3 desafíos urgentes que los judíos debemos enfrentar este año


9 min de lectura
Se ha dado a conocer la identidad de 12 de las personas asesinadas en la fiesta de Janucá en Bondi Beach, en Sídney.
Quince personas fueron asesinadas y unas 40 resultaron heridas cuando terroristas inspirados por ISIS abrieron fuego contra una enorme celebración de Janucá frente al mar en Bondi Beach, en Sídney, Australia, la primera noche de Janucá.
La policía no ha difundido los nombres de las víctimas, aunque algunas familias han hecho públicas las identidades de sus seres queridos asesinados. Estos son los nombres de las doce víctimas que, hasta ahora, han sido identificadas públicamente. Entre ellas hay niños y ancianos, filántropos, rabinos y trabajadores comunitarios, un sobreviviente del Holocausto y personas que entregaron generosamente su tiempo a los demás. Varias de las víctimas murieron mientras intentaban salvar a otros.
Matilda Britvan, de diez años, estaba disfrutando de la celebración de Janucá junto a Summer, su hermana de seis años, y sus padres, Michael y Valentyna Britvan. Antes de que comenzara el ataque, la familia de Matilda la filmó acariciando animales en un zoológico y sonriendo en medio de los festejos. En algún momento de la fiesta, tenía pintado en la cara un delfín azul con brillantina.

Matilda fue baleada delante de su familia. Cuando terminó el ataque, fue trasladada de urgencia a un hospital cercano, donde murió en la mesa de operaciones. Sus padres y su hermana nunca pudieron despedirse de ella. En los días posteriores a su muerte, Michael pidió que la gente recordara el nombre de Matilda, quizá dibujando abejas, en referencia a su segundo nombre.
El padre de Matilda la describe como “una persona hermosa”. Su tía Lina Chernykh la recuerda como “una niña feliz… Dondequiera que iba, era como un sol”. El hermano de Matilda ha dicho que ella sabía que era amada dentro de su familia unida y cálida. Una maestra describió a Matilda como “una niña brillante, alegre y llena de espíritu que iluminaba a todos a su alrededor”.
“Queremos a la Matilda feliz corriendo otra vez por la playa”, explica su tía, con el corazón roto.
Edith Brutman fue una incansable líder de la comunidad judía de Sídney, que se desempeñó como vicepresidenta de Bnei Brit en Nueva Gales del Sur, encargada de combatir los prejuicios. Un colega, Ernie Friedlander, la describe como “un buen ser humano, atento… Era una mujer muy inteligente y muy, muy apasionada por enfrentar el prejuicio y la discriminación. Siempre estaba ahí y tenía opiniones muy firmes”.

Su familia dijo: “Nuestra querida Edith fue una mujer íntegra que eligió la humanidad, cada día. Respondió al prejuicio con principios y a la división con servicio. Nuestra familia la llora profundamente, pero pedimos que lo que perdure sea su vida, y no la violencia sin sentido que se la llevó. Esperamos que su memoria nos convoque, como nación, a la decencia, el coraje y la paz”.
Edith era una abuela muy querida. En las últimas semanas había estado enferma y no podía salir mucho. Ella estaba increíblemente emocionada de poder asistir a la celebración de Janucá en Bondi Beach. Mientras intentaba resguardarse de los terroristas, Tibor Weitzen, quien también fue asesinado, trató de proteger a Edith con su propio cuerpo.
Dan Elkayam, de 27 años, era un judío francés al que le encantaba viajar. En el momento de su asesinato llevaba viviendo en Sídney alrededor de un año. Disfrutaba pasar tiempo con su novia, Krystal, y estaba construyendo una vida en Australia. Dan trabajaba como ingeniero de software y le encantaba jugar al fútbol en un equipo local, el Rockdale Linden Football Club.

Dan creció en el suburbio parisino de Le Bourget, uno de cuatro hermanos. “Somos cuatro hermanos y, de los cuatro, para mí él era el más bondadoso de todos”, explicó su hermano mayor, Jeremy. Jeremy describió a Dan como “una persona extraordinaria, que disfrutaba la vida, nada materialista, que entendía el valor de las cosas y amaba viajar”.
En el momento de su asesinato, Dan estaba intentando salvar a una niña de 12 años que también fue masacrada, cuyo nombre aún no ha sido hecho público por su familia.
Boris Gurman, de 69 años, y Sofia Gurman, de 61, judíos rusos, fueron las primeras víctimas en morir en la masacre de Janucá en Bondi Beach. Ellos caminaban por Campbell Parade, en Bondi, cerca de la celebración, cuando vieron a Sajid Akram, uno de los atacantes, estacionar y salir de su auto en una calle muy transitada. El parabrisas delantero del vehículo del terrorista estaba cubierto con una bandera del Estado Islámico y él empuñaba un rifle.

