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Querida Emuna: Avergonzada de ser Religiosa

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24/06/2013 | por Emuna Braverman

¡Ayuda! Me he convertido en observante, la antítesis de como yo solía pensar.

Querida Emuna,

A pesar de que fui criada sin mucha religión, siempre estuve conciente de mi herencia judía y siempre busqué algo real. A lo largo de los años me fui volviendo cada vez más y más observante de la Torá, y aún estoy tratando de decidir cuán lejos quiero llegar. Tengo dos problemas principales:

1. Yo fui un poco anti-religiosa por un tiempo, y ahora me da vergüenza ser vista como algo que menosprecié. Ni siquiera puedo empezar a explicar cuán difícil es esto para mí. Una de las pruebas más difíciles que tengo en la vida es intentar ser yo misma, sin preocuparme por lo que piensen y digan los otros – ¡el problema es que los otros siempre tienen algo para decir!

2. Mi cuñada, con quien soy muy cercana, creció en una casa judía estrictamente ortodoxa y la dejó. Los judíos religiosos la ponen muy tensa y ansiosa, solamente por como era su familia. A ella no le importa el hecho que no fue el judaísmo sino las elecciones de las personas las que llevaron a su familia a tratarla con tanta crueldad – aún está bastante herida, dañada, confundida y estresada, y creo que nuestra relación se verá afectada. Su forma de pensar no es algo que yo pueda arreglar. ¿Qué puedo hacer para ser honesta conmigo misma y seguir estudiando y viviendo de forma judía, sin sentirme tan avergonzada sobre lo que dirán las personas y sin herir a mi cuñada? Gracias.

- Complaciente

Querida Complaciente,

Se requiere mucha valentía para perseguir tu herencia pese a los obstáculos. Claramente Dios cree que tú tienes más valentía de lo que te das cuenta y que sí eres capaz de superar también los obstáculos restantes.

En cuanto a preocuparte sobre lo que piensan los otros, ese es un problema y desafío universal. Yo siempre pienso en la bendición que Rabí Iojanan ben Zakai le dio a sus alumnos en su lecho de muerte: "Que su miedo a Dios sea tan grande como su miedo a las personas". Independientemente de qué puedan decirte ellos para intentar disuadirte o burlarse de ti, tu trabajo es hacer lo que es correcto. No solamente saldrás más fortalecida y más comprometida por ello, sino que prácticamente puedo asegurarte que una vez que las personas vean que eres firme e inamovible en tus convicciones, te dejarán tranquila (y quizás incluso te respetarán).

En cuanto a tu cuñada, a pesar de que no puedas cambiar su forma de pensar, recuerda que las relaciones y la compasión no son calles de una sola vía. Si tú puedes ser comprensiva con sus elecciones, ¿no le corresponde a ella una actitud similar? Acércate a ella con amor, calidez y preocupación. Explica tus elecciones pero no intentes influir en las de ella. Si ella no puede aceptar tu crecimiento y tu travesía, entonces quiere decir que realmente tienen (y siempre han tenido) una relación muy limitada.

Se nos enseña que "es mejor ser considerado un tonto toda nuestra vida a los ojos del hombre, que ser considerado tonto un minuto a los ojos de Dios". Persigue tu relación con Dios abiertamente y con orgullo. No puedes perder.

- Emuna

Compañera de Clase Necesitada

Querida Emuna,

Mi hija de nueve años tiene una compañera muy difícil en su clase. Desde el jardín infantil esta niña no podía quedarse quieta y era bastante traviesa. Su casa no era un lugar feliz, y sus padres recientemente se divorciaron. Para hacer el cuento corto, ella perturba mucho la clase y las maestras usan la clásica técnica de "mantenerla ocupada", por lo que la mandan con la secretaria o a hacer trámites o le piden que borre la pizarra, etc. ¡No pueden castigarla cada vez que grita en clases ya que no lograrían avanzar nada con la materia! Mi hija, que es una buena niña, está muy frustrada con el hecho de que ella y las otras niñas en la clase que se comportan bien nunca son llamadas a realizar ninguna de las tareas "divertidas", y además se meten en problemas por el más ligero pío o por llegar un minuto tarde, incluso si la otra niña entra después de ellas… entiendes la idea.

