Por qué quejarse es más peligroso de lo que piensas

17/11/2025

3 min de lectura

Cada vez que nos quejamos, estamos haciendo una declaración teológica muy profunda.

Hay una pregunta que da vueltas en mi cabeza últimamente: ¿Por qué nos quejamos tanto?

No me refiero a expresar un malestar legítimo o a comunicar una necesidad. Me refiero a esa queja constante, esa murmuración crónica que se ha vuelto parte de nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Nos quejamos del clima, del tráfico, de nuestro trabajo, de la economía, de la política, de nuestros vecinos. Nos quejamos de todo y de nada.

Pero hay algo que creo que no dimensionamos: cada vez que nos quejamos, estamos haciendo una declaración teológica muy profunda.

La queja como declaración teológica

Cuando nos quejamos, lo que realmente estamos diciendo es: "Esto no debería estar pasando. Yo merezco algo mejor. El mundo no está funcionando como yo creo que debería funcionar".

En otras palabras, estamos colocando nuestro criterio, nuestras expectativas y nuestro ego en el centro del universo. Estamos declarando que nosotros sabemos mejor que Dios cómo deberían ser las cosas.

La queja es, en esencia, un acto de orgullo disfrazado de desahogo.

Verás, el judaísmo nos enseña que nuestro propósito fundamental en la vida es minimizar nuestro honor y maximizar el honor de Dios. Esto no significa anularnos como personas o carecer de dignidad propia. Significa entender que existe un orden en el universo que trasciende nuestros deseos inmediatos, y que nuestra misión es alinearnos con ese orden, no forzar al mundo a alinearse con nosotros.

Nuestro propósito fundamental en la vida es quitarnos del centro para poner a Dios en el centro.

Pero cuando nos quejamos, invertimos completamente esta ecuación. Declaramos que nuestro bienestar, nuestra comodidad y nuestras preferencias son más importantes que cualquier plan Divino.

Más que algo malo

Y he aquí el punto crucial: quejarse no es simplemente algo malo o una debilidad de carácter. Cuando te quejas, estás saboteando tu propósito en la vida.

Déjame repetir eso porque es importante. No estás simplemente cometiendo un error, no estás teniendo un mal día. Estás renegando de la razón misma por la cual fuiste creado.

¿Suena extremo, verdad? Pero piénsalo un momento. Si nuestro propósito es quitarnos del centro para poner a Dios en el centro, y la queja hace exactamente lo contrario, entonces cada queja es un paso en dirección opuesta a nuestra misión existencial.

Es como si un médico se dedicara a enfermar personas en lugar de sanarlas, o como si un arquitecto construyera edificios para que se derrumben. No sólo estaría haciendo algo incorrecto, estaría traicionando la esencia misma de su vocación.

El poder radical del agradecimiento

Pero existe una alternativa. Una respuesta completamente diferente ante las adversidades de la vida.

Imagina que te ocurre algo malo. Algo que duele, algo que no querías, algo que te frustra profundamente. En ese momento tienes dos opciones:

Puedes quejarte y declarar: "Esto no debería estar pasando. Yo merezco algo mejor".

O puedes agradecer.

Espera. ¿Agradecer por algo malo? ¿Eso no es masoquismo? ¿No es negar la realidad?

No. Agradecer no significa pretender que lo malo es bueno. Agradecer significa reconocer que existe una sabiduría más profunda operando en el universo, una sabiduría que trasciende nuestra comprensión inmediata.

Cuando agradeces ante una adversidad, estás diciendo: "No entiendo por qué esto está pasando. Me duele. Pero confío en que existe un propósito más grande que mi comprensión actual. Confío en que esto es lo que Dios quería que pasara, aunque yo no pueda ver la imagen completa".

En ese acto de agradecimiento, logras algo extraordinario. Cumples con tu propósito en la vida de la forma más radical posible.

El centro del universo

El problema es que nuestra cultura nos ha entrenado para hacer exactamente lo contrario. Vivimos en una era de narcisismo amplificado, donde cada uno de nosotros es el protagonista de su propia película, el centro de su propio universo digital. Las redes sociales nos invitan constantemente a construir y proyectar una imagen idealizada de nosotros mismos, a buscar validación externa a cada instante.

Pero el judaísmo nos propone algo radicalmente diferente: quitarnos del centro. No para anularnos, sino para encontrar nuestro verdadero lugar en el orden de la creación.

Cuando nos quejamos, estamos declarando que nosotros somos el centro. Cuando agradecemos, estamos reconociendo que somos parte de algo infinitamente más grande y significativo que nuestras circunstancias inmediatas.

Una invitación práctica

Así que te invito a que hagas un experimento esta semana. Cada vez que sientas el impulso de quejarte, detente por un instante. Pregúntate: ¿Qué estoy declarando realmente con esta queja?

Y luego, en vez de quejarte, intenta agradecer. No tiene que ser algo grandioso. Puede ser simplemente un pensamiento silencioso: "Gracias, Dios, porque confío en que esto tiene un propósito, aunque no lo entienda ahora".

No será fácil. De hecho, probablemente sea una de las cosas más difíciles que hagas. Porque requiere humildad, requiere confianza, y requiere soltar el control.

Pero en ese acto de soltar, en ese momento de gratitud ante la adversidad, estarás cumpliendo con tu propósito más profundo en la vida.

Y quizás, en ese proceso de quitarte del centro, encontrarás finalmente tu verdadero lugar en el mundo.

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Julio Rodríguez
Julio Rodríguez
26 días hace

Muy interesante, creo que la queja en estos tiempos tan críticos en varios aspectos de la vida en la humanidad, se ha vuelto normal. En mi país, conforme me interrelación no con diversas personas, el 95% se quejan de todo. Yo, me incluyo.

Esther Lev
Esther Lev
26 días hace

Me encantó! Soy “quejona” todo el tiempo, aunque también pienso que cuando no llego a tiempo, cuando no me sale un proyecto, cuando no logro las cosas tal cual me las imaginaba, siempre D-os está detrás de todo, por una sabia razón. Ahora lo que me falta es aprender a cambiar el ‘app’ y agradecer, en vez de quejarme!

Katy Calderon
Katy Calderon
27 días hace

Un Articulo de Mucha Enzenansa muchas gracias 🙏🏼

Valeria
Valeria
27 días hace

Me encantó este artículo! Gracias!!!

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