Otros transeúntes corrieron a refugiarse detrás de una parada de autobús cercana, pero Boris y Sofia no dudaron. Corrieron hacia el terrorista, lo derribaron y lograron arrebatarle el rifle de las manos. Boris y Sofía luego apuntaron al terrorista con su propia arma. Su increíble valentía podría haber evitado la masacre si el terrorista no hubiera estado armado con otras armas. Él sacó una segunda pistola y disparó a quemarropa a Boris y a Sofia. Murieron uno en los brazos del otro.
La familia de la pareja señaló que “Boris era un mecánico jubilado, conocido por su generosidad, su fortaleza silenciosa y su disposición a ayudar a cualquiera que lo necesitara. Sofia trabajaba en el correo australiano y era profundamente querida por sus colegas y su comunidad. Vecinos de Bondi, juntos llevaron vidas honestas y trabajadoras, y trataron a todos con amabilidad, calidez y respeto. "Boris y Sofia estaban profundamente dedicados a su familia y el uno al otro. Eran el corazón de nuestra familia, y su ausencia ha dejado un vacío inconmensurable”.
Sofia estaba a punto de celebrar su 62º cumpleaños el 17 de diciembre. Ella y Boris esperaban con ilusión conmemorar su 35 aniversario de bodas en enero del 2026.
Alex Kleytman, un sobreviviente del Holocausto de 87 años, fue asesinado mientras protegía a su esposa, Larisa, de las balas. Alex y Larisa asistieron juntos a la celebración de Janucá. Llevaban casi 60 años de casados. “Vino a Bondi Beach para celebrar Janucá. Para nosotros siempre fue una celebración muy, muy buena, durante muchos, muchos años”, explicó Larisa. “Creo que le dispararon porque se incorporó para protegerme”, dijo. Describió que, mientras yacían en el suelo, él la cubrió con su cuerpo para protegerla.

Alex y Larisa eran originarios de Ucrania. De niño, Alex sobrevivió al Holocausto escondiéndose en Siberia en condiciones muy difíciles junto a su madre y su hermano. Después de la guerra, regresó a Ucrania y se casó con Larisa, que también es una sobreviviente del Holocausto, antes de emigrar a Australia, donde criaron a sus dos hijos. Le sobreviven 11 nietos.
Rav Yaakov Levitan era una presencia inconfundible en la comunidad judía de Sídney. Como gerente general de Jabad de Bondi, secretario del Beit Din de Sídney (tribunal rabínico judío) y educador local, era un “miembro profundamente querido y activo de la comunidad judía de Sídney”, recuerdan sus amigos. También era la “piedra angular de su familia”. Una página de recaudación de fondos en su memoria señala: “Era un hombre de devoción silenciosa, conocido por su bondad y su incansable labor de ayuda a los demás, incluido su compromiso de poner tefilín como un acto sagrado de servicio”.

Durante la fiesta de Janucá en Bondi Beach, Rav Levitan estaba ayudando a visitantes varones a colocarse tefilín y recitar una plegaria mientras usaban estos importantes objetos rituales judíos.
Javi Block, que se encontraba en la celebración y protegió a su bebé de seis meses durante el tiroteo, recuerda a Rav Levitan como una persona maravillosa. Era “el que más se preocupaba por hacer el bien, el que más ayudaba. Si necesitabas que algo se hiciera, podías acudir a él”.
Peter Meagher estaba trabajando como fotógrafo en la fiesta de Janucá cuando fue alcanzado por una bala y asesinado. Peter se había retirado como sargento detective tras trabajar durante 40 años en la Policía de Nueva Gales del Sur.

En los últimos diez años había sido voluntario en un equipo local de rugby, Randwick Rugby. El equipo dijo tras su muerte: “‘Marzo’, como era conocido universalmente, era una figura muy querida y una auténtica leyenda en nuestro club. Con décadas de participación voluntaria, fue una de las figuras que eran el corazón y el alma de Randwick Rugby”.
Reuven Morrison, de 62 años, se mudó a Australia para escapar del antisemitismo en la Unión Soviética. En Australia se convirtió en un empresario exitoso y era conocido por su extraordinaria generosidad y filantropía. Durante la masacre, actuó con un heroísmo increíble, poniéndose de pie y arrojando ladrillos contra uno de los atacantes.

