Herramientas prácticas para aferrarse a la esperanza, incluso en tiempos difíciles

04/06/2025

3 min de lectura

El antisemitismo y la inestabilidad global son cada vez más fuertes ¿Es posible mantener la esperanza? La líder de una organización sin fines de lucro, Keshet Starr, ofrece ideas y herramientas prácticas para conservar la esperanza, incluso en tiempos difíciles.

Es una época aterradora. La división política se siente más aguda que nunca. En la comunidad judía, aún estamos tambaleándonos tras el 7 de octubre, y muchos experimentamos el antisemitismo por primera vez.

Hace tan solo unos días, Sarah Milgrim y Yaron Lischinsky fueron asesinados frente al Museo Judío de Washington, con el agresor gritando: “¡Liberen, liberen Palestina!”

En momentos como este, hay algo que resulta especialmente difícil de conservar: la esperanza.

Los acontecimientos mundiales afectan profundamente nuestro sentido del optimismo. Las tasas de natalidad caen en tiempos de crisis; los jóvenes israelíes emigran en busca de un futuro más estable. La paz en Medio Oriente parece una broma. Entiendo la desesperanza.

Pero también trabajo en el mundo de las organizaciones sin fines de lucro, y eso significa que me dedico a la esperanza. Cada programa, coalición o campaña que construimos se basa en la creencia de que el mundo puede ser mejor. Esa creencia es esencial. Sin ella, más vale que dejemos de presentarnos.

He pasado mi carrera trabajando en un tema difícil y doloroso: el abuso doméstico en la comunidad judía. A menudo la gente me comenta que parezco muy positiva a pesar del peso de mi labor. Lo que quizás no entienden es que ese es precisamente el punto: soy positiva porque creo que el cambio es posible, y que cada día estamos más cerca.

Pero siendo realistas, ¿cómo lo logramos? ¿Cómo construimos y sostenemos la esperanza incluso (especialmente) en el momento difícil que vivimos?

Aquí hay algunos caminos que me ayudan:

1. Arregla algo pequeño

Cuando me siento abrumada, elijo una pequeña esquina de mi casa y la ordeno. Arreglar una sola área puede darte la sensación de que estás haciendo algo, incluso si el resto sigue siendo un caos.

El antisemitismo es un problema más grande de lo que cualquiera de nosotros puede resolver por sí solo. Pero, ¿qué puedes hacer tú? Piensa en una persona a la que puedas ayudar, un pequeño acto de defensa que puedas realizar, una organización a la que puedas apoyar o en la que puedas involucrarte.

En un mundo donde hay tanto que no puedes controlar, encontrar aquellos espacios donde sí puedes tener influencia es poderoso… y empoderador.

2. La cultura importa—y tú eres parte de ella

Hay un viejo dicho en el mundo empresarial: “La cultura se come a la estrategia en el desayuno”. En el ámbito laboral, esto significa que la cultura y el “ambiente” de una organización influyen mucho más en su éxito que la calidad de su estrategia.

Incluso fuera del trabajo, la cultura importa. Muchas de las cosas malas que suceden en el mundo, desde el antisemitismo hasta el abuso, ocurren en parte por la cultura: por aquello a lo que prestamos atención, por lo que nos importa, lo que ignoramos y lo que justificamos. La cultura es algo en lo que todos participamos, lo notemos o no.

En una entrevista sobre los asesinatos en Washington D.C., el director ejecutivo del AJC, Ted Deutch, compartió una reflexión aleccionadora: “Cuando el antisemitismo se normaliza, es cuando comenzamos a ver el verdadero peligro que deriva en la violencia que presenciamos anoche, y todos tenemos un papel en evitar que eso ocurra: no tolerar nunca el tipo de antisemitismo que puede llevar a esto”.

Las cosas que decimos son las que terminamos haciendo. Por lo tanto, las conversaciones culturales importan mucho más de lo que imaginas.

Todos tenemos un papel que desempeñar en la creación de la clase de cultura en la que queremos vivir. Al ser conscientes de lo que decimos, las conversaciones que iniciamos, el lenguaje que usamos y lo que publicamos, podemos crear una comunidad más segura y saludable.

3. Vive la vida, de todas formas

Cuando los hebreos eran esclavos en Egipto, las parejas judías se separaban, reacias a traer hijos a un mundo aterrador y peligroso. De acuerdo con el Midrash, la profetisa Miriam convenció a sus padres de reconciliarse, lo que llevó al nacimiento de Moshé.

El mensaje de Miriam es un ejemplo potente de esperanza frente a circunstancias difíciles. Miriam se enfocó en elegir la vida, sin importar las condiciones, y con el nacimiento de Moshé, su acción condujo a la redención del pueblo judío.

Elegir la vida significa presentarse, arriesgarse, hacer las cosas que importan incluso si son difíciles, aunque tengas miedo. Eso es lo que los judíos hemos estado haciendo durante miles de años. Y aunque ha sido un viaje bastante accidentado, Am Israel Jai, el pueblo de Israel vive.

En este momento oscuro, la esperanza puede parecer un sueño lejano. Pero al encontrar las pequeñas cosas que puedes arreglar, al ser parte de la creación de una cultura más saludable y al vivir tu vida plenamente, puedes poner la esperanza en acción. Si la historia judía nos enseña algo, es que la esperanza es la mejor apuesta.

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