¿Por qué Israel siempre es el acusado?

22/06/2026

11 min de lectura

En un libro que se convirtió instantáneamente en un bestseller, el juez federal Roy K. Altman examina las seis acusaciones más frecuentes contra Israel tal como lo haría en un tribunal de justicia.

Graduado de la Universidad de Columbia y de la Facultad de Derecho de Yale, Roy K. Altman se desempeñó como fiscal federal, obteniendo en dos ocasiones el máximo reconocimiento del Departamento de Justicia de Estados Unidos (el Premio del Director por Desempeño Sobresaliente), y fue nombrado Fiscal Federal del Año en el 2013. En 2019 se convirtió en el juez federal de distrito más joven del país y en el más joven jamás nombrado para el Distrito Sur de Florida. El juez Altman también es un escritor premiado y un solicitado conferencista sobre derecho, servicio público, Israel y antisemitismo.

La inversión moral que estamos experimentando hoy en Occidente tiene sus raíces en seis afirmaciones extremadamente convincentes (casi embriagadoras) sobre el estado de Israel.

El 7 de octubre fue un punto de inflexión para el juez Altman. Al ver cómo los judíos eran presentados como opresores y violadores de los derechos humanos, buscó comprender la causa de esa inversión moral. Después de ofrecer cientos de conferencias sobre Israel en iglesias, sinagogas, centros comunitarios, universidades y facultades de derecho (además de mantener miles de conversaciones), llegó a una conclusión: “La inversión moral que estamos experimentando hoy en Occidente tiene sus raíces en seis afirmaciones extremadamente convincentes (casi embriagadoras) sobre el estado de Israel”.

Juez Roy K. Altman

El juez Altman se propuso examinar cada una de esas seis afirmaciones del mismo modo que lo haría en un tribunal, "…utilizando la metodología jurídica que jueces, jurados y abogados han empleado durante siglos en las cortes de su país". Él explica: “Esta metodología —y el conjunto de normas en que se basa— no se dobla ante las modas. En mi tribunal, las acusaciones no se convierten en verdad simplemente porque se afirmen en voz alta o porque sean populares. Las ponemos a prueba. Definimos nuestros términos. Mostramos nuestro trabajo”.

El resultado es "Israel on Trial: Examining the History, the Evidence, and the Law" (Israel en el banquillo: Examinando la historia, las pruebas y el derecho). Convertido rápidamente en un éxito de ventas del New York Times, el libro presenta conclusiones ampliamente documentadas que son irrefutables para quienes valoran los hechos, las definiciones jurídicas y las pruebas objetivas por encima de la retórica y los eslóganes. Con una extensa sección de notas finales que ocupa más de una cuarta parte del libro, Altman efectivamente “muestra su trabajo”.

Entre los elogios recibidos por el libro, John Spencer (presidente de Estudios de Guerra Urbana del Instituto de Guerra Moderna de West Point), afirmó: “Roy Altman ha hecho algo raro y urgentemente necesario. Aplica la disciplina de las pruebas, la metodología y la búsqueda de la verdad que rigen un tribunal al conflicto más incomprendido del mundo. Israel on Trial atraviesa eslóganes, propaganda e inversión moral con la claridad de una mente jurídica y la precisión de quien determina hechos”.

Si buscas una evaluación clara y desapasionada de los hechos relacionados con este conflicto y de la historia que lo precede, Israel on Trial pretende ser una guía definitiva.

