Por qué los buenos líderes son ignorados


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Cómo un líder controvertido llegó a ser rey de los judíos y construyó un imperio masivo.
¿Qué tienen en común el Muro de los Lamentos, la Torre de David, la fortaleza de Masada, la antigua ciudad de Cesárea y la Tumba de los Patriarcas en Hebrón?
Todos fueron construidos por un hombre: el rey Herodes el Grande.
Herodes es considerado uno de los reyes más famosos de la historia judía debido a sus ambiciosos proyectos de construcción que datan del siglo I AEC y que han perdurado intactos o parcialmente intactos durante un período de 2000 años hasta la actualidad. Las colosales estructuras que dejó permiten conocer mejor el pasado y aprender más sobre la vida judía en Judea hacia fines del período del Segundo Templo.
Su legado está empañado por la controversia, desde la ejecución de los principales rabinos del país y miembros de su propia familia hasta su paranoia sobre ser derrocado, su cercanía con las fuerzas imperiales romanas e incluso preguntas sobre su linaje. ¿Quién era Herodes y cómo se convirtió en rey de los judíos?
Después de la historia de Janucá, los macabeos (también conocidos como la dinastía asmonea o de los jashmonaim) gobernaron Judea durante más de cien años. Justo al sur del reino judío vivía un pueblo llamado los idumeos (los edomitas bíblicos), descendientes de Edom (el apodo de Esav), hermano del patriarca Iaakov. Ellos tenían un idioma común con los judíos, el arameo, pero la similitud no iba más allá. Los idumeos eran idólatras, como la mayoría de la humanidad de esa época, y culturalmente eran muy grecorromanos.

En el año 110 AEC, el rey asmoneo Iojanán Hircano I conquistó Idumea e hizo algo sin precedentes en la historia judía. Forzó a la población a convertirse al judaísmo. Algo así nunca había sucedido antes ni ha sucedido desde entonces. Por lo general, el judaísmo desalienta la conversión, pero cuando alguien está genuinamente interesado y es persistente, hay un largo proceso de aprendizaje antes de ser aceptado como converso. Los rabinos de la época tuvieron muchas dificultades para aceptar a los conversos idumeos, pero con el tiempo ellos adoptaron las costumbres judías y se asimilaron a la sociedad judía general.
Durante la conquista judía de Idumea, un niño de cuatro años se sometió a la circuncisión por primera vez. Su nombre era Antípatro y provenía de una familia idumea rica y distinguida que poseía derechos minerales en el Mar Muerto. Tomando el negocio familiar, Antípatro estableció relaciones comerciales con los nabateos, que habitaban las áreas desérticas entre el Mar Muerto y el Mar Rojo. Ellos controlaban el comercio de especias desde Yemen hasta los puertos mediterráneos al suroeste de Judea. Como resultado de sus tratos comerciales con los nabateos, Antípatro se casó con una princesa llamada Cipro, hija del rey nabateo Aretas III. Ellos tuvieron cinco hijos: Fasael, Iosef, Feroras, Salomé y Herodes. El pequeño Herodes nació en el año 72 AEC.
La riqueza e influencia de Antípatro sobre los idumeos y nabateos lo convirtieron en un valioso activo para los reyes asmoneos con sede en Jerusalem. No fue una sorpresa cuando el rey Alejandro Yanai nombró a Antípatro gobernador asmoneo de Idumea. Antípatro se convirtió en un respetado funcionario del gobierno entre la élite política de Jerusalem. Tras la muerte de Alejandro Yanai y su esposa Shlomtzion, su hijo Hircano II fue nombrado heredero del trono en el año 67 AEC. Antípatro vio que Hircano era débil y fácil de manipular, por lo que se hizo amigo de él para ganar ventaja política.
Pero no mucho después de convertirse en rey, Aristóbulo II, el hermano de Hircano II, lo atacó y exigió el reino. Hircano se rindió e intentó retirarse de la vida pública hasta que Antípatro lo convenció de continuar la lucha contra su hermano. Antípatro presentó a Hircano al rey Aretas III (su suegro) en Petra (la capital nabatea) y organizó que entrara bajo su protección. Antípatro dejó a sus hijos, incluido el pequeño Herodes de cinco años, al cuidado de su abuelo, el rey Aretas. Con el apoyo de 50.000 soldados nabateos, Hircano y Antípatro fueron a la guerra contra Aristóbulo en Jerusalem.