Durante el recreo se pone peor: esta niña puede ser muy cruel y controladora, y a menudo se las arregla para molestar o herir a mi hija (¿alerta de abuso escolar?). He intentado explicarle a mi hija que esta niña es una "nebaj" (pobrecita) y que no puede controlarse a sí misma, y que si ella intenta ser compasiva en lugar de sentenciosa, quizás le sea más fácil lidiar con las frustraciones. Aunque ella es una niña de nueve años muy sensible y madura, creo que aún es demasiado joven para entender completamente esto y no parece estar ayudando. Su sugerencia fue que quizás ella también debería comenzar a portarse mal ¡y así las maestras le darían también a ella un tratamiento preferencial! Claramente hay que buscar una mejor alternativa. ¿Alguna idea?

¡Gracias!

- Sin ideas

Querida Sin Ideas,

Primero analicemos el problema más serio. Si la niña está, como describes, a menudo hiriendo a tu hija (¿eso incluye daño físico también?), entonces creo que estás en lo cierto al alertar sobre abuso. Debes ir y hablar con la administración y con las maestras que parecen, en general, estar sobrepasados con esta situación. El daño reiterado a tu hija y, asumo, a las otras niñas, no es algo que tú o la escuela puedan permitirse pasar por alto. No solamente tienes que proteger a tu hija sino que, independientemente de cuál sea la causa, no es bueno para esta niña que se le permita mantener esta conducta negativa y destructiva.

El segundo problema que mencionas (y que consume la mayor parte de tu carta) es un clásico. Pasa en todos lados – en casa, en la escuela y en el lugar de trabajo. De hecho, aún puedo recordar un trabajo de verano que tuve hace unos 30 años en donde experimenté este fenómeno. La compañía había contratado tres estudiantes universitarios – dos de nosotros siempre llegábamos a tiempo, y el tercero llegaba siempre tarde. En las raras ocasiones en las que nuestro tardío colega llegaba a la hora, era llenado de elogios. Por supuesto nosotros nunca recibimos siquiera una palabra de apreciación por nuestra puntualidad regular. Así que sí, esto es una lección de vida. Por otro lado, claramente hay algo en el hecho de que yo recuerdo esta situación en mi propia vida tantos años después.

Yo creo que las explicaciones a tu hija han ayudado pero, tal como tú misma reconoces, ella necesita más que eso. Puedes comenzar por sugerirle a la maestra que divida las tareas "divertidas" de forma más equitativa y que sea un poco más liviana con las niñas "buenas". Sin embargo, asumo que la maestra está tan exhausta que no tiene ni el tiempo ni la energía de llevar a cabo tu sugerencia.

Y pese a que ciertamente tú no puedes proteger a tu hija de toda injusticia en la vida (ni tampoco quieres hacerlo), puedes aliviar la situación dándole los premios tú misma. Prémiala por llegar a tiempo, por no hablar cuando se tienta, por cada vez que se frustra con la situación y no lo expresa. A pesar de que no puedes darle tareas divertidas en la clase, a las niñas de su edad les encanta jugar a la escuela. Cómprale una pizarra, un poco de tiza, un borrador – y un libro de registro de maestra. Ella lo pasará increíble. Y si la escuchas gritándole a sus alumnas, no te alarmes. ¡Es algo normal y catártico!

- Emuna

¿Fui Insensible?

Querida Emuna,

Sentí un gran descontento con tu respuesta a la mujer con el esposo de baja estatura. Esta no es la primera vez que leo una respuesta insensible en tu columna. Pareciera ocurrir siempre que hay un problema sobre cosas relacionadas con la apariencia (como en el artículo sobre el esposo con la esposa con sobrepeso). Quizás tú tienes problemas en relación con tu propia auto-imagen, pero yo espero más de un sitio de Internet judío y espero leer respuestas más sensibles en el futuro.

