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Querida Emuna: Anhelo más cercanía

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03/02/2014 | por Emuna Braverman

¡Ayuda! Mi esposo y yo tenemos poca conexión emocional.

Matrimonio después de los hijos

Querida Emuna,

Llevo un año de casada y tengo una hermosa hija. El problema es que después de un año de altos y bajos, siento que mi esposo y yo tenemos muy poca conexión emocional, lo cual me hace sentir sola y vacía. Rara vez tenemos conversaciones profundas o nos decimos alguna confidencia. A menudo pareciera que no tenemos mucho de qué hablar. ¿Habrá salvación para mi joven pero estancado matrimonio? ¿Cómo podemos construir la conexión que tan dolorosamente nos falta?

- Desconectada

Querida desconectada,

No explicaste cuál es la causa de los altos y bajos ni tampoco si tú y tu esposo estuvieron alguna vez conectados emocionalmente y luego lo perdieron o no. Pero no importa; creo que tu matrimonio probablemente sí puede ser salvado. Ya has dado un gran paso en la dirección correcta: reconoces el problema y quieres abordarlo.

El resto es simple. No es fácil, pero sí es simple. Es una prescripción de una sola palabra para los dos: ‘Dar’. Den de su tiempo, de su atención, de su interés, de ustedes mismos.

¿A qué me refiero?

En primer lugar, a pesar de que tu hija es muy joven y de que tu matrimonio fue consumido por el embarazo y luego el parto, tu primera responsabilidad es tu esposo y no tu hija. Mi suposición es que el foco ha sido a la inversa y esa es probablemente una de las causas de tu problema.

Por más demandante que sea tu hija, tienes que pasar tiempo conversando con tu esposo, escuchando sobre su día, compartiendo sus preocupaciones, sus ansiedades, sus esperanzas y sus sueños. Yo sé que estás cansada y agotada. Pero no hay alternativa. Un matrimonio no puede florecer sin tiempo y atención.

Tú tienes que ser sensible ante sus necesidades, ya sea preparar la cena, conversación o intimidad física. Lo último no es una necesidad física trivial, sino que es una oportunidad para tener una conexión profunda que te estás perdiendo. Por el momento, puede que a veces no parezca así. Tú estás agotada y abrumada, y sientes como si el bebé y tu esposo te están tironeando cada uno hacia su lado. Pero este es justamente el momento en el que necesitas levantarte y estar ahí para él. La conexión que lograrán los beneficiará a ambos. Obviamente que él también debe estar ahí para ti de igual manera. Debe ser sensible ante tus necesidades y tus luchas, y debe intentar hacer un esfuerzo extra —especialmente ahora— de ser servicial y de conectarse. (Me estoy enfocando más en ti sólo porque tú eres quien me escribió la carta).

Los niños son maravillosos y excitantes, pero también consumen mucho tiempo y son emocional y físicamente agotadores. De hecho, ¡necesitas a tu esposo ahora más que nunca!

Tu matrimonio y tu pareja siempre debieran ser tu prioridad. Tu hija no sufrirá por eso. Por el contrario, ella se desarrollará en un hogar donde hay estabilidad, seguridad y amor entre madre y padre.

- Emuna


Discapacitada y acosada

Querida Emuna,

Los niños de la escuela atormentaron a mi nieta durante toda la secundaria. Pero no la atormentaban por algún defecto que ella misma se hubiera causado, sino que era porque tiene una discapacidad física: mi nieta es sorda.

Actualmente tiene 30 años, pero de todas formas aún no ha podido dejar atrás toda la crueldad que vivió. ¿Puedes sugerirme alguna cosa que pueda ayudar? Gracias.

- Abuela que quiere ayudar.

Querida abuela preocupada,

Realmente estoy muy apenada y sorprendida de escuchar eso. Hoy en día nos hemos vuelto como sociedad mucho más sensibles a estos problemas y las personas sordas son tratadas igual que el resto de los miembros productivos y participativos de la sociedad. Pero supongo que hace 30 años las cosas eran diferentes. Tengo un pariente cercano que es sordo y su historia de adaptación y logros pareciera ser muy diferente a la de tu nieta.