Después de cuatro años de guerra civil, ambos hermanos pidieron la intervención militar romana y apoyo político. Los romanos bajo Pompeyo inicialmente apoyaron a Aristóbulo, pero luego cambiaron de bando hacia Hircano, posiblemente debido a un soborno. Los romanos arrestaron a Aristóbulo y lo enviaron a Roma como prisionero, mientras que Hircano fue designado sumo sacerdote, pero ya no como rey soberano de los judíos. Antípatro, por su parte, demostró una fuerte lealtad a Roma y, por lo tanto, recibió un papel aún más importante que Hircano en la administración de Judea. Desde ese momento, Judea se convirtió en un estado vasallo de la República romana, pero con un gobierno semiautónomo.
Para el 48-47 AEC. estalló una guerra civil en la República romana entre las fuerzas de Pompeyo y las de Julio César. Antípatro inicialmente apoyó a su patrocinador Pompeyo, pero después de que fuera derrotado en la batalla, se alineó con César. Cuando Julio César estaba sitiado en Alejandría, Antípatro lo rescató con el apoyo de 13.000 soldados judíos de Judea. César, agradecido por la acción de Antípatro, lo recompensó con grandes honores, incluida la ciudadanía romana, la exención de impuestos, la designación como el primer procurador romano de Judea y el derecho de nombrar a sus hijos en puestos de autoridad. Por esta razón, su hijo Fasael se convirtió en gobernador de Jerusalem y su hijo Herodes se convirtió en gobernador de la Galilea. Así comenzó la carrera política de Herodes, a los 25 años.
Como cualquier tirano que se convierte en un nuevo gobernante, la prioridad de Herodes fue eliminar cualquier resistencia a su autoridad y, por extensión, cualquier actividad contra Roma. Con la ayuda de tropas romanas, suprimió las insurrecciones judías en la Galilea e impuso pesados impuestos romanos en la región. Su dureza y brutalidad le ganaron el respeto de las autoridades romanas, que expandieron su reino para incluir partes de Siria al norte y Samaria al sur. Su reputación al mismo tiempo atrajo la condena del Sanedrín, el Supremo Tribunal Rabínico, que se horrorizó por su uso de la fuerza bruta contra los judíos de Galilea. Incluso Hircano intentó llevarlo a juicio, pero este movimiento fue bloqueado tanto por su padre Antípatro como por su hermano Fasael.
En el año 40 AEC, Antígono, el hijo de Aristóbulo II, quien luchó en una guerra civil contra su hermano Hircano 25 años antes, instigó una rebelión con el apoyo de los partos (el Imperio persa), para expulsar a los romanos y sus partidarios, restablecer la dinastía asmonea y reclamar Judea como un reino judío independiente. Herodes estaba de visita en Jerusalem cuando estalló la rebelión. Mientras las tropas enemigas marchaban hacia la ciudad desde el oeste, Hircano fue arrestado, mutilado y exiliado, mientras que Fasael se suicidó. Herodes, temiendo por su vida, decidió huir con toda su familia hacia el este, en dirección al Mar Muerto.

Siguiendo hacia el sur a lo largo de la costa del Mar Muerto, Herodes no pudo evitar notar que su familia lo estaba retrasando. Recordando su experiencia cuando tenía cinco años, cuando su padre Antípatro lo dejó con su abuelo en Petra mientras él se iba a la guerra, Herodes tuvo que pensar rápido. Desde la línea de acantilados, Herodes vio una montaña con un pico plano y acantilados empinados en todos sus lados. Ordenó a un contingente de sus soldados y sirvientes que llevaran a su prometida, la princesa Mariame y a Alexandra (la madre de su prometida), a su madre Cypros, su hermana Salomé, su hermano menor Feroras y que se fortificaran en la cima de la montaña. La palabra fortaleza en hebreo es "Masada", por lo que la montaña pasó a llamarse Masada.
Herodes y sus seguidores más leales continuaron moviéndose hacia el sur, luego hacia el oeste, cruzaron a pie los desiertos del Neguev y del Sinaí, llegaron al puerto de Alejandría (Egipto), navegaron hasta Rodas (Grecia) y finalmente arribaron a Roma. Herodes usó sus habilidades como orador carismático en el Senado romano para demostrar su lealtad absoluta a la República. Mientras estaba en Roma, al ver por primera vez el antiguo horizonte urbano de la ciudad, quedó muy impresionado por la arquitectura extravagante de la ciudad, elementos que más tarde duplicaría en sus futuros proyectos de construcción. Al final de su viaje, había hecho muchos amigos entre los políticos romanos, fue designado "Rey de los Judíos" por el Senado romano y se le otorgó el mando de una legión romana (30.000 soldados) con el propósito de recuperar Judea.
En el 39 AEC, Herodes, con el apoyo del ejército romano, desembarcó en Acre (ACO), recapturó la Galilea, la costa mediterránea y rompió el asedio asmoneo a Masada, liberando a su familia en el 38 AEC. A pesar de vivir bajo asedio durante casi dos años, la familia herodiana sobrevivió gracias a los altos acantilados que rodeaban la montaña, lo que hacía de Masada una fortaleza naturalmente inquebrantable. Herodes decidió que en un futuro cercano, convertiría a Masada en un mega complejo militar para que, en caso de una futura rebelión contra su gobierno, pudiera sobrevivir bajo asedio durante muchos años.