A continuación, un resumen de las seis afirmaciones examinadas en Israel on Trial

Acusación 1: "Los judíos son colonizadores en la Tierra de Israel"

  • Esta afirmación no es nueva. "Pero este argumento invierte fundamentalmente el concepto de colonización e ignora la evidencia histórica, presentando al pueblo judío, que mantiene vínculos antiguos y continuos con la tierra, como colonizador, mientras atribuye condición indígena a poblaciones árabes musulmanas cuya presencia deriva únicamente de conquistas posteriores de la región".
  • Se examinan extensamente tres tipos de evidencia: artefactos antiguos, estudios genéticos y fuentes escritas, todos los cuales corroboran y respaldan la legítima conexión histórica del pueblo judío con la Tierra de Israel (incluso miles de años antes de que existiera el islam).
  • El juez Altman analiza pruebas arqueológicas consistentes que hacen referencia al Reino de Israel y que proceden de todos los países que limitan geográficamente con Israel. Entre numerosos hallazgos, el registro arqueológico más antiguo proviene de una gran estela de granito erigida en Egipto en el año 1205 AEC, conocida como la Estela de Merneptah. "En otras palabras, Israel era un reino situado en la ubicación geográfica del actual estado de Israel más de 1.800 años antes de que el islam llegara a Oriente Medio. No existe en el mundo ningún otro ejemplo de un gobierno 'colonialista' cuyas raíces en la tierra supuestamente 'colonizada' precedan por miles de años a la presencia de la población considerada 'indígena'".
  • Los estudios genéticos llegan a la misma conclusión. "Estos estudios repetidos por diferentes grupos de científicos a lo largo de muchas décadas (analizando decenas de marcadores genéticos), han determinado de manera uniforme que todas las principales poblaciones judías del mundo (incluidos los judíos ashkenazíes de Europa, los sefaradíes de España y el norte de África, y los mizrajíes de Oriente Medio) comparten una ascendencia común y distintiva que se originó en el Levante hace más de dos mil años".
  • Las fuentes escritas corroboran la misma historia. Gran parte de la evidencia incluso procede de enemigos de Israel, una característica que refuerza aún más su fiabilidad desde la perspectiva de un tribunal. "El propio Corán deja claro que Alá prometió la tierra de Israel al pueblo judío...".
  • "En definitiva, si retrocedemos 3.200 años hasta la Estela de Merneptah y observamos todos los pueblos que existían en aquella época, hay un solo pueblo que sigue hablando la misma lengua, que sigue practicando la misma religión y que sigue viviendo (y gobernando) en la misma tierra que habitaba hace 3.200 años: los judíos que hoy viven y gobiernan en Israel".
  • Como ocurre con cada una de las acusaciones examinadas en el libro, primero se definen los términos. El colonialismo debe incluir el elemento de extranjería de la población colonizadora. "La conclusión que esta evidencia impone es inevitable: el pueblo judío no puede ser considerado 'colonizador' en la Tierra de Israel porque es el pueblo indígena de esa tierra".

Acusación 2: "La fundación de Israel fue ilegítima y anómala"

  • "…Israel es más antiguo que dos tercios (134 de 193) de los países actuales del mundo. Sin embargo, es el único cuya existencia se cuestiona y debate constantemente".
  • Israel cumple con los cuatro criterios de la Convención de Montevideo establecidos por el derecho internacional para la creación de nuevos Estados. La fundación de Israel se ve respaldada por tres factores adicionales, utilizando la legitimidad de Estados Unidos como caso de referencia para la comparación.
  • "A Israel se lo califica como ilegítimo a pesar de que cumple (y ha cumplido desde su fundación) con todos los criterios que el derecho internacional establece para la creación de estados-nación legítimos, mientras que el nuevo “estado de Palestina” es reconocido como legítimo aunque no cumple con muchos de esos mismos criterios".

Acusación 3: "Israel ha impedido la creación de un estado palestino"

  • El rechazo árabe a una solución de dos estados se detalla en seis momentos históricos: 1937, 1947-48, después de 1967, 1993-95, 2000 y 2008.
  • "En seis ocasiones anteriores... Israel ofreció (o aceptó) la creación de un segundo estado palestino (además del que los palestinos ya habían recibido en lo que hoy es Jordania), solo para que cada uno de esos intentos fuera frustrado, no por los judíos, ni por Estados Unidos, ni por Europa, sino por la propia exigencia palestina de un estado árabe que se extienda 'desde el río hasta el mar'".

