Regresar de Gaza: un soldado lucha por la vida y la esperanza

13/05/2025

5 min de lectura

Yoav Tzivoni estaba de vacaciones en el Sinaí cuando estalló la guerra. En menos de 12 horas, ya estaba camino a Gaza en una misión de rescate que cambiaría su vida para siempre.

El 7 de octubre, el soldado de las FDI Yoav Tzivoni estaba de vacaciones en Egipto, en la península del Sinaí.

“Un hombre que trotaba en la playa nos dijo que había intensos ataques con cohetes en el sur de Israel”, contó Tzivoni a AishLatino.com. “Crecí en un moshav cerca de Ashdod, a unos 10 kilómetros de Gaza. Así que para mí, los ataques con cohetes no son nada nuevo”.

Pero al oír cuán intensos eran los ataques, Tzivoni se conectó a internet para ver qué estaba ocurriendo.

“Abrí (la aplicación de mensajería) Telegram y vi camionetas con terroristas completamente armados disparando. No podía creer lo que veía. Pensé: ‘Esto es una locura, pero seguro que ya lo resolvieron hace cinco minutos’. Pero empezaron a llegar más y más videos, y entendí que estaba pasando algo muy grave”.

Tzivoni empacó lo más rápido que pudo y comenzó su regreso a Israel.

A las 7 AM estaba de vacaciones y a las 7 PM en la base, preparándome para la guerra.

Fue directo a la casa de sus padres, donde guardaba una mochila de emergencia. “Es grande y tiene todo lo necesario para sobrevivir, incluido mucho equipo militar. La llamo mi bolsa del apocalipsis; ¡tiene todo lo necesario para estar listo para cualquier cosa!”

Con su mochila a cuestas, condujo hasta su base militar para reunirse con sus compañeros soldados y averiguar qué estaba ocurriendo.

“A las 7 AM estaba de vacaciones y a las 7 PM en la base, preparándome para la guerra. Esta es la realidad de los reservistas en Israel. Nunca es una cuestión de si va a pasar algo, sino de cuándo. Cada tantos meses, nos entrenamos para asegurarnos de estar listos”.

Tzivoni entró en Gaza el 20 de octubre. Él y sus compañeros fueron de los primeros en entrar. Su objetivo: encontrar a los rehenes.

“Cuando lo miro en retrospectiva, quizá fue un poco ingenuo pensar que íbamos a encontrar y rescatar rehenes. Pero esa era nuestra mayor motivación al entrar. Pensábamos que teníamos una oportunidad de encontrar a algunos y traerlos de vuelta”.

Otro objetivo era eliminar la mayor cantidad posible de terroristas de Hamás lo más rápido que pudieran.

“Empezamos a hacer precisamente eso el 28 de octubre, cuando entramos en la parte norte de Gaza. Y luego, el 20 de noviembre, estábamos persiguiendo a un grupo de terroristas de Hamás que se habían metido en una casa. Hubo un tiroteo; hubo una explosión. Nos había alcanzado un misil”.

Tzivoni recuerda salir volando y caer de espaldas, perdiendo y recobrando la conciencia.

“Yo era el médico. En mi cabeza, calculé mis posibilidades”.

Inicialmente pensó que los habían alcanzado con un RPG (granada propulsada por cohete). “Lo natural tras un RPG es que venga otro RPG o una unidad de Hamás para terminar el trabajo. O para intentar secuestrarte y llevarte a un túnel. No quería que mis compañeros salieran de la casa, pero terminaron saliendo para darme tratamiento de urgencia en el campo, bajo fuego”.

Tzivoni tuvo mucha suerte de que hubiera un grupo de médicos reabasteciendo a sólo 150 metros de ellos.

“Nos llevaron al hospital. Se suponía que yo iba a ir al hospital Sheba en el centro de Israel, pero el médico le dijo al piloto que no íbamos a llegar y que necesitábamos aterrizar lo antes posible. Aterrizamos en el sur y me llevaron directamente a cuidados intensivos”.

