¿Quién merece nuestro agradecimiento, Dios, el ejército israelí o ambos?

16/06/2025

3 min de lectura

¿A quién debemos atribuir la victoria: a Dios o a los valientes soldados que luchan por nosotros?

¿A quién deberíamos agradecer el éxito que Israel ha tenido hasta ahora contra sus enemigos jurados: a Dios o a las Fuerzas de Defensa de Israel junto con el liderazgo del país?

Este es un dilema constante, no solo en tiempos de guerra. Los judíos suelen decir “Beezrat Hashem, con la ayuda de Dios”, o “Baruj Hashem, gracias a Dios”, atribuyendo el resultado final a Dios. Pero, ¿dónde entra el esfuerzo humano? ¿Deberíamos agradecer a Dios o a los soldados que arriesgan sus vidas por nosotros y luchan contra el enemigo? ¿O es un esfuerzo conjunto y deberíamos agradecer a ambos?

Todo es Dios

El mantra del pueblo judío es el “Shemá Israel”, la declaración de fe de que Dios es Uno y Todopoderoso. Durante miles de años, los judíos han muerto con esas palabras en los labios. Vivimos por estas palabras y las repetimos a diario al despertarnos y antes de dormir.

Tenemos un mandamiento constante de reconocer que Dios es el único poder que existe en el mundo. Como judíos, consideramos una forma de idolatría decir que Dios necesita o tiene algún tipo de socio. Él es la fuente única e infinita de todo. Él es la verdad y no hay otro.

Este concepto parece volver insignificante el esfuerzo humano. Si todo es Dios, ¿qué contribuimos nosotros realmente al mundo?

Sin embargo, Moshé y el profeta Eliahu nos han mostrado cuán grande e importante es la gratitud.

Agradecer a las personas

Cuando Moshé huyó de Egipto en momentos de angustia, Itró, el hombre que luego sería su suegro, lo acogió. Moshé le estuvo eternamente agradecido. Cuando Dios le ordenó regresar a Egipto para redimir a su pueblo, se negó a ir sin antes obtener el permiso de Itró. Su gratitud era así de significativa.

El profeta Eliahu fue hospedado una vez por una viuda pobre de Tzarfas durante una época de hambruna (ver Melajim I, cap. 17). Cuando su hijo murió más tarde, Eliahu lo devolvió a la vida como un acto de gratitud por su bondad. Según la tradición, ese niño creció y se convirtió en el profeta Ioná, quien sería enviado a entregar el mensaje de Dios al pueblo de Nínive.

En palabras de los sabios: “Si alguien te ayuda, le debes la vida”. Entonces, ¿debemos agradecer a Dios o al hombre?

Dos verdades

Para resolver esta aparente contradicción, es necesario enfocarse en dos verdades.

La primera es que todos los resultados y consecuencias en este mundo son obra directa de Dios. Cualquier intermediario es una fachada destinada solamente a ocultar Su presencia. Él es la causa directa y crea cada efecto por sí solo.

La segunda es que nuestra misión en este mundo y el propósito para el que fuimos creados es elegir el bien sobre el mal, y manifestar la divinidad en este mundo mediante nuestras decisiones libres. Dios nos ha hecho Sus socios en la creación, y somos responsables de lo que ocurre en el mundo.

Nuestro éxito en la guerra o en los negocios se debe a que Dios lo hace posible. El resultado proviene de Él, y solo de Él.

Nunca debemos minimizar los sacrificios que los soldados hacen para protegernos. Eso sería una falta de gratitud. Al mismo tiempo, debemos agradecer a Dios.

Nuestras elecciones son de suma importancia. Ser responsables significa poner el esfuerzo necesario. Sin embargo, incluso con nuestros mejores planes, puede que logremos o no el resultado que deseamos. Eso no está en nuestras manos. Lo que sí depende de nosotros son las elecciones y el esfuerzo que hacemos en el camino. Como dice el Talmud: “Todo está en manos del Cielo, excepto el temor al Cielo” (Talmud, Berajot 33b).

Nunca debemos minimizar los sacrificios que los soldados hacen para protegernos. Eso sería una falta de gratitud.

Debemos distinguir entre sus esfuerzos y los resultados de Dios. Debemos expresar nuestro agradecimiento al Mossad por sus esfuerzos extraordinarios al establecer en secreto una base de drones dentro de Irán, lo que llevó a la eliminación exitosa de los lanzadores de misiles balísticos iraníes, así como de importantes líderes militares y políticos. Al mismo tiempo, debemos reconocer que nuestro éxito y logro están completamente en manos de Dios.

Como judíos, estamos obligados a agradecer tanto a Dios como al hombre.

Gracias primer ministro Netanyahu, al gobierno israelí, al ejército israelí y a todos aquellos que trabajan en nombre del pueblo judío. Arriesgan sus vidas por nosotros y trabajan día y noche para asegurarse de que estemos a salvo de todas las amenazas.

Gracias Dios, por destruir a nuestros enemigos, por darnos vida y por fortalecer el espíritu de nuestra nación en estos tiempos difíciles.

Que seamos dignos de ver la caída de los enemigos del pueblo judío y el fortalecimiento y la unificación de nuestro pueblo.

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Reyna
Reyna
10 meses hace

Cierto. Dar gracias a Dios y luego a los hombres y mujeres de Israel por el esfuerzo dobrehumano por permitir superar todos los peligros que significa vivir en guerra.

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