Creo que lo más importante es saber que las personas que acosan a otras siempre encontrarán algo (¡y alguien!) para molestar. Si no fuera su sordera, hubiera sido su ropa o su elección de amigas o alguna conducta; así son los acosadores. Y aprender a hacerle frente a los acosadores del mundo no es diferente para una persona sorda que para todos los demás.

Cuando mis hijos llegaban a casa de la escuela y se quejaban de las cosas malas que les había dicho algún niño, mi esposo siempre les preguntaba si era alguien cuya opinión les importaba, alguien a quien respetaban. Nunca lo era. Aprender a ver estas situaciones en perspectiva es un paso crucial hacia la madurez y la sabiduría. Es un conjunto de habilidades que tu nieta debería haber desarrollado en ese entonces.

Parte de la clave es que tu nieta no sienta lástima por sí misma. Espero que nadie en la familia la haya hecho sentir "menos" cuando estaba creciendo. Si ella tiene confianza en sí misma, entonces estos problemas no debieran molestarla más, especialmente tantos años después. Pero supongo que la familia la trataba como alguien con una discapacidad, alguien por quien sentir lástima, y quizás incluso ellos mismos sentían lástima por ella. Por tanto, es posible que el acosador haya dado en un punto doloroso y que sus comentarios hayan resonado con la baja autoestima de ella.

Debieran enseñarle (y nunca es demasiado tarde) que ella es grandiosa y que puede lograr todo lo que quiera. Todos tienen desafíos particulares, sólo que los de ella son más visibles que otros. Pero sus desafíos son lo que la convierten en la persona que es hoy en día y le dan oportunidades de crecer y de lograr cosas.

Además, esa es la forma en que Dios la creó. Ella fue creada exactamente como Él deseaba. Cualquier "queja" debe ser dirigida a Él.

Quizás ella tiene que reeducarse un poco a sí misma. Como bien saben las madres de hijos con desafíos únicos, podemos hacerlos sentir que su situación es injusta o podemos hacerlos sentir bendecidos (y obviamente lo son). Pero de cualquier forma, una vez que ella ha alcanzado la adultez la elección es sólo suya.

- Emuna


No puedo seguirle el paso a mis vecinos

Querida Emuna,

Mi problema es trivial comparado con la mayoría, pero aún así estoy muy afligida y frustrada. Vivimos en un vecindario muy agradable en una casa grande y cómoda. Hasta ahora todo bien. El problema es que mis suegros fueron quienes nos compraron la casa. Estamos muy agradecidos con ellos, pero nosotros nunca la hubiéramos comprado solos y no podemos pagar el tipo de mantenimiento que tienen nuestros vecinos, como la señora de la limpieza, el jardinero, muebles sofisticados, etc. Me avergüenza invitar a cualquier persona a casa y nunca regreso las invitaciones porque no quiero que ellos vean mi casa por dentro. No es sucia, pero definitivamente no está a la altura de sus estándares en ningún aspecto. ¿Qué debiera hacer?

- No puedo seguirle el paso a mis vecinos.

Querida rezagada,

¿Qué debieras hacer sobre qué? ¿Sobre tus celos de tus vecinos? ¿Sobre tu miedo de su juicio? Supéralo y sigue adelante. Todos, sin importar su nivel de riqueza y de logros, se encuentran alguna vez en situaciones en las que se sienten inferiores o celosos. Y todos tienen que superarlo alguna vez, ya que si no, eso no sólo destruirá sus relaciones, sino que también los destruirá a ellos.

Cuando tus vecinos te invitan, es porque quieren hablar contigo, no con tus posesiones. Lo mismo aplica cuando les regresas la invitación. Ellos no van para revisar tu trabajo doméstico o evaluar tus muebles. Ellos van a verte a ti, ¡aunque a estas alturas seguramente se están preguntando por qué no han sabido de ti!

No te alejes de amistades y de tu comunidad sólo por causa de celos insignificantes y preocupaciones triviales. No es justo ni para ti ni para tus amigas.

- Emuna




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