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Querida Emuna: Tú Puedes Manejarlo

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11/03/2013 | por Emuna Braverman

Lidiando con el estrés diario de la educación de los hijos y el matrimonio.

Querida Emuna,

No puedo soportar las peleas en mi casa. Mis hijos pueden pasar de una actitud amigable y bondadosa, a gritar y dar portazos en tan sólo un segundo. En su defensa, ellos se amigan rápidamente, pero de todas formas esta situación me está consumiendo. ¡Necesito ayuda!

- Una Mamá Estresada

Querida Mamá Estresada (¿Y quien no lo está?)

Bienvenida al mundo de la educación de los hijos. No mencionaste sus edades o cuantos hijos tienes, pero en realidad esto no importa. La solución sigue siendo la misma. Mientras que ciertamente es importante establecer reglas básicas de comportamiento social y dialogo en tu casa, y enseñarles a tus hijos formas sanas de resolver los conflictos (al menos tienes que enseñarles; ¡no hay garantía de que las van a usar!), la persona que realmente necesita cambiar eres tú. Y esto es en realidad debería ser un alivio para ti, porque tú eres la única persona sobre cuya conducta tienes algún tipo de control.

Lo primero y más importante es que debes ajustar tus expectativas. Los niños pelean. Es la naturaleza animal. Están constantemente forzados a compartir los mismos recursos limitados – espacio, comida, tu tiempo y paciencia (lo que parece estar agotándose en estos momentos) – por lo que es natural que luchen. Y también es natural que tú, su mamá, lo encuentres doloroso.

Pero puedes soportarlo. Tú puedes manejarlo. Puedes tratar la situación con un mayor sentido de ecuanimidad y calma; y debes hacerlo – por tu propia salud mental.

Así que cambia las cintas que empiezan a sonar en tu cabeza cada vez que comienza una pelea. No eres un fracaso como madre. Sí, hay peleas similares en otras casas (incluso en las "mejores"). No, no dejará cicatrices eternas. Sí, puedes manejarlo. De hecho, considérate afortunada si este es tu mayor problema.

No dejes que las peleas te desbaraten. Enfócate en otras actividades (asumiendo que tus hijos son suficientemente grandes para no necesitar supervisión constante). Piensa en eso como ruido de fondo. Te evitará la necesidad de dejar la radio prendida todo el día…

- Emuna

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Querida Emuna,

Mis hijos, de todas las edades, me llaman durante el día desde la escuela o el trabajo. Al principio pensé que era lindo que quisieran mantenerse en contacto. Pero resulta que cuando me llaman, tienen solamente una pregunta: "¿Qué hay de cenar?". Esta situación me hace sentir un poco frustrada, ya que no estoy manejando un restaurante (¿o si?) y no me gusta ser tratada como el personal contratado.

- La Verdadera Cocinera de Hierro

Querida Madre Indulgente,

Al igual que la escritora anterior, solamente tú tienes la culpa de esto – lo siento. Debes fijar los parámetros y el tono para tu casa y para la conducta de todo el mundo. Mi suposición (por supuesto no estoy hablando desde la experiencia personal) es que tú has sido indulgente con su conducta durante muchos años, respondiendo la pregunta cuando te la hacen e incluso quizás has ajustando el menú cuando no ha sido aprobado por ellos. ¿Te suena familiar?

Tengo dos sugerencias – una dirigida a tus hijos y una dirigida a ti.

Con respecto a tus hijos, llega un punto en la educación de estos en que es necesario tener la conversación de "los padres también son personas". Debes explicarles, incluso a tus hijos mayores, que en realidad somos seres humanos con necesidades y sentimientos – sentimientos que pueden ser heridos si somos tratados, incluso sin quererlo, de forma displicente en vez de amorosamente, o como un sirviente en vez de como un venerado padre (está bien, quizás "venerado" es una vara demasiado alta). Ellos necesitan ser entrenados a hacer algunas preguntas de cortesía sobre nuestras vidas y a demostrar interés (real o no) en nosotros antes de pasar a lo que ellos realmente quieren saber.

¿Quién sabe?, quizás, como en todo cambio conductual que es inicialmente forzado o falso, ellos podrían eventualmente llegar a expresar un interés real (bueno, una madre puede rezar ¿no?).

La segunda sugerencia es para ti. Tienes que tomar una decisión. Siempre es nuestra ambivalencia la que nos mete en problemas. Si no quieres ser tratada de esa forma, no respondas la pregunta o espera a que ésta sea precedida por consultas sobre tu bienestar.

Alternativamente, reconcíliate con la situación y responde incondicionalmente. Pero molestarte e irritarte no es una solución, sino que es tomar una posición pasiva. La elección de respuesta y de forma de lidiar con el asunto es toda tuya; lo importante es sin embargo que lo hagas de forma proactiva en vez de dejar que simplemente te ocurra.

- Emuna

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Querida Emuna,

Mi esposo es un poco distraído. Usualmente no importa – él puede olvidar el nombre de un amigo de nuestro hijo o la parte crucial de una historia que le acaban de contar, pero todos podemos reírnos de buena gana sobre eso. Sin embargo, a veces su distracción tiene reales consecuencias – cuentas no se pagan, vuelos no se reservan, amigos son plantados en reuniones sociales. Él es un buen hombre con muchas cualidades maravillosas, pero estoy encontrando este defecto en particular cada vez más molesto.

- Esposa Frustrada

Querida Esposa Paciente,

Yo sé (digo, he escuchado) cuan frustrante puede ser ese tipo de situación. Asumo que has intentando lo obvio – tomar responsabilidad por esas áreas tú misma lo máximo posible. Puede que no sea inteligente ni original, pero a veces la solución más práctica y básica es la mejor. Definitivamente debes dejar de quejarte por eso. No va a cambiar. Tu esposo es quien es, y al igual que las madres de las preguntas anteriores, tu trabajo es encontrar herramientas para manejar la situación.

La primera herramienta es la aceptación. Mientras sigas creyendo que él podría comportarse diferente si quisiera, vivirás en un constante estado de frustración. En vez de eso, reconcíliate con el hecho de que así es como él fue creado y esa característica no va a desaparecer.

Segundo, como dijimos antes, intenta manejar tú la mayor cantidad que puedas de esos detalles. ¿Tienes muchas cosas que hacer y no das abasto para más? Todo el mundo tiene mucho por hacer, pero en realidad no es un tema de tiempo o energía, sino que lo relevante es sólo la realidad de la situación. Si tu esposo fuese daltónico y tú tuvieses que escogerle su ropa todos los días, ¿dirías que no tienes tiempo? Él tiene una ceguera innata en esta área, y tú tienes que ayudarlo.

Finalmente, y lo más importante, cuando nos sumergimos en las cosas que nos molestan, olvidamos enfocarnos en lo bueno. En vez de insistir en esta área de deficiencia de tu esposo, piensa en sus fortalezas y en sus maravillosas cualidades a las que te referiste en tu carta. Recuérdate constantemente todas las buenas razones por las que te casaste con él y todas las actitudes consideradas, atentas y amorosas que tiene contigo.

Mi suposición es que tú (como todos nosotros) probablemente también tienes algunas fallas. Trata las fallas de él como te gustaría que él tratara las tuyas. Sigue riéndote de los pequeños errores, encárgate de las áreas más grandes, y revitaliza tu matrimonio mediante el renovar tu enfoque en las fortalezas de tu esposo.




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