Nuestra Sinagoga fue atacada y nuestros hijos estaban observando


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Cómo mantener el equilibrio en momentos estresantes, estés donde estés.
El pueblo judío no es ajeno a guerras existenciales y crisis.
La resiliencia siempre ha sido algo fundamental para nosotros. Como dice en broma mi tío: “La misma historia, distintos enemigos, sobreviviremos”.
Pero aunque la capacidad para la fortaleza psicológica se basa en una combinación de genética e influencias ambientales, siempre hay cosas que cada uno puede hacer para mantener un mayor equilibrio en tiempos de estrés.
Como psiquiatra clínico que lleva una década trabajando en Jerusalem, aliento a mis pacientes a recordar que todos tenemos la capacidad de estar a la altura del momento.
¿Terrorismo? ¿Hamás? ¿Hezbolá? ¿Hutíes? ¿Iraníes? Si tenemos en cuenta los siguientes tres puntos, está dentro de nuestra capacidad experimentar crecimiento postraumático en lugar de trastorno de estrés postraumático:
Más allá del terrorismo psicológico de nuestros enemigos, es fácil quedar atrapado en el flujo interminable de información. Pero mientras el desplazamiento compulsivo por internet nos aleja de nuestros seres queridos y de nuestras comunidades, conectarnos con otros que están enfrentando desafíos similares nos permite sentirnos menos solos e impotentes en tiempos difíciles.
Es normal sentirse estresado, enojado, triste, asustado, furioso, abatido, aterrorizado, y experimentar prácticamente todo lo que pasa por nuestra mente. No debemos patologizar la gama esperada de emociones que inevitablemente sentiremos al sonar las sirenas mientras corremos hacia un refugio. Ser conscientes de nuestro estado interno facilita aún más nuestra capacidad para reinterpretar los sentimientos angustiosos como una respuesta natural y biológica, en lugar de un pánico psicológico catastrófico.
La interrupción del sueño, el trabajo, la escuela y nuestra rutina diaria hace que los niños estén irritables y los adultos desorientados (y también un poco irritables). Aunque no podemos controlar los misiles que nos despiertan por la noche obligándonos a ir al refugio, sí podemos esforzarnos por mantener nuestra estructura y nuestros ritmos circadianos lo máximo posible. Tomar suficiente sol, hacer ejercicio diario y comer saludablemente puede hacer maravillas para reducir la inflamación sistémica asociada con tiempos de estrés.
Con este marco en mente, será más fácil ofrecer una perspectiva optimista para nosotros y nuestros seres queridos durante esta guerra. Porque, al fin y al cabo, esto no es algo nuevo para nuestra nación.
Quienes somos lo suficientemente mayores como para haber hablado con nuestros antepasados que vivieron el Holocausto (y la expulsión violenta de comunidades sefaradíes/mizrajíes enteras de sus hogares en el norte de África y Medio Oriente), siempre sabremos de qué está hecho verdaderamente el pueblo judío. Escuchar el coraje, la perseverancia y la humanidad de generaciones anteriores y su supervivencia a traumas inimaginables fue lo más inspirador de mi infancia.
Dentro de diez, veinte o cien años, cuando nuestros descendientes nos pregunten sobre esta guerra, espero poder contarles sobre nuestra valentía como nación y sobre las cosas especiales que hicimos para ayudarnos unos a otros como individuos.
¡Am Israel Jai!
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