¿Por qué Dios pone a prueba a quienes ama?

02/11/2025

5 min de lectura

Vaierá (Génesis 18-22 )

Imagina dedicar toda tu vida a una única misión. Durante décadas, has sacrificado todo: tu tierra natal, el legado de tu familia, tu reputación… todo con el fin de difundir al mundo una verdad revolucionaria. Tras años de lucha y espera, finalmente tienes un hijo que continuará tu labor, el niño que Dios mismo prometió que se convertiría en una gran nación. Pero un día, Dios te pide renunciar a todo. Tomar a ese hijo, esa promesa, toda esa misión de vida, y ofrecerla como sacrificio.

Esta es la prueba de la Akedat Itzjak, quizá la prueba más famosa de la historia humana. Sobre este acontecimiento sobrecogedor, el Midrash pregunta: “¿Por qué Dios pone a prueba a las personas justas?”.

De entrada, podríamos sentir la tentación de responder: “¡Porque quiere ver si pueden superar la prueba!”. Eso podría ser cierto en un examen de admisión a la facultad de medicina, pero Dios es omnisciente. Él ya conoce el resultado antes de administrar la prueba. Entonces, ¿para qué son las pruebas?

El Midrash (1) ofrece tres metáforas crípticas:

  • Un trabajador del lino golpeando su mejor lino
  • Un alfarero probando sus vasijas más resistentes
  • Un agricultor escogiendo a su mejor buey para el yugo más pesado

A primera vista, estas imágenes pueden parecer desconcertantes. Pero en ellas se halla una comprensión profunda de cómo las pruebas nos transforman. Descifremos estas metáforas una por una:

  • Cuando un artesano golpea el lino, no lo está examinando, sino transformando. Cuanto más lo trabaja, más bello se vuelve.
  • Cuando un alfarero golpea sus mejores vasijas en el mercado, no está verificando su calidad, sino demostrando su resistencia.
  • Cuando un agricultor elige a su buey más fuerte para la carga más pesada, no está probando su capacidad, sino utilizando todo su potencial.

El Maharal de Praga, uno de los pensadores judíos más influyentes del siglo XVI, famoso por sus obras místicas y filosóficas, enseña que todo aspecto de la existencia humana puede entenderse a través de tres relaciones fundamentales: nuestra relación con nosotros mismos, nuestra relación con los demás y nuestra relación con Dios.(2) Estas tres dimensiones constituyen la base de todo crecimiento y propósito espiritual.

De manera notable, estas tres metáforas del Midrash corresponden perfectamente con estas relaciones:

  • La persona consigo misma (el lino): ¿Alguna vez participaste en una carrera o deporte en que la competencia te obligó a sacar fuerzas ocultas dentro de ti para acceder a un nuevo nivel de fuerza? Así como el lino golpeado se convierte en fino lienzo, las pruebas nos impulsan a actualizar nuestro potencial oculto.(3)
  • La persona con su prójimo (la cerámica): Así como la demostración del alfarero inspira confianza en sus productos, nuestras pruebas pueden inspirar a otros. Cuando alguien emerge fortalecido de la adversidad, ilumina un camino para que otros lo sigan.(4)
  • La persona con Dios (el buey): Dios creó un mundo inacabado, invitándonos a ser socios completándolo. Así como el buey más fuerte ayuda al agricultor a arar el campo, nuestras pruebas nos brindan la oportunidad de participar en perfeccionar la creación.(5)

La historia de Abraham e Itzjak encarna estas tres dimensiones. A través de esta prueba suprema, Abraham alcanzó alturas espirituales sin precedentes dentro de sí mismo, estableció un ejemplo eterno de fe que sigue inspirando al mundo y definió el papel del pueblo judío como socio en la misión divina para el mundo.

Esta comprensión transforma la manera en que vemos los desafíos de la vida. En lugar de ver las pruebas como simples evaluaciones, podemos reconocerlas como oportunidades para crecer, inspirar y ser socios en el plan divino.

Aplicación práctica:

Considera una prueba importante que tengas en tu vida en este momento. Pregúntate:

  • ¿Cómo puede ayudarme este desafío a ser más fuerte? (El lino)
  • ¿Mi respuesta podría inspirar a otros que enfrentan pruebas similares? (La cerámica)
  • ¿Cómo el hecho de superar esta prueba podría contribuir a mejorar el mundo? (El buey)

Cuando reinterpretamos nuestras pruebas con estas perspectivas, podemos afrontarlas no con temor, sino con propósito e incluso con entusiasmo. Al fin y al cabo, las pruebas no buscan quebrarnos, sino sacar lo mejor de nosotros mismos, de nuestros semejantes y del mundo.


La inspiración para este ensayo proviene de mi Rosh Ieshivá y mentor, Rav Beryl Gershenfeld