En el 37 AEC, Herodes y sus aliados romanos sitiaron Jerusalem y libraron una sangrienta batalla para liberar la ciudad del dominio asmoneo. Antípatro fue arrestado y sus seguidores ejecutados, incluidos 45 rabinos pro-asmoneos que eran miembros del Sanedrín. Durante los siguientes años, Herodes buscaría y eliminaría a todos los miembros sobrevivientes de la dinastía asmonea, incluida una de sus esposas y dos de sus hijos. Incluso invitó a Hircano, el Sumo Sacerdote a que regresara del exilio, sólo para ejecutarlo, reemplazando por completo la dinastía asmonea con la dinastía herodiana.
Una vez que todas las amenazas fueron eliminadas y su trono asegurado, Herodes emprendió una serie de masivos proyectos de construcción por todo el país durante los siguientes 30 años. El primero de estos proyectos fue Masada. Basado en su experiencia reciente de salvar a su familia, Herodes sabía que Masada sería el lugar perfecto para una ciudad refugio en caso de que tuviera que volver a huir de Jerusalem en el futuro. Además, Herodes pensó que si iba a estar bajo asedio durante muchos años, necesitaría ciertos elementos esenciales, como agua, comida, un jacuzzi, un sauna y uno o dos palacios reales. Usando un sistema avanzado de antigua ingeniería hidráulica, Herodes encontró una manera de canalizar el agua de inundaciones repentinas desde las montañas al oeste hacia una gigantesca caverna tallada en la roca en el interior de Masada. Las cisternas dentro de la caverna tenían la capacidad de almacenar más de 10 millones de galones de agua, suficientes para llenar 15 piscinas olímpicas. Con las cisternas llenas, 1.000 personas podrían sobrevivir en Masada durante hasta tres años, incluso durante una sequía.

Herodes también tenía depósitos de grano y frutas secas, algunos de los cuales sobrevivieron durante 2.000 años. Después de ser descubiertos en excavaciones arqueológicas en la década de 1960, estos fueron plantados en el Kibutz Ketura, cerca de Eilat. Un palacio no era suficiente para Herodes. Construyó dos en la misma montaña, uno en un acantilado de tres niveles que albergaba el comedor de invitados de Herodes. Allí, los arqueólogos descubrieron frascos cerámicos de vino italiano de la época romana con inscripciones que decían "Para Herodes, Rey de Judea".
Después de completar su refugio de lujo en Masada para el 31 AEC, Herodes dirigió su mirada hacia Jebrón. La Cueva de los Patriarcas en la ciudad de Jebrón es el venerado lugar de descanso de los fundadores del pueblo judío; Abraham, Itzjak y Iaakov, además de sus esposas Sará, Rivká y Leá. Al mismo tiempo, la ciudad de Jebrón durante el período del Segundo Templo estaba ubicada dentro del territorio idumeo. La dicotomía resonó en Herodes, cuya identidad era étnicamente idumea, pero religiosamente judía. Por lo tanto, Jebrón fue el lugar perfecto para que Herodes proyectara su legado a través de la arquitectura.
La Cueva de los Patriarcas, Jebrón
La Cueva de los Patriarcas es considerada la estructura de plegarias más antigua en uso continuo en el mundo y la única de las construcciones de Herodes que ha sobrevivido completamente intacta, evitando la destrucción por ejércitos y terremotos a lo largo de un período de 2.000 años. Las grandes paredes de piedra caliza con márgenes herodianos son idénticas al diseño del Muro de los Lamentos. De hecho, en la actualidad sólo las filas inferiores del Muro de los Lamentos son herodianas. Las filas superiores fueron destruidas por los romanos y más tarde reconstruidas por varios regímenes musulmanes. La única forma en que sabemos cómo lucían los niveles superiores del Muro de los Lamentos y del Monte del Templo hace 2.000 años es viendo la Cueva de los Patriarcas, que fue construida con el mismo diseño.
El sarcófago de Herodes, expuesto en el Museo de Israel (Wikipedia)
Para el año 22 AEC, Herodes emprendió un proyecto para conectar Roma con Jerusalem mediante la construcción de lo que se convertiría en el mayor puerto artificial del mundo construido en aguas profundas. Usando piedra caliza y ceniza volcánica importadas de Italia, Herodes construyó dos enormes rompeolas que se extendían unos 500 metros a mar abierto. La idea era aumentar la exportación agrícola de Judea, que consistía en aceitunas, dátiles y vino, y obtener mayores ingresos por los impuestos de importación de materiales de construcción y telas. Además del puerto, la ciudad de Cesárea constaba de amplias carreteras, mercados, un palacio, un teatro, un hipódromo, un acueducto y un templo pagano, todos los cuales aún están parcialmente intactos y abiertos al público. La mayor parte de la población de la ciudad eran paganos que hablaban griego, y complacerlos significaba ganar puntos con sus patrocinadores romanos.
