente con Dios, revelando distintos atributos y perspectivas de la verdad Divina, y de nuestra relación con Dios.

“Elokim” es Dios revelado como el Creador de la naturaleza, las fronteras, las reglas, principios y regulaciones. Este es el nombre que aparece a lo largo de la historia de la creación. Además, este nombre se refiere a Dios cuando se muestra como Juez, comprometido con las leyes, el orden, la justicia, las consecuencias, causa y efecto. Dios, como Elokim, responde medida por medida a las elecciones y acciones de las personas. Por lo tanto, Dios como Elokim no podía salvar a los judíos, porque no lo merecían.

Sin embargo, Dios no solo es llamado Elokim, sino también YHVH. Este nombre divino se menciona cuando Dios revela Su compasión. Indica que Dios no es solo Creador, Gobernante y Juez, sino también un Sustentador compasivo. Él se extiende y comparte amorosamente con nosotros, perpetuando nuestra existencia en cada momento. No existimos independientemente de YHVH, sino que estamos unidos a Él, como los rayos al sol o el pensamiento al pensador. Por lo tanto, YHVH sugiere que Dios es como un padre compasivo y nosotros somos Sus hijos.

Dios como Elokim está limitado por las leyes de la naturaleza y solo actúa dentro de las limitaciones del tiempo y el espacio. Por lo tanto, Dios como Elokim no podía liberar a los judíos de Egipto.

Sin embargo, Dios como YHVH está más allá de la naturaleza. Es el hacedor de milagros que, en nombre del amor, puede trascender el tiempo y el espacio y realizar hazañas sobrenaturales.

3 millones de personas salieron de Egipto en menos tiempo del que tarda la masa en leudar.

De hecho, el Éxodo de los judíos fue milagroso. La seguridad militar egipcia era tan estricta que ningún esclavo había logrado escapar de la cautividad del faraón. Aun así, toda la nación, 3 millones de personas, salió de Egipto en menos tiempo del que tarda la masa en leudar. (Movilizar a mi propia familia para salir de casa toma más tiempo que eso).

Quizás este sea el mayor milagro de la historia del Éxodo: aunque los judíos no merecían ser liberados por Dios como Elokim, fueron salvados por Dios como YHVH. Esta verdad fundamental está encarnada en la historia del Éxodo y, por lo tanto, debemos recordar el Éxodo a diario.

Saltar sobre montes

Esta es la forma de la verdadera paternidad: debido a mi amor por mi hijo, establezco para él reglas y regulaciones. Creo un mundo de leyes y orden donde sus elecciones tienen consecuencias reales. Lo juzgo, lo recompenso y lo disciplino, todo para empoderarlo a asumir responsabilidades y convertirse en lo que puede ser. Sin embargo, dado que mi juicio es por amor y está subordinado a él, puede haber momentos en los que sea compasivo con mi hijo aunque él no lo merezca. “Pasaré por alto” mis estándares de juicio y seré compasivo, para salvar a mi hijo. Anularé mis reglas en nombre del amor.

Este es el significado del versículo del Cantar de los Cantares: “He aquí, la voz de mi amado viene saltando sobre los montes, brincando sobre los valles”. Nada puede interponerse en el camino del amor de Dios por ti. Ningún obstáculo es demasiado grande. Su amor trasciende todas las barreras.

Esta es la dinámica interna de este evento milagroso, y es una de las razones por las que comúnmente esta festividad se llama Pésaj. Dios, para pasar por alto las casas de los judíos, pasó por alto Su atributo de juicio en nombre del amor. El Zóhar enseña: “Aunque Dios ama la justicia, Su amor por Sus hijos superó Su amor por Su justicia.”

Sangre en las jambas

Un punto vital más necesita explicación: ¿Por qué Dios requería que los judíos sacrificaran el cordero pascual y untaran su sangre en las jambas de las puertas? ¿Realmente Dios necesitaba esta señal para identificar las casas judías y pasarlas por alto?

En realidad, hay un obstáculo que puede interponerse en el camino del amor de Dios. Dios puede amarnos, pero no puede hacernos creer que nos ama. Un pasaje conmovedor en Isaías muestra este callejón sin salida. El profeta defiende al pueblo, diciendo que pecan porque Dios no está presente para ellos. Dios responde: “Estaba dispuesto a ser buscado por los que no me pedían. Estaba dispuesto a ser hallado por los que no me buscaban. Dije: ‘Aquí estoy, aquí estoy’.” (Isaías 65:1)

Nada puede interponerse en el camino de Mi amor por ti, excepto tú.

Dios puede derramar sobre nosotros todo Su amor, pero depende de nosotros reconocerlo y aceptarlo. Debemos hacer algún gesto, alguna señal. De eso se trataba el hecho de ungir la sangre en las jambas de las puertas. Dios no necesitaba una señal identificativa, pero nosotros teníamos que identificarnos como quienes deseaban la redención y creían que podía ocurrir. Dios dice a los judíos: “Nada puede interponerse en el camino de Mi amor por ti, excepto tú.”

Pésaj es el momento para experimentar y reconocer el amor incondicional de Dios por ti. Por eso es la base de todas las festividades, de todo el judaísmo. Sin el reconocimiento de que Dios te ama lo suficiente para redimirte, incluso cuando no eres digno, no tienes idea de la relación de Dios contigo. Por eso en Pésaj leemos el gran poema de amor, el Cantar de los Cantares. Por eso pasamos horas recitando la Hagadá, como una enamorada describiendo cada detalle de cómo su amado le propuso matrimonio.

Cuanto más reconozcamos el amor de Dios, más experimentaremos Su amor incondicional. Que tengas un feliz Pésaj, disfrutando de la presencia amorosa de Dios.

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