- Lector Decepcionado

Querido Lector Decepcionado,

Lamento mucho que te sientas de esa forma ¡y temo que estarás incluso más decepcionado cuando evite cuidadosamente el tema de mi propia auto-imagen ya que no estimo que éste sea el lugar adecuado para ello! Sin embargo, ciertamente no era mi objetivo ser insensible. Yo quería ayudar al escritor y la ayuda viene de muchas formas. Siempre me he opuesto a la calcomanía de parachoques que dice: "Practica actos de bondad aleatorios". Esa no es la filosofía judía. Nuestra bondad no es aleatoria; es dirigida. Es inteligente. Es considerada – y está cuidadosamente diseñada para el receptor.

Hay momentos de gran dolor en la vida de las personas, en las que un hombro sobre el cual llorar y quizás una comida caliente es la bondad más grande que puedas proveer. Ellos no quieren sabiduría o consejos, sino que tan sólo quieren empatía y lágrimas compartidas.

Hay otras ocasiones en las cuales los amigos pueden encontrarse en un dilema y les gustaría escuchar un posible análisis objetivo de la situación. Ellos no quieren cacareos y caricias tranquilizadoras, sino que quieren una opinión externa.

Todas las relaciones interpersonales tienen múltiples aspectos y necesidades, por lo que cada una de ellas requiere una respuesta afinada.

A veces un hijo que ya ha crecido, por ejemplo, necesita vivir en casa mientras busca un trabajo. Un padre que ve a su hijo haciendo serios esfuerzos por encontrar empleo y participando en las tareas del hogar, probablemente continuará ayudándolo y permitiéndole que siga viviendo en casa.

¿Pero qué pasa si este adulto joven no actúa de forma madura y responsable? ¿Qué pasa si vuelve a tener conductas muy infantiles – como por ejemplo estar todo el día recostado viendo televisión, o dejar envoltorios vacíos por todas partes, o acumular una pila de ropa sucia en el suelo esperando a que mamá vaya a recogerla o no hacer ningún esfuerzo por encontrar un empleo retribuido? ¿Sería amable por parte de sus padres continuar tolerando esta conducta? ¿Sería insensible de parte de ellos sugerir un tiempo límite para la opción de vivir en casa?

A veces, la cosa más amable y compasiva que podemos hacer por otra persona es ser un poco duros, para forzarlos a enfrentar sus responsabilidades y compromisos.

La escritora con el esposo bajo comienza su carta diciendo que la única forma de aprender es siendo abierto y honesto. ¿Quién dijo? No necesitamos (y ciertamente no deberíamos) expresar cada pensamiento que se nos viene a la mente. La apertura y la honestidad son virtudes que dependen del contexto. También podrían ser utilizadas para justificar palabras hirientes y críticas.

En nuestra cultura terapéutica, tenemos una tendencia de exaltar la apertura y la honestidad por sobre otras cualidades; de aquí nace la sugerencia de que esta escritora debería ser alabada y tratada con sensibilidad (¿de la forma en que ella está tratando a su esposo?).

Pero mantengo mi respuesta original. Es más, refuerzo mi respuesta. La escritora necesita una patada en el trasero. Ella hizo un compromiso con su esposo y su matrimonio (valores que claramente sobrepasan la apertura y la honestidad) y debe adherirse a él. Ella necesita dejar de lamentar su estatura y seguir adelante. Necesita enfocarse en entregarle, en apreciarlo y en dejar de analizar sus propias necesidades y sentimientos.

Lo más probable es que aún pienses que estoy siendo insensible. Yo pienso que en realidad estoy siendo muy amable. Le estoy dando a ella más que un oído compasivo y arrullos de apoyo. Le estoy dando la perspectiva que necesita para poder hacer prosperar su matrimonio.

- Emuna




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