“Por lo que sé y entiendo, se levantó en el mismo instante en que comenzaron los disparos. Logró arrojar ladrillos al terrorista”, explicó su hija, Sheina Gutnick. “Le gritaba al terrorista, protegiendo a su comunidad, y fue abatido a tiros”.
“Si había una forma en la que él habría querido dejar este mundo, habría sido luchando contra un terrorista”, explicó su hija. “No había otra manera en que pudiera ser arrancado de nosotros. Cayó luchando, protegiendo a las personas que más amaba”.
Marika Pogany, de 82 años, era una mujer enérgica y generosa que dedicó gran parte de su vida al voluntariado para ayudar a otros.
Durante los últimos 30 años, Marika fue voluntaria en el capítulo local de Meals on Wheels y en COA Sydney, un grupo que brinda servicios a judíos ancianos en Sídney.

En Meals on Wheels, Marika recibió el Premio Mensch del grupo por haber entregado la asombrosa cifra de 12.000 comidas a personas confinadas en sus hogares. “Marika nos mostró cómo se debe cuidar a las personas”, dijo la organización tras su asesinato. “Ella entregaba comidas kosher de Meals on Wheels todas las semanas y, de algún modo, siempre estaba disponible otros días cuando alguien necesitaba ayuda. Si un cliente estaba pasando dificultades, ella iba. Si hacía falta una mano extra, ella iba. Nunca permitió que nadie se sintiera solo… Se tomaba el tiempo de conocer a cada persona en su recorrido. Charlaba. Escuchaba. Prestaba atención a los pequeños detalles. Cambiaba bombitas, literalmente llevando luz a los hogares de las personas. Su alegría y su espíritu acompañaban a la gente durante la semana y a través de su soledad”.
COA Sydney describió a Marika como el “corazón palpitante” de la organización benéfica y una “fuente de calidez para miles de personas”. “Nos mostró cómo es el verdadero servicio y lo hizo sin alarde y sin querer jamás atención… Marika dio amor real a esta comunidad y su impacto es profundo”, dijo COA tras su asesinato.
“Era una persona fantástica, una excelente jugadora de bridge y una amiga aún mejor”, recordó Matt Mullamphy, director del Harbourview Bridge Club, que conocía a Marika desde hacía 40 años. La describió como “increíblemente leal” y profundamente dedicada a sus amigos.
Rav Eli Schlanger, de 41 años, y su esposa acababan de tener un nuevo bebé hacía seis semanas, su quinto hijo. Un Rabino local muy querido, Rav Schlanger era conocido como “el rabino de Bondi” y fue uno de los organizadores de la fiesta de Janucá junto al mar. Amigos, familiares y colegas lo recuerdan como una persona increíblemente enérgica, bondadosa y generosa.

“Este era un hombre que se levantaba cada mañana con el propósito de hacer el bien. Eso es todo lo que hacía”, recordó Alex Ryvchin, miembro del Consejo Ejecutivo del Judaísmo Australiano. “Recorría lugares, donaba a organizaciones benéficas, alimentaba a los necesitados. Visitaba prisioneros en las cárceles. Vivía para hacer cosas buenas”. Rav Schlanger era “el mejor de nosotros”, añadió.
Rav Schlanger también trabajaba como capellán en cárceles locales. Gary McCahon, comisionado de Corrective Services NSW, describió a Rav Schlanger como “dedicado a apoyar a los demás con compasión y dignidad”, sin importar las circunstancias de sus vidas.
Cuando Rav Schlanger yacía herido de bala y agonizando, fue sostenido en brazos por otro líder judío, Rav Menajem Dadon. La hija de Rav Dadon también fue herida de bala en el ataque, pero sobrevivió.

Tibor Weitzen, de 78 años, nació en la Unión Soviética y se trasladó a Israel antes de llegar a Australia en la década de 1980. Cuando fue asesinado estaba en la fiesta de Janucá con su esposa, Eva, y sus nietos. Murió mientras usaba su cuerpo para proteger a otra víctima que también fue asesinada.
Tibor era una figura muy querida en la sinagoga de Bondi, donde, según explicó su yerno político, Mendy Amzalak, era conocido por regalar chupetines a los niños.
Funcionarios de Nueva Gales del Sur han anunciado que otra de las víctimas es una niña de 12 años. Su nombre aún no ha sido dado a conocer al público.
Este Janucá, recordemos a estas almas valientes que fueron abatidas mientras celebraban una festividad judía, y a causa de ellas resolvamos vivir nuestras propias vidas de una mejor manera.
Nuestro newsletter está repleto de ideas interesantes y relevantes sobre historia judía, recetas judías, filosofía, actualidad, festividades y más.