Cuando uno piensa en los platos más característicos de Gran Bretaña,lo primero que viene a la mente es fish and chips (pescado con papas fritas). Sin embargo, al igual que el otro plato nacional británico, el “chicken tikka masala”, el fish and chips se originó en un contexto muy distinto. Uno profundamente arraigado a las tradiciones culinarias judías. Vamos a explorar la historia detrás de este plato frito favorito.
Hasta el siglo XV, la península ibérica fue un refugio para la vida judía. España funcionaba como el centro de muchos de los más grandes pensadores y médicos judíos del mundo, quienes alcanzaban altos cargos políticos y gubernamentales. El hecho de que tantas mentes judías brillantes estuvieran en un solo lugar convirtió a España en una especie de Meca intelectual.
Allí, la comunidad judía española también cultivó una rica tradición culinaria con muchos platos que derivaban de productos locales y técnicas propias, como el sambusak, una empanadilla en forma de media luna rellena de garbanzos triturados y especias o queso. O la pipitada, una bebida hecha a base de semillas secas de melón fermentadas y agua de azahar, que se servía como aperitivo después de Yom Kipur.
No obstante, su mayor contribución a la cocina mundial probablemente fue el pescado frito. La comunidad judía preparaba pescado frito, un plato de pescado cubierto con harina y frito en aceite de oliva, que era particularmente popular en España y Portugal.
No pasó mucho tiempo antes de que el antisemitismo comenzara a proliferar en España en el siglo XIV, los pogromos y masacres se volvieron casi normales. Todo esto llegó a un punto crítico con el Decreto de la Alhambra, que declaraba que todos los no cristianos debían convertirse o enfrentar las consecuencias.
La implacable búsqueda de uniformidad religiosa por parte de la Inquisición Española llevó a la persecución de cientos de miles de judíos. Muchos fueron sometidos a tortura y ejecución, lo que los forzó a abandonar España o a convertirse al catolicismo en contra de su voluntad.
Sin embargo, hubo algunos judíos que se convirtieron públicamente, pero siguieron practicando el judaísmo en secreto. Estos judíos llegaron a conocerse como criptojudíos, debido a sus identidades ocultas. Ellos rezaban cada día y guardaban el Shabat, pero para poder mezclarse como católicos temerosos de Dios también adoptaron las tradiciones de sus vecinos cristianos.
Y dado que los cristianos observantes evitaban la carne los viernes (al menos hasta la década de 1960, cuando el Papa declaró que no era necesario), el pescado era su proteína elegida para las comidas de ese día. Así fue que los judíos sefaradíes mantuvieron su método especial de cocción y convirtieron el viernes en un día de fritura. Estos filetes crujientes también resultaron ser un éxito entre los españoles y, sin que ellos lo supieran, el pescado rebozado era perfecto como sobra sabrosa para el Shabat, cuando los criptojudíos no podían cocinar. Al ayudarlos a camuflarse entre los locales, es posible que el pescado frito haya salvado cientos de vidas judías.
Cansados de vivir en secreto, durante el siglo siguiente muchos de estos criptojudíos buscaron refugio en países vecinos más tolerantes con los judíos, como Gran Bretaña. Allí siguieron friendo pescado y llevaron los sabores de España a los británicos. Buscando maneras de ganarse la vida, algunos judíos comenzaron a vender su pescado crujiente desde sus casas. A medida que se corría la voz, la forma judía de preparar pescado se convirtió en una de las maneras más populares de cocinarlo en Inglaterra.
Incluso Thomas Jefferson se volvió fanático cuando comió “pescado al estilo judío” durante una visita a la capital inglesa.
Pero el plato no se completó hasta que Joseph Malin, un inmigrante del este europeo, abrió el primer chippy o tienda de fish and chips en el East End de Londres, donde vendía pescado frito acompañado de papas cortadas en tiras, las cuales hasta entonces sólo se encontraban en las tiendas de papas de los irlandeses.
Esta combinación resultó ser hecha en el cielo, ya que rápidamente se convirtió en una de las comidas favoritas de Inglaterra. Especialmente entre los británicos de clase trabajadora, ya que era una comida rápida y sencilla durante su breve descanso para el almuerzo.
La popularidad del plato creció a medida que las nuevas técnicas de pesca de arrastre y la invención del ferrocarril llevaron el pescado hasta las principales metrópolis de Inglaterra.
Las tiendas de fish and chips se volvieron tan populares que en su apogeo existían más de 35.000 en el Reino Unido. El fish and chips jugó un papel importante en ambas Guerras Mundiales, al alimentar a la población británica en tiempos de guerra. A diferencia de muchos otros alimentos, el fish and chips no fue racionado, lo que lo convirtió en una comida accesible y reconfortante durante épocas difíciles. Este periodo consolidó su estatus como un tesoro nacional.
A pesar de todos los cambios que hubo en el mundo desde entonces, la simple combinación de pescado frito y papas crujientes se ha mantenido prácticamente intacta. En cierto modo, este plato es un testimonio de los intercambios culturales que han moldeado las cocinas nacionales, destacando cómo las comunidades inmigrantes pueden dejar un impacto duradero en sus países adoptivos.
El pescado rebozado crujiente y las papas doradas son la combinación favorita de todo británico, pero la próxima vez que te deleites con un delicioso bacalao rebozado, recuerda a los ingeniosos judíos que crearon esta clásica comida inglesa como una forma para escapar de la Inquisición.









