3 descubrimientos científicos que originalmente se entendieron como una prueba de lo Divino


3 min de lectura
Incluso en las palabras y acciones de nuestros enemigos hay lecciones profundas sobre la realidad del mundo y nuestra misión como judíos.
Pirkei Avot (4:1) dice “¿Quién es sabio? El que aprende de toda persona”. Incluso en las palabras y acciones de nuestros enemigos hay lecciones profundas sobre la realidad del mundo y nuestra misión como judíos. Reflexionar sobre estas enseñanzas nos ayuda a crecer y a cumplir nuestra responsabilidad histórica y espiritual.
Andrew Tate, conocido por su polémica reputación, señaló algo sorprendentemente profundo sobre el antisemitismo. Él explicó que muchos jóvenes hoy se sienten desilusionados y frustrados con el sistema, sin esperanzas de construir una vida como la que tuvieron sus padres: una esposa que los respete y los ame, estabilidad laboral, una educación que valga la pena y se refleje en sus ganancias, la posibilidad de ahorrar para comprar una casa, etc. Se ven superados por la inflación, la impresión de dinero, los impuestos, la corrupción y las expectativas irreales de riqueza inmediata. Su única manera de volverse ricos parece ser apostar en cripotomonedas.
Esta frustración los lleva a buscar a quién culpar y, con frecuencia, los judíos se convierten en el chivo expiatorio. El mensaje es claro: el antisemitismo no surge por lo que hacemos, sino por la desesperanza del mundo que nos rodea. Como señala Tate: “el odio no depende de lo que los judíos hagan, ni de lo que haga Israel, sino de la desesperanza de grandes sectores de la sociedad. Cuando hay muchos jóvenes sin esperanza, buscan a quién culpar y pueden radicalizarse. Esto es lo que ocurre en todas partes”.
Esto tiene una capa más profunda.
Uno de mis hijos solía tener grandes berrinches. Una vez, cuando tenía tres años, en medio de uno de sus “episodios”, me gritó: “Papá, te odio”. Mi esposa me dijo: “Él no quiere decir que te odia. Lo que pasa es que no puede expresar sus sentimientos. En verdad lo que quiere decir es que te necesita mucho y que no le estás dando lo que necesita”.
Cuando la gente siente que el mundo está roto, surge una especie de patología social antisemita que dice: “La culpa es de los judíos”. Cuando los jóvenes desesperanzados gritan “Los odiamos”, lo que realmente dicen es: “Necesitamos que ustedes arreglen este mundo y lo lleven a lo que debería ser”.
Podemos enfadarnos por esto, molestarnos, o incluso pensar que no necesitamos preocuparnos por lo que tenemos que hacer, ya que de todos modos nos odiarán. No creo que ese sea el mensaje correcto de todo esto.
Porque significa que en algún lugar del subconsciente de grandes sectores de la humanidad, existe esta sensación de que si las cosas no van bien, es nuestra responsabilidad. Podemos denunciar estos dobles estándares y mostrar lo locos o injustos que son. Pero si invertimos la narrativas, si la gente cree subconscientemente que los judíos son responsables de lo que va mal, eso significa que, en el fondo, hay en ellos esta sensación subconsciente de que los judíos son capaces de arreglarlo todo.
Esto es exactamente lo que dice la Torá en Génesis 12:2-3, donde Dios promete bendición a todas las naciones través de Abraham y sus descendientes, los judíos. Esta misión no es privilegio ni poder político, sino responsabilidad: transmitir la bendición de Dios al mundo, ser una luz para las naciones y traer esperanza y justicia.
Incluso en el ataque más injusto, podemos aprender y fortalecer nuestra misión:
La Torá nos llama a ser “una luz para las naciones” (Éxodo 19:5-6), transmitiendo la bondad de Dios y actuando como canal de bendición. Los enemigos, aun en su odio, nos muestran lo que debemos ser y hacer: fortalecer la justicia, irradiar luz y construir un mundo mejor.
El antisemitismo, en este sentido, no solo nos desafía, sino que nos recuerda nuestra misión histórica: traer esperanza donde hay desesperanza, enseñar donde hay ignorancia, y bendecir donde hay oscuridad.
Que merezcamos ver pronto en nuestros días el cumplimiento de lo que dice el profeta Irmiahu (Jeremías) en el capítulo 31: que todo su duelo se convierta en alegría. Y como decimos en el Salmo 117, que todas las naciones del mundo vengan y alaben juntas a Dios.
Nuestro newsletter está repleto de ideas interesantes y relevantes sobre historia judía, recetas judías, filosofía, actualidad, festividades y más.
Hermosa reflexión pero me parece un poco irreal. El antisemita me quiere matar, destruir, hacerme volar por los aires con una bomba, no creo que su pensamiento sea el de que lo podemos ayudar.
Con el mayor de los respetos hacia otras creencias, pero yo no estoy dispuesto a poner la otra mejilla.