Tzivoni estuvo en coma durante dos semanas y fue sometido a 28 cirugías, que ayudaron a sanar la pérdida de su pierna por debajo de la rodilla, una mandíbula rota, garganta y cuerdas vocales gravemente dañadas, y la pérdida de audición en el oído izquierdo.

“Un infierno de viaje”, susurró suavemente.

El camino de regreso

La recuperación fue brutal. Seis meses de terapia intensiva. Muchos días, el dolor en el muñón de su pierna le impedía usar su prótesis.

“Esos son días de muletas. Y los días de muletas son 50 veces más duros”.

Me levanté. Cada día tomé la decisión: esto no me va a quebrar. Ni hoy, ni mañana, ni nunca.

Tiene mucha consciencia cuando la gente lo mira. “Las miradas que recibes de todos a tu alrededor son mucho más intensas cuando estás brincando con muletas que cuando llevas una prótesis en la pierna. Son los días en que realmente eres desafiado y puesto a prueba.

“Pero me levanté. Cada día tomé la decisión: esto no me va a quebrar. Ni hoy, ni mañana, ni nunca.”

Tzivoni se mantiene activo: nada, va al gimnasio, practica tiro con arco. Incluso está considerando entrenar para las Paralimpíadas.

“El secreto para eso, por supuesto, es la fuerza de voluntad. Es algo que está dentro de la persona, pero también tu pierna protésica tiene que ser muy buena. En Israel, la tecnología no está donde debería estar. Eso tiene que cambiar, no sólo para los atletas, sino para cualquier persona que quiera vivir plenamente”.

Tzivoni estaba tan enfocado en su recuperación que casi olvidó que lo estaban filmando para “Fighters”, el poderoso documental que sigue el recorrido de soldados israelíes gravemente heridos en el conflicto entre Israel y Hamás. La serie se puede ver en la plataforma global de streaming de Israel, Izzy.

Inicialmente, Tzivoni se sintió “muy incómodo” al verse en televisión, pensando que “parecía un niño”, y escuchando la voz “chillona” que tenía durante los primeros días de recuperación.

Debido a los fragmentos de metralla alojados en su garganta que dañaron sus cuerdas vocales, hubo un tiempo en que pensó que su voz había quedado permanentemente dañada. “Tenía miedo de no recuperar mi voz, y eso me asustaba”, reconoció.

También sintió molestias con su mandíbula rota. “Cuando me hicieron las cirugías en la mandíbula, perdí la sensibilidad en la mitad de la boca, pero afortunadamente, mejoró con el tiempo”.

Durante el episodio, hay un momento conmovedor en el que un compatriota israelí se le acerca para agradecerle por su servicio.

Cuando has sacrificado tanto, y tu pueblo lo reconoce, eso te sana. No sólo el cuerpo. El alma.

“Eso pasa todo el tiempo, cuando camino por la calle, entro a restaurantes o hago compras en el supermercado. Llevo las señales de la guerra en el cuerpo. Cuando la gente me ve, es bastante claro que fui herido en una guerra, por las cicatrices, la metralla y las quemaduras. La gente entiende automáticamente que esto ocurrió en combate y están extremadamente agradecidos. Significa muchísimo. Cuando has sacrificado tanto, y tu pueblo lo reconoce, eso te sana. No sólo el cuerpo. El alma.”

Tzivoni ahora estudia ciencias políticas con profunda preocupación por el futuro de Israel.

“Israel tiene un potencial increíble. Pero debemos mantenernos unidos. Si trabajamos juntos, este país puede ser todo lo que soñamos que sea”.

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Norberto Schmira
Norberto Schmira
6 meses hace

Eso es PATRIOTISMO así con mayúsculas. Cómo no admirar a Tzivoni un héroe. Gracias hijo en mi corazón.

Alicia
Alicia
7 meses hace

Me ha dejado sin palabras, todavía en el mundo encontramos ángeles con rostro humano, enseñando cómo es amar de verdad.

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