Acusación 4: "Israel ocupó ilegalmente Gaza y la convirtió en una prisión al aire libre y en un campo de concentración"

  • El juez Altman presenta un detallado repaso de cómo Israel llegó a ocupar Gaza entre 1967 y 2005, así como de la decisión del primer ministro Ariel Sharon de retirarse unilateralmente de Gaza en el 2005, con la esperanza de que la soberanía de Gaza condujera al desarrollo de un estado próspero y a la paz con Israel.
  • Hamás (una organización terrorista que tiene el propósito de erradicar a Israel) ganó las elecciones en Gaza en el año 2006. "La masacre de israelíes del 7 de octubre —y la devastación de Gaza que siguió— han dejado claro que este experimento de autogobierno palestino no ha beneficiado a nadie".
  • El juez Altman define los términos, describe la realidad sobre el terreno y concluye que la Gaza anterior al 7 de octubre no puede describirse, de ninguna manera, como una prisión al aire libre o un campo de concentración.
  • "...el mito del campo de concentración no solo es erróneo, sino también malicioso. No se limita a acusar a los judíos de un delito cualquiera y dar el asunto por terminado. Toma el peor crimen jamás perpetrado en la historia de la humanidad (el Holocausto) —un crimen cometido específicamente contra los judíos— y lo trivializa hasta volverlo insignificante al compararlo no solo con un crimen que no ocurrió, sino con un crimen que ahora se acusa a los propios judíos de cometer. Las consecuencias de este reflejo o inversión del sufrimiento judío son imposibles de exagerar".

Acusación 5: "Israel es un estado de apartheid y supremacista blanco"

  • Se define el término "apartheid" y se concluye, una vez más, que dicho término no puede aplicarse a Israel. "Israel es un país de aproximadamente diez millones de habitantes, más del 21% de los cuales son ciudadanos árabes israelíes (musulmanes, cristianos y drusos) que gozan de plenos derechos políticos, civiles y comerciales".
  • El mito de la supremacía blanca tampoco es aplicable. Los judíos ashkenazíes (de piel clara) "...representan menos del 45% de la población judía de Israel. El resto (alrededor del 55% de los judíos israelíes) no son blancos: una combinación de judíos mizrajíes de Oriente Medio y el norte de África, judíos sefaradíes y judíos etíopes negros".
  • En la Alemania nazi, los judíos no eran considerados lo suficientemente blancos; ahora, en cambio, se les presenta como supremacistas blancos. El odio a los judíos se adapta a las características que cada sociedad considera negativas en un momento determinado.

Acusación 6: "Israel está cometiendo genocidio en Gaza"

  • Las cuatro características observadas en ejemplos reales de genocidio son completamente incompatibles con las acciones de Israel en Gaza. Israel realiza grandes esfuerzos para proteger a los civiles palestinos (incluso cuando ello implica poner en peligro la vida de soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel).
  • Aunque no estaba obligado a hacerlo, Israel coordinó la distribución de cantidades sin precedentes de ayuda a los palestinos en Gaza. "...Los regímenes genocidas no gastan cientos de millones de dólares creando programas alimentarios para distribuir sustento a la población civil que intentan erradicar".
  • La proporción entre combatientes y civiles muertos atribuida a Israel no tuvo precedentes, mejorando en más de un 50% la proporción previamente alcanzada por Estados Unidos. "Como ha dicho el mayor John Spencer, haciéndose eco de las conclusiones detalladas del informe HLMG, Israel estableció un estándar de eficacia militar y protección de civiles en la guerra que ningún otro ejército ha alcanzado jamás —o quizá nunca vuelva a alcanzar".
  • El genocidio requiere intención. Si Israel realmente hubiera tenido la intención de exterminar al pueblo palestino en Gaza, podría haberlo hecho en un solo día. Eso habría ahorrado miles de millones de dólares y la vida de cientos de soldados israelíes.
  • En un informe del 2024, Amnesty International modificó la definición del término para poder acusar a Israel de cometer genocidio.

