Rosh Hashaná celebra el regalo del libre albedrío

10/09/2026

5 min de lectura

Rosh Hashaná no es solamente el cumpleaños de la humanidad; es la celebración de la responsabilidad, la capacidad de elegir y el regalo divino que nos hace verdaderamente humanos.

Aunque se lo conoce como el cumpleaños de la creación,(1) Rosh Hashaná de hecho conmemora el sexto día de la creación, cuando Dios creó a Adam y Javá. 

Consideremos la audacia de la afirmación del judaísmo: la creación del ser humano eclipsa el nacimiento de las estrellas, los planetas y galaxias enteras. ¿Qué hace que nuestra llegada sea más significativa que la aparición del propio universo?

Además, ¿por qué celebramos este cumpleaños cósmico con un juicio? (Rosh Hashaná también es conocido como el Día del Juicio). ¿Qué clase de fiesta de cumpleaños incluye ser evaluados y examinados? ¿No deberíamos alegrarnos en lugar de temblar?

Un curso acelerado de filosofía judía

Antes de responder estas preguntas, debemos plantearnos otras más fundamentales:

¿Por qué creó Dios el mundo?

Rav Moshé Jaim Luzzato, uno de los más grandes pensadores judíos de los últimos quinientos años, resume la respuesta del judaísmo con una frase profunda: "Dios creó el universo para otorgar Su máximo bien a otro".(2) Puesto que Dios es infinito y no carece de nada, no creó el mundo para satisfacer alguna necesidad propia. La creación existe únicamente como un acto de generosidad divina: Dios quiso compartir Su bondad con seres capaces de recibirla.

¿Cuál es el mayor bien que Dios quiso conceder?

Rav Luzzato explica que el bien supremo es la posibilidad de alcanzar la unión con Dios. Piensa en esto: ¿qué podría ser mejor que conectarse con la Fuente infinita de toda existencia? Esa unión, llamada devekut, representa el máximo placer y la plenitud. No consiste simplemente en conocer a Dios o creer en Él, sino en unirse verdaderamente a lo Divino.

¿Cómo puede un ser finito unirse al Infinito?

Para unirnos con Dios debemos llegar a parecernos a Él.(3) En el mundo espiritual, la cercanía no se mide por la proximidad física, sino por la semejanza. Dos personas pueden estar sentadas una junto a la otra y sentirse separadas por un abismo si sus valores son opuestos. En cambio, dos desconocidos que comparten los mismos principios pueden sentirse unidos de inmediato. Del mismo modo, nos acercamos a Dios cuando reflejamos Sus atributos y Sus acciones.

¿Cuál es el atributo más esencial de Dios?

Su característica fundamental es la independencia absoluta. Toda criatura depende de algo para existir: las plantas necesitan la luz del sol, los animales necesitan alimento y todo el universo funciona mediante relaciones de causa y efecto. Solo Dios no depende de nada. Existe por Sí mismo y no está condicionado por ninguna realidad externa. Es el origen sin causa de toda la existencia.

¿Qué le permite al ser humano reflejar esa cualidad divina?

El regalo del libre albedrío. Así como Dios genera Su propia existencia a través de Su voluntad autónoma, el ser humano tiene la capacidad de crearse a sí mismo mediante sus decisiones. Cada elección moldea quiénes somos. No somos únicamente el resultado pasivo de nuestro entorno o de nuestra genética; somos también creadores activos de nuestra propia identidad. Este es el profundo significado de: "Dios creó al hombre a Su imagen" (Génesis 1:27).(4)

Para resumir: a través del regalo del libre albedrío cumplimos el propósito último de la creación: recibir el mayor bien posible al volvernos semejantes a nuestro Creador.

Celebrar el juicio

Con esta comprensión, la aparente paradoja de Rosh Hashaná se resuelve de manera elegante. Celebramos el nacimiento de la humanidad precisamente con el Día del Juicio porque el juicio presupone aquello que nos hace verdaderamente humanos: la capacidad de elegir.

Piensa en esto:

  1. El juicio implica responsabilidad. 
  2. La responsabilidad implica que existía una elección. 
  3. La elección implica libre albedrío. 

Por lo tanto, el juicio expresa el mayor regalo concedido al ser humano: el libre albedrío. 

Al mismo tiempo que temblamos ante el juicio que vamos a recibir, también celebramos el don del libre albedrío que hace posible que seamos juzgados.(5) Lejos de ser algo aterrador, el juicio se convierte en la máxima confirmación de nuestra naturaleza divina.

Cuando llegamos a este día sagrado, no solo esperamos evitar un castigo. Celebramos una verdad inmensa: todo el universo (cada estrella, cada galaxia y cada fuerza de la naturaleza) existe para proporcionar el escenario para nuestras decisiones libres.