  1. Bereshit Rabá 55:2
    ה' צַדִּיק יִבְחָן וְרָשָׁע וְאֹהֵב חָמָס שָׂנְאָה נַפְשׁוֹ (תהלים יא, ה), אָמַר רַבִּי יוֹנָתָן הַפִּשְׁתָּנִי הַזֶּה כְּשֶׁפִּשְׁתָּנוֹ לוֹקֶה אֵינוֹ מַקִּישׁ עָלָיו בְּיוֹתֵר מִפְּנֵי שֶׁהִיא פּוֹקַעַת, וּכְשֶׁפִּשְׁתָּנוֹ יָפֶה הוּא מַקִּישׁ עָלָיו בְּיוֹתֵר, לָמָּה שֶׁהִיא מִשְׁתַּבַּחַת וְהוֹלֶכֶת. כָּךְ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא אֵינוֹ מְנַסֶּה אֶת הָרְשָׁעִים, לָמָּה שֶׁאֵין יְכוֹלִין לַעֲמֹד, דִּכְתִיב (ישעיה נז, כ): וְהָרְשָׁעִים כַּיָּם נִגְרָשׁ, וְאֶת מִי מְנַסֶּה אֶת הַצַּדִּיקִים, שֶׁנֶּאֱמַר: ה' צַדִּיק יִבְחָן, (בראשית לט, ז): וַיְהִי אַחַר הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה וַתִּשָֹּׂא אֵשֶׁת אֲדֹנָיו וגו'. וַיְהִי אַחַר הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה, אָמַר רַבִּי יוֹנָתָן הַיּוֹצֵר הַזֶּה כְּשֶׁהוּא בּוֹדֵק אֶת הַכִּבְשָׁן שֶׁלּוֹ אֵינוֹ בּוֹדֵק אֶת הַכֵּלִים הַמְרֹעָעִים, לָמָּה שֶׁאֵינוֹ מַסְפִּיק לְהָקִישׁ עָלָיו אַחַת עַד שֶׁהוּא שׁוֹבְרוֹ, וּמַה הוּא בּוֹדֵק בְּקַנְקַנִים בְּרוּרִים, שֶׁאֲפִלּוּ הוּא מַקִּישׁ עָלָיו כַּמָּה פְּעָמִים אֵינוֹ שׁוֹבְרוֹ, כָּךְ אֵין הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא מְנַסֶּה אֶת הָרְשָׁעִים אֶלָּא אֶת הַצַּדִּיקִים, שֶׁנֶּאֱמַר: ה' צַדִּיק יִבְחָן. אָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר לְבַעַל הַבַּיִת שֶׁהָיָה לוֹ שְׁתֵּי פָּרוֹת אַחַת כֹּחָהּ יָפֶה וְאַחַת כֹּחָהּ רָע, עַל מִי הוּא נוֹתֵן אֶת הָעֹל לֹא עַל אוֹתָהּ שֶׁכֹּחָהּ יָפֶה, כָּךְ אֵין הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא מְנַסֶּה אֶלָּא הַצַּדִּיקִים, שֶׁנֶּאֱמַר: ה' צַדִּיק יִבְחָן
    Ad-nai prueba al justo; y Su alma aborrece a los malvados y a los que aman la violencia (Salmos 11:5). Rabí Ionatán dijo: Cuando un trabajador del lino sabe que su lino es de buena calidad, cuanto más lo golpea, más mejora y más brilla; pero si es de calidad inferior, no puede darle ni un solo golpe sin que se rompa. De igual modo, Ad-nai no prueba a los malvados. ¿Por qué? Porque no pueden resistirlo, como está escrito: “Pero los malvados son como el mar agitado” (Isaías 57:20). ¿Y a quién prueba Dios? A los justos, como está escrito: “Ad-nai prueba al justo.” “Y aconteció, después de estas cosas, que la mujer de su señor posó [tisá] sus ojos sobre Iosef y dijo: ‘Acuéstate conmigo’” (Génesis 39:7) . “Y aconteció, después de estas cosas” —Rabí Ionatán dijo: Un alfarero no prueba vasijas defectuosas, porque no puede darles ni un solo golpe sin quebrarlas. ¿Cuáles prueba entonces? Solo a las vasijas fuertes, pues no se romperán ni siquiera con muchos golpes. De igual modo, el Santo, Bendito Sea, no prueba a los malvados sino a los justos, como está escrito: “Ad-nai prueba al justo.” Rabí Elazar dijo: Cuando un hombre posee dos vacas, una fuerte y otra débil, ¿a cuál le pone el yugo? Seguramente a la fuerte. De igual modo, Dios prueba solo a los justos, como está escrito: “Ad-nai prueba al justo.”
  2. Maharal, Derej Jaim sobre Avot 1:2 – “Buscamos realización en tres ámbitos del esfuerzo espiritual: el personal, el religioso y el interpersonal. La capacidad de bondad del ser humano puede dividirse en tres partes: su propia bondad intrínseca; su bondad en su relación con Dios; y su bondad en sus relaciones con otros seres humanos…”
  3. El Rambán, el gran comentarista medieval español, enfatiza el primer enfoque, escribiendo que “El propósito de una prueba es para quien está siendo probado. Dios ordenó este acto para concretar el potencial de Abraham, para que recibiera recompensa por sus buenas acciones y no solo por su buena intención”. El Radal (Mishnaiot Sanedrín 10:1) cita de manera similar a Pirkei De-Rabí Eliézer (31), afirmando que la prueba fue para que Abraham “conozca su corazón.”
  4. El Rambam adopta el segundo enfoque: “Sabe que el objetivo y el sentido de todas las pruebas mencionadas en la Torá es hacer saber a las personas qué deben hacer o qué deben creer… El propósito no es la realización de ese acto particular, sino que dicho acto sea un modelo a imitar y seguir”. (Guía de los Perplejos, III:24)
  5. Rashi adopta el tercer enfoque (Rashi sobre Bereshit 22:12):
    כי עתה ידעתי – “Porque ahora sé” — Desde ahora tengo una respuesta para dar al Satán y a las naciones que se maravillan del amor que te tengo: ahora tengo “apertura de boca” (es decir, tengo una excusa, una razón para darles), puesto que ven que eres un hombre temeroso de Dios (Bereshit Rabá 56:7).
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