Rajel y la historia de la redención

19/08/2025

2 min de lectura

“Volveré a traer a los hijos de Israel a su tierra.”

¿Por qué Iaakov enterró a Rajel junto al camino en Beit Lejem y no en Jebrón, como las otras matriarcas? Porque previó que en el futuro, los judíos pasarían por Beit Lejem al salir al exilio. Iaakov deseaba que Rajel percibiera su angustia y rezara por ellos.

Mil años después, los judíos introdujeron un ídolo en el Templo Sagrado, y Dios quiso destruirlo para siempre. Las almas de cada uno de los patriarcas y matriarcas rogaron a Dios que no exiliara al pueblo de forma permanente. A cambio de la promesa divina, ofrecieron todos sus méritos: su fe, su devoción y su autosacrificio.

Abraham intentó conmover a Dios con el mérito de haber traído el monoteísmo al mundo. Pero Dios dijo que no era suficiente. Entonces Itzjak suplicó por el mérito de haber estado dispuesto a ser sacrificado en el monte Moriá. Pero eso también fue rechazado por ser insuficiente. Iaakov, Moshé y otros presentaron sus méritos. Pero nada fue suficiente.

Entonces el alma de Rajel se presentó ante Dios. "Amo del Universo, esperé siete años para casarme con mi amado Iaakov. Cuando finalmente llegó el momento de la boda, mi padre planeó cambiarme por mi hermana Leá. Iaakov sospechaba que eso podría ocurrir, así que ideamos una señal secreta. Pero comprendí que Leá se avergonzaría si se descubría el plan, así que tuve compasión de mi hermana y le revelé la señal. Superé mis propios sentimientos y no sentí celos. Permití que una rival entrara en mi hogar. Si yo fui capaz de hacer eso, Dios, con mayor razón Tú también puedes no ser tan riguroso con el ídolo, ese competidor en Tu casa".

De inmediato se despertó la compasión divina. Dios dijo: "No llores por el exilio, Rajel, porque por ti, en el futuro, devolveré a los hijos de Israel a su tierra".

El eco de ese llanto sigue vivo hasta hoy. La tumba de Rajel en Beit Lejem se ha convertido en un símbolo de esperanza en medio del dolor, un recordatorio de que incluso en el exilio más oscuro, hay una voz que intercede por nosotros. Su compasión maternal trascendió su propia vida y aseguró la promesa de redención. Así, la elección de Iaakov de enterrarla en el camino no fue un accidente, sino un acto profético: para que cada generación, al pasar por el sendero del sufrimiento, sepa que no camina sola.


Basado en Jeremías 31, Midrash Bereshit Rabá 82:10 y Pesikta Ejá Rabatí 24

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