¿Por qué el judaísmo da tanta importancia a los detalles?

08/09/2025

5 min de lectura

¿Acaso a Dios realmente le importan tanto los detalles?

¿A Dios realmente le importa si me como una hamburguesa con queso? ¿En verdad importa si enciendo las velas de Shabat un minuto antes o después de la puesta del sol?

¿Acaso a Dios realmente le importan esos detalles minuciosos? ¿No es más importante que sea una buena persona?

¿Por qué a un Ser intangible, infinito y eterno puede importarle lo que hacemos nosotros, criaturas pequeñas y limitadas, en este mundo físico y finito? ¿No son sólo detalles insignificantes frente al panorama general?

Sí, el panorama general es esencial, pero los “detalles” son cruciales para su implementación. Como nuestro Creador y Fabricante, Dios sabe cómo podemos funcionar de la mejor manera y nos ha dado un manual de instrucciones: la Torá, completa con una infinidad de indicaciones detalladas. Estos “detalles” (las 613 mitzvot), son nuestras instrucciones para vivir la mejor vida posible en este mundo. Estas instrucciones abarcan nuestros pensamientos, palabras, emociones y cuerpos. Se nos indica manipular diversos objetos físicos en nuestro entorno de maneras específicas y en momentos específicos. Y todo es para nuestro bien último y para el bien del mundo.

Los detalles importan. Pregúntaselo a la persona encargada de apretar los pernos de la puerta de salida de un jet Max 8 de Boeing. Él no apretó los pernos lo suficiente y, como resultado, la puerta entera salió volando en pleno vuelo.(1) Ups.

A través de estas mitzvot, estos “detalles de la vida”, podemos afectar no sólo los fenómenos terrenales, sino también la infraestructura espiritual de los cielos.

Pero estas instrucciones no sólo afectan nuestro mundo terrenal. Es a través de estas mitzvot, estos “detalles de la vida”, que podemos influir no sólo en fenómenos terrenales, sino también en la infraestructura espiritual de los cielos.

Esto es lo que escribió el Rav Jaim de Volozhin, erudito y educador del siglo XIX, autor del influyente tratado filosófico Nefesh HaJaim:

“…Cuando Dios creó al hombre, le otorgó el poder de controlar incontables fuerzas y mundos, entregándoselos para que los dirigiera según sus acciones, palabras o pensamientos, ya sea para bien o, Dios no lo quiera, para lo contrario. Con sus buenas acciones, palabras y pensamientos, el hombre sostiene y da energía a incontables fuerzas y mundos sagrados celestiales, aumentando su santidad y luz, como está escrito: ‘He puesto Mis palabras en tu boca… para implantar los cielos y establecer un fundamento para la tierra’(2)”.(3)

¿Pero cómo?

¿Cómo puede ser que comer en la Cocina Kosher de Carolina o en el Mercado de Mariscos de Sam afecte los mundos espirituales más elevados?

Alcanzar un reino superior

Cada mitzvá que cumplimos es como una manivela con un extremo unido a este mundo y el otro fijado en los cielos. Cada vez que hacemos una mitzvá, giramos esa manivela y liberamos una corriente de luz espiritual, no sólo hacia nuestro mundo, sino también hacia los mundos celestiales superiores.

Lamentablemente, nosotros, seres tridimensionales, no podemos ver más allá de nuestros sentidos limitados hacia esos mundos de dimensiones superiores. Sin embargo, nuestros sabios nos aseguran que, aunque no podemos ver el impacto de nuestras acciones, estamos provocando grandes cambios en esos reinos celestiales elevados.

Quizá podamos entender esto imaginando cómo un habitante de un mundo de una dimensión menor percibiría una visita de una creación de una dimensión superior.La erudita contemporánea de Torá Sarah Iehudit Schneider, en “Evolutionary Creationism”, explora la sátira política del siglo XIX de Edwin Abbott

llamada “Flatland” (Tierraplana o Planilandia, también popularizada por Carl Sagan en su serie Cosmos). Flatland describe un mundo plano de sólo dos dimensiones donde todo y todos son absolutamente planos. Conceptos como “arriba” y “abajo” no existen; las únicas direcciones en Planilandia son “de lado a lado” y “de adelante hacia atrás.” Toda la realidad existe sobre una superficie bidimensional plana, y las diferentes creaciones de ese mundo (triángulos, cuadrados, círculos, hexágonos, etc.) son completamente planas.