A pesar del aparente éxito de Herodes, aún era despreciado por la mayoría de sus súbditos judíos, que lo veían como un usurpador del trono, un asesino en masa, y ponían en duda la autenticidad de su judaísmo debido a su origen idumeo y su ostentoso estilo de vida. Por lo tanto, Herodes necesitaba hacer un gran trabajo de control de daños con su población judía. Para ese momento, el Segundo Templo tenía cientos de años y necesitaba urgentemente reparaciones y renovaciones. Como un medio para apaciguar a los judíos de Judea y expiar por todos los rabinos que había ejecutado, Herodes inició el proyecto más grande y ambicioso por el cual es más famoso: la expansión del Templo en Jerusalem.
Un detalle del patrón distintivo de la piedra herodiana, tal como se lo ve en el túnel del Muro de los Lamentos. (Wikipedia)
Para agrandar la estructura, Herodes primero tuvo que destruirla y reconstruirla desde cero. Como era de esperar, los rabinos eran muy escépticos respecto a la motivación de Herodes y no estuvieron de acuerdo hasta que primero colocó todos los materiales de construcción, herramientas y grúas en el sitio del Monte del Templo antes de comenzar el proceso de demolición. Los trabajadores de la construcción también tendrían que ser del sacerdocio judío, ya que el sitio era considerado sagrado.
El proceso de construcción tuvo lugar entre el año 20 AEC y el 11 AEC utilizando mármol y oro importados, y alcanzó una altura de 45 metros. También expandió la plataforma alrededor del Templo de 7 acres a 14 hectáreas, duplicando su tamaño. Para llevar a cabo esta tarea, tuvo que construir grandes muros de contención en los cuatro lados, el más largo de estos era el Muro Occidental, también conocido como el Muro de los Lamentos, el mismo donde los judíos rezan hoy en día.
El Muro Occidental es el punto más cercano al lugar donde estaba ubicado el Kódesh HaKodashim, el Santo Sanctorum, la parte posterior del Templo que albergaba el Arca de la Alianza y era el lugar donde residía la Presencia de Dios en la Tierra. El Muro Occidental del Monte del Templo se extiende por unos 488 metros, y sólo 70 metros son visibles hoy en día en la plaza. La mayor parte del muro está oculta detrás de casas en el Barrio Musulmán, y otra pequeña porción puede observarse al sur de la plaza en el Parque Arqueológico de Jerusalem. El Segundo Templo y el Monte del Templo circundante son mencionados por varios historiadores y escritores antiguos como uno de los edificios más espectaculares del mundo. El Talmud incluso comenta: "Quien no vio el Templo de Herodes, nunca ha visto un edificio hermoso" (Sucá 51b).
Para prepararse para su propia muerte, Herodes construyó una montaña artificial (de unos 60 metros sobre el nivel del suelo) en la región de Tekoa, al sur de Jerusalem. Herodes eligió esta área específica para construir su tumba porque fue allí donde escapó por poco de la muerte. En el año 40 AEC, cuando huyó de Jerusalem con su familia hacia Masada, fue perseguido por los partidarios asmoneos de Antípatro, quienes lo emboscaron allí. Pero Herodes luchó y salió victorioso. En la cima de la montaña, construyó una fortaleza, un palacio y un mausoleo que albergaría su tumba. También construyó grandes estructuras en la base de la montaña, que incluían una piscina recreativa tan grande que se decía que Herodes navegaba en ella en un pequeño bote. Al sitio de la tumba lo llamó en su honor "Herodión". Incluso organizó antes de morir su propia procesión fúnebre desde Jericó hasta Herodiano (¡vaya ejemplo de alguien que desea controlar todo!).
Herodión (Wikipedia Commons)
Herodes el Grande fue uno de los mayores constructores de la historia judía y posiblemente uno de los más grandes del mundo antiguo. También fue responsable de una gran cantidad de ejecuciones, con el propósito de asegurar su trono y satisfacer su ego. Para bien o para mal, Herodes lideró uno de los períodos más estables y pacíficos del país como "Rey de los Judíos" hasta su muerte en el año 4 AEC.
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Quiero felicitar a Avi Abrams por el mejor e mas inteligente relato histórico sobre Herodes el Grande. Años llevo estudiando la historia de Judá e Israel y su contextualización y centración me ha ayudado a la buena visión de conjunto..Gracias.