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Putin transformó en zombis a mis amigos rusos

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21/03/2022 | por Vitaliy Katsenelson

Con un control férreo de los medios de comunicación, Putin quiere que los rusos olviden su historia para que él pueda repetirla.

El mundo nunca vio sanciones como las que se aplicaron a Rusia. Éstas apuntaron directamente a la yugular del sistema económico ruso, pudiendo hundir a la economía rusa en una inflación de una magnitud como no se ha visto desde principios de 1990. Además, en teoría, las sanciones deberían privar a Rusia del oxígeno económico que necesita el presidente Vladimir Putin para fortalecer al ejercito ruso y pone un precio dolorosamente alto a las futuras guerras.

¿Acaso las sanciones lograrán poner fin a la era de Putin? El occidente apuesta a que el pueblo ruso se rebele contra su dictador, y que esto lleve al fin de la guerra. Pero las sanciones tienen una historia accidentada. Ellas no lograron liberar a Cuba de Castro ni a Corea del Norte de los Kim. En los años 80 llevó más de una década hasta que las sanciones contra Sudáfrica dieron frutos.

De hecho, estas sanciones pueden darle a Putin todavía más poder. ¿De qué manera? Es posible que no pueda controlar las sanciones ni su impacto, pero puede controlar lo que los ciudadanos rusos creen sobre ellos mismos.

En el año 2014, me sorprendió que el pueblo ruso pudiera apoyar y no enfurecerse ante la invasión rusa de Ucrania oriental. Pero yo vivo en Denver, y la mayoría de los periódicos que leo son norteamericanos y europeos. Quise saber qué estaba pasando en Ucrania desde la perspectiva rusa, así que durante siete días me sometí a una dieta de noticias: miré sólo televisión rusa, el canal Uno de Rusia (la difusora de propiedad estatal, que no había visto durante más de 20 años), y leí Pravda, el periódico ruso cuyo nombre significa "verdad".

En Rusia hay sólo una voz en los medios de comunicación, y esa es la voz del gobierno. Todas las otras voces son silenciadas.

Tengo que confesar que es difícil no desarrollar muchas dudas sobre tus opiniones previas cuando observas durante una semana la televisión rusa. Pero entonces tienes que recordar que la Rusia de Putin no cuenta con una prensa libre. La prensa libre que existió fugazmente tras el colapso de la Unión Soviética desapareció. Putin la mató. El gobierno controla la mayoría de los canales de televisión, la radio y los periódicos. Lo que los rusos ven en TV, leen y escuchan en la radio es propaganda directa del Kremlin.

Sé exactamente lo que me van a decir algunos amigos norteamericanos: ¿Acaso piensas que a los norteamericanos no les lavan el cerebro con Fox News, MSNBC, CNN y otros medios noticiosos? Y, sin lugar a dudas, hoy en día los medios en los Estados Unidos son más tendenciosos que nunca.

No compartimos la misma realidad

Pero existe una diferencia entre ser tendencioso y parcial y lo que ocurre en Rusia. Por lo menos al ver diferentes medios y leer diversos periódicos, los norteamericanos pueden llegar a divisar la verdad. Y lo más importante, el gobierno de los Estados Unidos no les dice a los medios lo que deben decir. El editor de The Washington Post no tiene que preocuparse por ser arrestado bajos cargos falsos si escribe un artículo mordaz sobre el presidente Biden.

En Rusia hay sólo una voz en los medios de comunicación, y esa es la voz del gobierno. Todas las otras voces son silenciadas. El gobierno no rinde cuentas de ninguna manera. Piensen en Watergate, Irangate y otros escándalos que fueron expuestos por la prensa. Algo así nunca podría ocurrir en la Rusia actual.

Nunca valoré tanto como ahora la libertad de prensa. La prensa libre coloca los reflectores sobre los actos del gobierno y provee el necesario ciclo de retroalimentación entre el gobierno y el público.

Durante los últimos días, las cosas empeoraron todavía más en este frente. Rusia aprobó una nueva ley: si alguien dice que esta guerra con Ucrania es una guerra y no una "operación especial", o publica cualquier opinión que contradiga las historias difundidas por el Ministerio de Defensa (es decir, si crea "noticias falsas"), puede llegar a ser condenado hasta con 15 años de prisión. Proveer ayuda a organizaciones extranjeras que se oponen a la guerra (perdón, a la "operación especial") con Ucrania, se considera traición, y puede resultar en 20 años de prisión. No hace falta decir que la mayoría de las organizaciones independientes de noticias locales y extranjeras cerraron sus puertas de inmediato. Desde la invasión, también Facebook, Twitter y otros medios sociales fueron bloqueados en Rusia. En otras palabras, de la noche a la mañana Rusia se transformó en China.