¿Cómo puedes saber cuál es la forma de otro “habitante” de Planilandia? No puedes mirarlo desde arriba o abajo, ya que no existe tal cosa. Sólo puedes determinar su forma moviéndote alrededor de su perímetro y viendo cuántos y qué clase de lados tiene.

¿Cómo puedes saber si una figura se acerca o se aleja de ti? Sólo discerniendo si la línea (el otro objeto) se vuelve más ancha o estrecha, o más o menos nítida a medida que la distancia aumenta o disminuye.

Ahora, imaginemos que existen objetos tridimensionales al mismo tiempo que estas figuras bidimensionales. ¿Cómo percibiría un habitante de Planilandia un objeto tridimensional?

Imagina un objeto muy por encima de la superficie bidimensional de Planilandia. Por ejemplo, una tetera hirviendo moviéndose por el aire. Un habitante de Planilandia escucharía su agudo silbido, pero como no puede percibir el “arriba” o “abajo”, no vería nada. Sólo sabría que oye un sonido que surge de la nada.

Ahora imagina que esta tetera aterriza sobre la superficie de Planilandia. ¿Cómo la percibiría un habitante de Planilandia? Primero, al acercarse, vería una línea plateada, y cuanto más se acerque, más sentiría su calor. Al rodearla, vería que en realidad es un círculo… un círculo ruidoso y caliente de color plateado.

Si esta tetera pudiera atravesar la superficie de Planilandia, el habitante bidimensional vería cómo este círculo metálico va cambiando a medida que diferentes secciones tridimensionales de la tetera atraviesan el único plano bidimensional de Planilandia… hasta que finalmente, al completar su paso, desaparece por completo en la nada. Sólo queda su silbido flotando en el vacío.

Todos los habitantes de Planilandia se maravillarían ante este extraño fenómeno. Podrían ver y tocar una parte de él (¡auch!), pero como no encaja con las “leyes naturales de Planilandia”, no tendrían idea de lo que han experimentado.

Aunque no podamos comprender completamente estas dimensiones superiores, aún podemos afectarlas.

De la misma manera, si nosotros, en nuestro mundo tridimensional, encontráramos un ente de una dimensión superior, también podríamos oír sonidos o sentir sensaciones que parecerían desconectados de la realidad tal como la conocemos. Podríamos experimentar cosas que no pueden explicarse según nuestras leyes naturales. Dado que contamos con herramientas perceptuales limitadas, no podemos entender fenómenos que tienen origen en mundos superiores.

Aunque no podamos comprender completamente estas dimensiones superiores, aún podemos afectarlas.

Imagina que el Sr. Cuadrado saca su taladro Black & Decker bidimensional y hace un agujero en el costado de ese círculo plateado, liberando una corriente de agua hirviendo sobre la superficie de su mundo. Él, viviendo en dos dimensiones, no tiene idea de por qué apareció de pronto ese líquido. Para un ser tridimensional, es perfectamente claro.

Nosotros, seres tridimensionales, podemos afectar dimensiones superiores aunque no podamos percibirlas por completo. Por ejemplo, desde nuestra perspectiva limitada, puede parecer que simplemente estamos comiendo un plato de carne con papas, pero la realidad es que, si la carne es kasher y las papas se sirven sin mantequilla, estamos creando fuentes espirituales de luz que estallan en los cielos como fuegos artificiales en la noche. Aunque no podamos percibirlo.

La Torá nos da instrucciones claras y detalladas para crear reinos de luz en una dimensión espiritual superior. Como aquí estamos “con los ojos vendados” por nuestros sentidos limitados, no comprendemos del todo cómo estos simples actos físicos pueden ser los ladrillos y el cemento de esta realidad más elevada. En última instancia, cuando pasemos al Mundo Venidero, podremos ver lo que hemos creado.

Por lo tanto, mientras estés aquí, aprovecha esas oportunidades para mejorar el mundo, tanto el cielo como la tierra. Haz una mitzvá y conéctate a la fuente de luz celestial y sagrada.


(1) https://www.fox13seattle.com/news/united-airlines-found-loose-bolts-on-grounded-boeing-737-max-9-jetliners)
(2) Ieshaiahu 51:16
(3) Rav Jaim Volozhin. 2009. Nefesh HaJaim 1:3

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