Acusación 7 (tratada en la conclusión): "El antisionismo no es antisemitismo"

  • Todas las acusaciones contra Israel conducen a un trato diferenciado hacia los judíos (desde una perspectiva jurídica: discriminación).
  • "Los antisionistas no se limitan a debatir sobre la conveniencia o corrección de una u otra política israelí. En cambio, van mucho más lejos e insisten en que los judíos no tienen el mismo derecho (como sí lo tienen otras naciones) a la autodeterminación en su patria nacional".
  • Como hemos visto con otras acusaciones, la definición de "sionismo" ha sido modificada para transformarla en algo negativo. "El sionismo únicamente sostiene la idea lamentablemente controvertida, de que los judíos son iguales a todos los demás".

Leah Grossman: El primer capítulo es, por mucho, el más largo del libro. Presenta una enorme cantidad de pruebas para demostrar que los judíos son indígenas de Israel. ¿Por qué cree que la etiqueta de "colonizadores" tiene tanta aceptación cuando la evidencia parece refutarla claramente?

Roy K. Altman: Porque es la base de todas las demás acusaciones contra Israel. Le daré un ejemplo. ¿Cómo se consigue que millones de personas en las democracias occidentales crean que las masacres del 7 de octubre estaban justificadas? La respuesta: diciéndoles que la tierra fue robada. Verá, en el derecho existe una defensa afirmativa que a veces llamamos la "doctrina del castillo", que básicamente establece que un propietario puede usar fuerza letal (incluso fuerza mortal) contra una persona que encuentra dentro de su casa, sin necesidad de más explicaciones. Esta doctrina del castillo se basa en la idea misma de la propiedad privada, cuya protección está en el centro de muchas sociedades occidentales. Así que, extrapolando la lógica de esta doctrina, podemos entender por qué, si este es el hogar de Israel (si este es el lugar al que pertenece su pueblo), entonces tiene sentido afirmar que Israel tiene derecho a defenderse. Y esto, por supuesto, es lo que muchos diplomáticos occidentales dicen cuando Israel es atacado.

Por otro lado, si Israel hubiera robado esta tierra (si esta tierra realmente perteneciera a los árabes) entonces Israel no tendría derecho a usar ninguna fuerza (y mucho menos fuerza letal) para defenderla. Al contrario, según la doctrina del castillo, si esta fuera tierra árabe, entonces los árabes tendrían el derecho (sin necesidad de más preguntas) de usar fuerza letal para defender su hogar frente a los judíos invasores. Y así es como se llega a que profesores titulares y estudiantes en campus universitarios digan (y crean) que las masacres del 7 de octubre estaban justificadas.

Leah Grossman: Hablemos de la idea del “reflejo” o la inversión: cómo cada acusación que se hace contra Israel es, en realidad, algo que se está haciendo contra Israel. ¿Cómo combatimos esas situaciones, cuando una acusación (aunque sea falsa) causa un daño inmenso no solo porque crea una falsa equivalencia, sino porque tiene muchas probabilidades de ser aceptada simplemente porque fue la primera acusación que se presentó?

Roy K. Altman: Debemos señalarlo por lo que es: un intento de lograr que el mundo occidental se vuelva contra los judíos. Pensemos en la distorsión extrema que vemos cuando algunos comentaristas afirman que Israel (las víctimas del Holocausto, el crimen máximo entre los crímenes) es la nueva Alemania nazi. Si alguien se ha aliado alguna vez con los nazis, fueron los árabes palestinos. Recordemos que el Gran Muftí de Jerusalem, el líder original de los árabes palestinos, se alineó con Hitler contra Estados Unidos y le pidió que invadiera la Palestina bajo mandato británico para masacrar a todos sus judíos. O pensemos en la inversión que, según este argumento, ocurre cuando estados árabes acusan a Israel (un país con un juez supremo árabe musulmán, diez parlamentarios árabes musulmanes, un país que construyó una sala de oración musulmana en la nueva Biblioteca Nacional, un lugar donde los árabes se gradúan de universidades en proporciones superiores a su porcentaje de la población total) de ser un estado de apartheid.