Yo tengo un grupo de chat por WhatsApp con mis compañeros de la escuela secundaria, con quienes estudié en Rusia a mediados de los años 80. Esto es lo que ellos me dijeron: Rusia fue obligada a entrar a esta guerra. Están luchando contra los neonazis en Ucrania. El ejército ruso está liberando Donbas y Lugansk del genocidio ucraniano. Su admiración por Putin adquirió una nueva luz. (Las historias que leí respecto a que la popularidad de Putin alcanzó nuevas alturas parecen ser verdaderas). Al concluir nuestra charla, yo estaba convencido de que les habían lavado la cabeza y ellos estaban convencidos que a mí me habían lavado la cabeza.

No estábamos parados en la misma realidad.

Se trata de personas con quienes fui a la escuela, jugamos con nieve e incluso estuve enamorado de un par de ellas. Son personas buenas y bondadosas, pero Putin las convirtió completamente en zombis. Como dijo uno de mis amigos, tienen la TV rusa encendida en sus cerebros.

El control de los medios de comunicación le permite a Putin distorsionar por completo la realidad y crear su propia versión de la verdad.

El control de los medios de comunicación le permite a Putin distorsionar por completo la realidad y crear su propia versión de la verdad. Y por esto es que me preocupa que las sancione son sean tan efectivas como esperamos y que el próximo capítulo de Rusia sea muy oscuro.

No todos se volvieron zombis en Rusia. Algunos de mis amigos de la escuela secundaria se conectaron de forma privada y expresaron su disgusto con la guerra. Ellos no querían expresar su opinión en público, incluso cuando conversábamos por WhatsApp. A pesar de que WhatsApp proclama un cifrado de extremo a extremo, a ellos les preocupa la posibilidad de ser monitoreados. No se trata de personas paranoides, sino de individuos que conocen la espantosa historia rusa y que tienen aguda consciencia de que el castigo que las nuevas leyes rusas disponen para quienes sean etiquetados como "enemigos del estado" o "colaboradores con el enemigo" (como un humilde servidor) es de 15 años de prisión.

De regreso al Gulag

Esta no es la primera vez que Rusia confió en un mal líder, incluso en un malvado. Hasta finales de los años 80, Joseph Stalin era un héroe soviético que lideró a la Unión Soviética a la victoria contra los nazis. Después de la perestroika y la glasnost a finales de los 80, nos estremecimos al descubrir que el malvado Stalin, la figura paterna que tanto admirábamos, estaba a la par de Hitler. Stalin mató a 20 millones de personas. En la Segunda Guerra Mundial murieron 27 millones de personas.

En la Rusia de Stalin, si alguien era definido como un "enemigo del pueblo" no había un juicio: eras culpable y te fusilaban o te enviaban a un gulag, donde morías por las condiciones inhumanas de trabajo y el hambre. De hecho, gran parte de la magnífica infraestructura soviética fue construida por obreros esclavos (los "enemigos del pueblo").

Ante mi sorpresa, esta guerra es más popular en Rusia de lo que yo hubiera podido imaginar.

Hoy, el gobierno de Putin está volviendo a escribir la historia. Stalin nuevamente está de moda. Él es glorificado como un líder que unió al país, y por toda Rusia comenzaron a aparecer nuevas estatuas de Stalin. En el 2014 Rusia decretó una ley que prohíbe las críticas contra las actividades rusas durante la Segunda Guerra Mundial, y por lo tanto, en contra de Stalin.

En menos de dos semanas desde el comienzo de la guerra en Ucrania, con el decreto de las nuevas leyes, Rusia dio un enorme salto hacia atrás, hacia 1937 y un régimen opresivo al estilo de Stalin. Mientras tanto, gracias a Rusia, Ucrania regresó a 1941, con mujeres y niños muriendo a causa de la artillería y los bombardeos.

La situación en Rusia seguirá empeorando. Las madres comprenderán que perdieron a sus hijos en Ucrania, y las sanciones provocarán muchísimo desempleo, colas para conseguir alimento y quizás incluso hambre. Las personas comenzarán a hablar más, y probablemente la opresión de la era de Stalin retornará con toda su fuerza. El país de repente estará repleto de "enemigos del pueblo" y los gulags volverán a estar en boga.

Putin quiere que Rusia olvide su historia para que él pueda repetirla.

Lamentablemente, ante mi sorpresa, esta guerra es más popular en Rusia de lo que yo hubiera podido imaginar. Hay poca presión sobre Putin para que le ponga fin, y como dijo mi amigo de la escuela secundaria: "La guerra ya comenzó, ahora tenemos que concluirla".

Este editorial apareció originalmente en "Times of Israel".



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