Con esta perspectiva, ya no tememos el juicio. Lo celebramos.(6)

Aceptar los desafíos de la vida

En nuestra época de comodidad y tecnología, rendimos culto a la facilidad. Con frecuencia sacrificamos el crecimiento a cambio de la gratificación inmediata y confundimos la dificultad con el sufrimiento. Pero piensa en las experiencias más satisfactorias de tu vida: criar hijos, construir una carrera profesional, dominar una habilidad o profundizar una relación. ¿Acaso todas ellas no surgieron precisamente al afrontar desafíos?

Porque es precisamente al elegir libremente en un mundo lleno de desafíos como ganamos nuestro mérito, alcanzamos el mayor bien posible y nos hacemos semejantes a Dios.

No es casualidad que las mayores satisfacciones provengan de superar dificultades. Esto encaja perfectamente con el principio central que hemos venido desarrollando: el mayor regalo de la vida es el libre albedrío. La dificultad es la invitación de la vida para asumir el papel protagonista en el gran drama del universo.

Este año, disfruta la oportunidad de pedir perdón después de haber herido a un amigo. Alégrate de tener la posibilidad de denunciar una práctica poco ética en el trabajo, aun cuando ello pueda poner en riesgo tu empleo. Siéntete orgulloso de dedicar un poco más de tu tiempo o de tus recursos para ayudar a otros, incluso cuando preferirías conservarlos para ti. Cuando sientas resistencia ante una decisión moral difícil, considérala una señal para actuar.(7) Sal de tu zona de confort y ocupa el lugar protagonista que te corresponde.

Porque es precisamente al elegir libremente en un mundo lleno de desafíos como ganamos nuestro mérito, alcanzamos el mayor bien posible y nos hacemos semejantes a Dios.

Que seamos inscritos y sellados para la vida, que sepamos alegrarnos del desafío y que tengamos un año nuevo lleno de dulzura.

¡Shaná Tová!


Inspirado en las clases de Rav Itzjak Berkovits, director del programa de formación rabínica (The Jerusalem Kollel) Elul 2022–2023.

  1. Vaikrá Rabá 29:1
  2. Derej Hashem 2:1
  3. Mesilat Iesharim (La Senda de los Justos) 1:2
  4. En palabras del Rambam: La especie humana es única en el mundo, pues no existe otra semejante en este aspecto: el ser humano, por sí mismo y mediante el ejercicio de su inteligencia y de su razón, conoce lo que es bueno y lo que es malo, y no hay nadie que pueda impedirle hacer el bien o hacer el mal. (Moshé Maimónides, Mishné Torá, Leyes de Teshuvá 5:1).
  5. Las primeras palabras de la Torá son: "Bereshit bará Elokim". Elokim es el Nombre de Dios que representa la justicia estricta (mientras que el Tetragrámaton (YHVH) representa Su atributo de misericordia). La Torá comienza diciendo: "En el principio, Elokim creó el mundo". Esto implica que el mundo fue creado con din (justicia). El din es el estado ideal del mundo. Permite que Dios nos conceda el mayor bien posible porque nos otorga la capacidad plena de construir nuestra propia realidad. Si puedes elegir entre ganarte todo por tus propios méritos o pedir misericordia, el ideal es ganártelo todo. El rey David nos dice en los Salmos: "Olam jésed ibané" (El mundo será edificado con bondad). ¿Cuál es esa bondad? ¿Acaso no es todo din, justicia? Precisamente ese es el punto: el mundo fue construido sobre la justicia, y esa es la mayor expresión de bondad.
  6. Dos puntos importantes sobre cómo este concepto se aplica a las costumbres de Rosh Hashaná
    1. Cuando mojamos la manzana en miel y pedimos un año dulce, rogamos que las pruebas y desafíos que Dios nos envíe para realizarnos plenamente sean de aquellos a través de los cuales podamos crecer mediante la alegría y no mediante el dolor. Por ejemplo, si el área en la que necesitamos crecer es fortalecer nuestra conexión con Dios, podemos esforzarnos por agradecerle cuando las cosas marchan bien, en lugar de acudir a Él solamente cuando todo se derrumba.
    2. En las plegarias de Rosh Hashaná pedimos que Dios nos inscriba en el "Libro de la Vida". Pero no estamos pidiendo simplemente seguir existiendo, ni acumular más años ocupando un lugar en el mundo. Lo que pedimos son oportunidades para crecer y ejercer nuestro libre albedrío a fin de convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Eso es lo que entendemos por "vida". Vivir plenamente significa utilizar nuestro libre albedrío para hacer el bien frente a los mayores desafíos de la existencia.
    Cuando dejas de resistirte a las dificultades y a los problemas de la vida y comienzas a aceptarlos por el crecimiento que generan y el sentido que confieren a la existencia, descubres la profunda alegría de estar vivo.
  7. Vale la pena recordar: Tomar la decisión correcta casi nunca es lo mismo que tomar la decisión más fácil.
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Betsaida
Betsaida
1 mes hace

Que hermoso artículo, gracias por enseñarnos, por transformarnos y permitirnos entender que podemos iniciar de nuevo. Shaná Tová!!!

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