Como ha dicho Phil Getz, de la Fundación Maimónides: ¿Qué tienen en común Birmingham, Alabama; Louisville, Kentucky; y el estado de Nuevo México? Cada uno tiene más judíos que los que existen en los 22 Estados árabes del mundo combinados. La idea de un juez supremo judío en Ramala, un médico judío en Gaza o un miembro judío del parlamento en Teherán es, evidentemente, inconcebible —porque esos son los verdaderos estados de apartheid de la región. Pero nadie se queja porque a nadie le importa realmente el apartheid; simplemente existe una obsesión con los judíos y el deseo de destruir el único estado judío del mundo.

Leah Grossman: Cuéntenos sobre los viajes que ha organizado llevando jueces federales a Israel. ¿Las opiniones de los participantes sobre Israel suelen cambiar después de visitarlo? ¿Cuál ha sido la reacción general ante la experiencia?

Roy K. Altman: Los viajes son profundamente transformadores. Son jueces federales de todo el país (la mayoría no son judíos) que nunca antes habían estado en Israel. Y todos los jueces con los que he hablado sobre estos viajes han sentido que, en Israel, vemos a un pueblo que es resiliente frente a una gran adversidad, que está dispuesto a luchar y (en algunos casos) morir por la civilización occidental que nos ha sido legada a todos, y que insiste en hacer todo esto con amor por su país, optimismo hacia el futuro y un grado de compasión y cumplimiento de la ley que resulta, sinceramente, impresionante.

Muchos de estos jueces quedaron tan inspirados por lo que vieron que regresaron a sus estados de origen y ofrecieron sus propias conferencias sobre Israel, hablando a sus comunidades sobre lo que observaron, sintieron y escucharon durante el viaje.

Leah Grossman: En entrevistas ha dicho que escribió Israel on Trial no como judío, sino como estadounidense. ¿Puede explicar por qué considera que estos son asuntos estadounidenses y por qué los no judíos deberían prestar atención?

Roy K. Altman: Los enemigos geoestratégicos de Estados Unidos intentan debilitar a Estados Unidos separándolo de sus aliados más importantes. Israel vota junto a Estados Unidos más que cualquier otro país del mundo en las Naciones Unidas; proporciona inteligencia que simplemente no tenemos (y no podemos obtener) sobre muchos de nuestros adversarios; promueve nuestros valores en una región donde la democracia y un poder judicial independiente son tan poco comunes como la tolerancia religiosa, la libertad de expresión y el estado de derecho; y prueba en combate nuestras tecnologías militares más importantes para luego devolverlas a nosotros (gratuitamente) mejor adaptadas para los conflictos que llegarán en el siglo XXI. Aliados como este deben ser protegidos y apoyados, no atacados ni rechazados. Y si nos convertimos en un país que pierde de vista esta realidad básica, me preocupa el futuro de la prosperidad de Occidente.

Como señala el juez Altman en el libro: “El virus del odio a los judíos siempre encuentra la manera de adaptarse, transformándose para llenar las supersticiones oscuras de una sociedad frágil e insegura”. Reconociendo la naturaleza jurídica de las acusaciones contra Israel, el juez Altman aplicó el mismo método que utiliza diariamente en los tribunales: definir los términos, examinar pruebas objetivas y evaluar las fuentes.

El libro "Israel on Trial" revela conclusiones definitivas, y el veredicto final es inequívoco: No culpable de los cargos.

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Jacobo
Jacobo
19 días hace

Muy interesante, me gustaría adquirirlo. He mirado en Amazon y no lo veo. Preferiría en español pero imagino que es pedir demasiado...

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